La Dichosa Palabra es un programa cultural que se transmite por Canal 22 de la Ciudad de México en donde se hace una apología de la cultura, los libros y el buen hablar de la lengua española. Este blog tiene la la finalidad de mejorar el uso de nuestro idioma. No tiene ninguna relación con el programa antes citado a excepción del objetivo.
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lunes, 10 de octubre de 2011
Palabras semánticamente parecidas: prejuicio, perjuicio. Bazar, vasar. Prólogo, prefacio, introducción, preámbulo.
Maricarmen Luque
Etiquetas:
gramática,
ortografía,
palabras,
semántica,
significado
sábado, 18 de abril de 2009
El valor semántico
El valor semántico de las palabras, su significado que unas veces se acerca y otras se separa de la palabra con que convive, es un tema que trata Alex Grijelmo en su interesante e ilustrativa obra La seducción de las palabras. Apoyándome en ella, les comento el recorrido semántico de algunas de ellas.
Tienen las palabras su propio significado, un poco del de las palabras a que acompañaron y un mucho del significado que fueron adquiriendo dentro de las frases, los dichos y los refranes.
Muchas nacieron juntas, se vincularon, ampliaron su significado y finalmente se separaron.
El desprecio y el despecho están íntimamente relacionados; pues el despecho, al final de su camino, supone un cierto desdén, un desprecio hacia quien nos hiere.
En las palabras espejo y espejismo late la misma idea de irrealidad; una, ofreciendo el simple reflejo de realidad, y otra, mostrando la irrealidad misma.
Angustia y angosto son vocablos que coinciden en el sentido de ahogamiento; el primero, por el que se sufre ante una desgracia o una gran preocupación, y el segundo, por el que se siente ante la estrechez que ahoga.
Casa y casado comparten la idea del hogar que habita una familia y la de la familia misma. Como soltero y solitario se unen en una soledad común.
Ejemplos y más ejemplos de interrelación, pero, a la postre, de independencia.
Las palabras evolucionan con el ser humano y adquieren nuevos sentidos.
Hoy, por ejemplo, algunos adverbios van dejando sitio a los adjetivos. Cada vez decimos más: “esto hay que hacerlo rápido”, empleando este adjetivo para modificar un verbo, en lugar de usar los oportunos adverbios rápidamente o deprisa, como siempre se ha dicho.
Y, como en el ejemplo anterior, los adverbios que se forman sobre un adjetivo al que se añade el sufijo “mente” tienden hoy a resumirse en la palabra básica, prescindiendo del sufijo: “aquí se trabaja duro”, “hay que hablar claro”, en lugar de duramente y claramente.
¿Por qué?, sin duda porque al conservar la frase su sentido, la economía del lenguaje exige usos que tal vez algún día se instalen en la gramática, si es que se generalizan entre los hablantes.
Luque Maricarmen
Tienen las palabras su propio significado, un poco del de las palabras a que acompañaron y un mucho del significado que fueron adquiriendo dentro de las frases, los dichos y los refranes.
Muchas nacieron juntas, se vincularon, ampliaron su significado y finalmente se separaron.
El desprecio y el despecho están íntimamente relacionados; pues el despecho, al final de su camino, supone un cierto desdén, un desprecio hacia quien nos hiere.
En las palabras espejo y espejismo late la misma idea de irrealidad; una, ofreciendo el simple reflejo de realidad, y otra, mostrando la irrealidad misma.
Angustia y angosto son vocablos que coinciden en el sentido de ahogamiento; el primero, por el que se sufre ante una desgracia o una gran preocupación, y el segundo, por el que se siente ante la estrechez que ahoga.
Casa y casado comparten la idea del hogar que habita una familia y la de la familia misma. Como soltero y solitario se unen en una soledad común.
Ejemplos y más ejemplos de interrelación, pero, a la postre, de independencia.
Las palabras evolucionan con el ser humano y adquieren nuevos sentidos.
Hoy, por ejemplo, algunos adverbios van dejando sitio a los adjetivos. Cada vez decimos más: “esto hay que hacerlo rápido”, empleando este adjetivo para modificar un verbo, en lugar de usar los oportunos adverbios rápidamente o deprisa, como siempre se ha dicho.
