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domingo, 3 de enero de 2010

José Emilio Pacheco: Cantera inagotable de las letras mexicanas

La poesía iberoamericana y México en particular están de enhorabuena.
No puedo dejar de traer a este espacio a un mexicano insigne, a un poeta consagrado, a un hombre de letras profundamente humilde, a pesar de haber sido acreedor, en un mismo año, de dos importantes premios literarios: el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Cervantes, el más importante galardón de las letras españolas, ambos en este año 2009 que se acaba.
José Emilio Pacheco es el nombre de este poeta que ha hecho suya la poesía tradicional, dándole nueva vida y significado a través de su lírica personal. Un escritor que camina por todos los campos de la actividad literaria y cuya vida profesional ha estado jalonada de constantes reconocimientos.
Acostumbrados al divismo de ciertos personajes que se sienten merecedores del aplauso público por méritos discutibles, no deja de emocionar la modestia de este gran hombre de letras que declina los merecimientos que se le atribuyen, a favor de los libros, de la poesía mexicana, de la literatura en general. Afirma el poeta que “la poesía no es de nadie, se hace entre todos, es anónima”.
En la recopilación de su obra poética, titulada Tarde o temprano Pacheco añade una sección de las versiones que ha hecho de poetas de todas las épocas, desde la poesía clásica griega hasta hoy. No son traducciones sino textos suyos que él llama “aproximaciones” y que acerca tiempos remotos a los nuestros, en los que se repiten los mismos excesos y errores.
Juicios de escritores que así valoran su obra:

Es José Emilio Pacheco “un grandísimo poeta impregnado de una intelectualidad extraordinaria”.
“Sus poemas son serenos y correctos, de una relevante calidad”.
“Tiene un lenguaje misterioso que consigue crear un mundo poético muy singular”.
“A sus dotes de poeta une las de narrador, crítico y periodista; todo ello sostenido por una enorme cultura”.
“Es el mayor poeta vivo de México y uno de los grandes poetas de la lengua castellana de todos los tiempos”.
Pacheco es el cuarto mexicano en ganar el premio Cervantes; antes lo hicieron Octavio Paz, Carlos Fuentes y Sergio Pitol.
Cantera inagotable de las letras mexicanas.

Luque Maricarmen

Estoy triste por la muerte de Francisco Ayala

Hoy les traigo un suceso luctuoso, triste. Triste para los que leemos, escribimos y nos entendemos en español. En estos días se nos fue un prestigioso escritor y un hombre inquebrantable, al que una larga vida, 103 años, jamás venció. Francisco Ayala murió cansado, pero no vencido. Con una lucidez que conservó hasta el último minuto. Ese último minuto que aprovechó para despedirse, completamente sereno, de su esposa, su mujer amada.
La vida de Ayala transcurrió en dos siglos en los que conoció la tragedia de la guerra y el exilio. Fue un hombre íntegro y luchador, profundamente demócrata y liberal.
Como escritor, fue autor de una extensa obra, cultivando sobre todo novela y ensayo.
Su relato de Erika ante el invierno muestra el presentimiento de la Guerra Civil, donde su padre y su hermano son ejecutados en 1936. Terminada la guerra, abandona España, se dirige a París y de allí se embarca hacia La Habana, rumbo a Buenos Aires, donde arriba el 10 de agosto de 1939, donde permanece varios años, con estancias en Estados Unidos, México y Puerto Rico.
Su obra transita desde la siniestra gravedad de La cabeza del cordero y Los usurpadores al humor de Muerte de perro y El fondo del vaso, pasando por el lirismo melancólico de El jardín de las delicias.
Después de varios acercamientos hacia su vuelta a España, regresa definitivamente en el año 1977. Pronuncia conferencias, recibe homenajes y es galardonado con el premio Cervantes, el Príncipe de Asturias y el Nacional de Letras y Literatura.
Sigue escribiendo y es elegido miembro de la Real Academia Española de la Lengua en 1983.
En 2005, a punto de cumplir los cien años, termina la edición definitiva de su libro Recuerdos y olvidos, valiéndose de la tecnología moderna, que no se le resistía a pesar de su avanzada edad. (Es de señalar que tenía su página en Facebook).
Era Francisco Ayala un intelectual que nunca perdió el interés y la curiosidad por el mundo que le rodeaba.