Y, como en el ejemplo anterior, los adverbios que se forman sobre un adjetivo al que se añade el sufijo “mente” tienden hoy a resumirse en la palabra básica, prescindiendo del sufijo: “aquí se trabaja duro”, “hay que hablar claro”, en lugar de duramente y claramente.
¿Por qué?, sin duda porque al conservar la frase su sentido, la economía del lenguaje exige usos que tal vez algún día se instalen en la gramática, si es que se generalizan entre los hablantes.
Luque Maricarmen
miércoles, 15 de abril de 2009
El uso de la semántica
Hoy hablemos de semántica, es decir del significado de palabras, cuyo uso es frecuente.
Todos sabemos que contestar significa “responder a lo que se pregunta”. Pero no olvidemos que la segunda acepción de este verbo es “replicar o impugnar”. Por eso, son contestatarios los que se oponen o protestan, a veces con violencia, contra algo establecido. Reconozcamos, amigos, que, por propia naturaleza, los jóvenes suelen ser contestatarios.
¿Sabían que gatuperio, aun procediendo de la palabra gato, es un sustantivo cuyo significado nada tiene que ver con el felino? Un gatuperio es una mezcla de diversas sustancias incoherentes de las que resulta un todo desabrido o dañoso, y en el lenguaje familiar el gatuperio es un embrollo, algo enredado y confuso, un embuste o una intriga.
No se deben confundir los parónimos, es decir, las palabras semejantes por su forma, tales como devastar y desbastar.
Devastar significa destruir, arrasar, palabra que, por desgracia, leemos frecuentemente en la prensa diaria y que se produce, unas veces por causas naturales y otras, por la mano del hombre. Países devastados, campos arrasados, ciudades destruidas.
Desbastar, en cambio, es quitar las partes más bastas a una cosa. Se desbasta un tronco de árbol alisándolo para que quede parejo. O se desbasta y se pule una piedra para embellecerla. Y en sentido figurado, también se desbasta a la persona burda y grosera para quitarle lo basto, lo tosco.
Entre las palabras empatar y epatar existe sólo una relación de semejanza en su forma, porque sus significados son totalmente distintos. Empatar es terminar iguales, sin ganar ni perder, u obtener el mismo número de tantos entre contrincantes. Sin embargo, epatar, palabra derivada del “epater” francés que es deslumbrar, en español significa pretender asombrar o producir admiración.
Y la empatía, como muchos saben, es la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro; algo parecido a la simpatía.
Luque Maricarmen
Todos sabemos que contestar significa “responder a lo que se pregunta”. Pero no olvidemos que la segunda acepción de este verbo es “replicar o impugnar”. Por eso, son contestatarios los que se oponen o protestan, a veces con violencia, contra algo establecido. Reconozcamos, amigos, que, por propia naturaleza, los jóvenes suelen ser contestatarios.
¿Sabían que gatuperio, aun procediendo de la palabra gato, es un sustantivo cuyo significado nada tiene que ver con el felino? Un gatuperio es una mezcla de diversas sustancias incoherentes de las que resulta un todo desabrido o dañoso, y en el lenguaje familiar el gatuperio es un embrollo, algo enredado y confuso, un embuste o una intriga.
No se deben confundir los parónimos, es decir, las palabras semejantes por su forma, tales como devastar y desbastar.
Devastar significa destruir, arrasar, palabra que, por desgracia, leemos frecuentemente en la prensa diaria y que se produce, unas veces por causas naturales y otras, por la mano del hombre. Países devastados, campos arrasados, ciudades destruidas.
Desbastar, en cambio, es quitar las partes más bastas a una cosa. Se desbasta un tronco de árbol alisándolo para que quede parejo. O se desbasta y se pule una piedra para embellecerla. Y en sentido figurado, también se desbasta a la persona burda y grosera para quitarle lo basto, lo tosco.
Entre las palabras empatar y epatar existe sólo una relación de semejanza en su forma, porque sus significados son totalmente distintos. Empatar es terminar iguales, sin ganar ni perder, u obtener el mismo número de tantos entre contrincantes. Sin embargo, epatar, palabra derivada del “epater” francés que es deslumbrar, en español significa pretender asombrar o producir admiración.
Y la empatía, como muchos saben, es la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro; algo parecido a la simpatía.
Luque Maricarmen
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