Luque Maricarmen

miércoles, 1 de julio de 2009

“Un árbol sin hojas que da sombra”: El Premio Cervantes a Juan Gelman

México, más que otro país, se sentirá feliz y orgulloso de que un gran poeta, que eligió su suelo para gozar de la etapa más plena de su vida, la de recapitulaciones, encuentros y compensaciones, haya sido galardonado con uno de los premios más importantes que se otorga a algunos escritores en lengua española: el Cervantes.
En la ciudad de Alcalá de Henares, cuna del insigne escritor que da nombre al galardón, Juan Gelman recogió el trofeo de manos de los Reyes de España.
Y recoge en él el reconocimiento a un gran escritor, a un hombre que ha batallado contra la injusticia hasta perder el aliento, pero no la palabra. La palabra hecha poesía que le ha acompañado desde que era niño y se ha convertido en su aliada.
Porque el argentino Juan Gelman sufrió en sus propias carnes la crueldad de la dictadura de su país: fue condenado dos veces a muerte; secuestraron, torturaron y asesinaron a un hijo suyo, y a su nuera, una joven de 19 años, embarazada de siete meses, cuando dio a luz, la asesinaron también y dieron a su bebé en adopción.
A partir de ese momento el objetivo de su vida fue encontrar a esa criatura, algo que consiguió al cabo de años de lucha sin desmayo, en 2000, en Paraguay.
Y abrazado a esa nieta, y a tres nietos más, ha vivido en estos días una hermosa experiencia. La poesía de Gelman es el testimonio de una vida desgarrada, de una búsqueda constante de la verdad: “la única diosa que los hombres no quieren ver desnuda”, según sus propias palabras.
Alejado de causas y partidos políticos, hoy sólo “busca, como todo el mundo, la paz y la justicia”. El poeta define la poesía como “un árbol sin hojas que da sombra”; no la considera un arma, ni un bálsamo, ni un compromiso, sino una necesidad. Y del exilio, que le llevó por varias ciudades europeas, hasta su llegada a México, donde reside desde finales de los años ochenta, rescata un aspecto enriquecedor.

Luque Maricarmen

Multimedia en el Instituto Cervantes

Hoy les paso una noticia que puede ser de interés para muchos. Se trata de la inauguración de la nueva plataforma multimedia lanzada por el Instituto Cervantes, una institución pública creada por España en 1991, para la promoción y enseñanza de la lengua española y la difusión de la cultura española e hispanoamericana en todo el mundo.
La primera sede del Instituto Cervantes se encuentra en Alcalá de Henares, ciudad cercana a la capital de España, de enorme arraigo cultural y cuna del escritor Miguel de Cervantes Saavedra. Y en Madrid, un hermoso palacio neoclásico en la calle de Alcalá.
Muchos recordarán la presencia del Cervantes en México, cuando, en el año 1997, en colaboración con la Secretaría de Educación Pública, patrocinó el I Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebró brillantemente en Zacatecas y sirvió de punto de arranque a los sucesivos congresos. El último, el IV Congreso Internacional, tuvo lugar el año pasado en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias.
En sus 16 años de andadura, el Instituto Cervantes cuenta con 70 centros repartidos por 40 países de todos los continentes, donde el español no es lengua oficial.
Y hoy, con la creación del primer canal cultural de televisión en español con cobertura mundial, cervantestv.es, pone los contenidos culturales del Cervantes al alcance de todos aquellos que no tienen cerca una sede del Instituto.
Documentales, tertulias con escritores, científicos, pintores y especialistas del mundo de la cultura, ciclos de cine, etcétera, y todo lo que contribuya a la difusión de la lengua española y de la cultura en español.
Amigos, tenemos un motivo más para sentarnos ante la computadora. Pero, ahora sí, relajados y por gusto, no por obligación.
Y para los que quieran más información, tomen nota: http://www.cervantes.es Me encontré una antiquísima y sabia frase que me gustó; se las paso: “Si me engañas una vez, tuya es la culpa. Si me engañas dos, la culpa es mía”. (Anaxágoras, año 500 a.C.)

Luque Maricarmen

miércoles, 13 de mayo de 2009

Sabiduría popular en los refranes

Decía el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha a su incondicional escudero: “Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas”.
No me canso de constatar la sabiduría popular que encierran los refranes, sabiduría no aprendida en libro alguno, sino extraída de la vida misma.
Uno, de los primeros siglos de nuestra lengua, decía: “A la de amarillo, no es menester pedillo” (pedirlo, en castellano antiguo).
Se acuñó el refrán en el siglo XIII, en tiempos del rey Luis IX de Francia, el rey San Luis, el cual ordenó que para distinguir a las prostitutas de las damas, éstas debían ceñirse a la cintura una banda de color amarillo oro. Pero las rameras, para que no se notara su condición, adoptaron el mismo distintivo, lo que creó tal confusión que dio lugar a un nuevo refrán: “más vale buena fama que cintura dorada”. Trasladado a nuestros tiempos, ocho siglos después, equivaldría a “el hábito no hace al monje”, el cual indica que la apariencia externa no siempre refleja la realidad, o sea que, con frecuencia, las apariencias engañan.
Otro refrán, “donde las dan, las toman” expresa que al que hace daño u ofende, le acaban “pagando con la misma moneda”, es decir, acaba recibiendo lo que dio. Y viene “como anillo al dedo” a la anécdota que les comento.
Todos sabemos que Bretaña es una región francesa, y los naturales de ese lugar se llaman bretones.
Cuentan que un escritor español, llamado Bretón de los Herreros, secretario de la Real Academia Española de la Lengua allá por el siglo XIX, tenía un vecino de cuarto en el hotel donde vivía, hombre bromista, médico de profesión, apellidado Mata. Un día, el doctor Mata, en plan de burla, colgó un cartel en la puerta del cuarto del escritor con la inscripción: “En esta habitación / no vive ningún bretón”.
Al día siguiente, en la puerta del cuarto del galeno colgaba otro cartel que decía: “Vive en esta vecindad / cierto médico poeta, / que al fin de cada receta / pone Mata y es verdad”.
“Donde las dan, las toman”... y callar es bueno.

miércoles, 29 de abril de 2009

El Cervantes a Pitol: Motivo de alegría para todos

Un motivo de alegría, no sólo para los mexicanos sino para todos los hablantes de esta lengua nuestra, es la entrega del premio Cervantes, de cuya concesión ya dimos noticia, al escritor Sergio Pitol.

Este hombre, sacudido por la vida desde niño, supo capitalizar su orfandad y una terrible malaria dedicándose a leer los libros que llenaban la casa de su abuela, con la que vivía en un pueblo de Veracruz.

El escritor mexicano no se cansa de repetir que la lectura le salvó al concederle la felicidad que por otros caminos la vida le había arrebatado.

Pitol agradeció en sus palabras la influencia intelectual de los escritores españoles exiliados en México de quienes aprendió a valorar a Benito Pérez Galdós y de donde parte la admiración por la literatura del siglo XIX.

Viajero infatigable y amante de la naturaleza, Pitol está empeñado en una aventura literaria: escribir una novela del siglo XIX, mezclando géneros y entretejiendo historias, según su forma habitual de hacer literatura. Y lo hará en México, refugiándose en una cabaña escondida en plena naturaleza, en soledad compartida sólo con sus perros, allí es donde Pitol gesta sus obra, por la que hoy recibe en España el más importante galardón de las letras en lengua española, el que lleva el nombre del creador de El Quijote.

El rey D. Juan Carlos, al entregarle el premio, se refirió al literato mexicano como “un gran escritor que en su variada obra literaria se propuso un objetivo radicalmente cervantino: soñar la realidad, y lo ha hecho llevando y trayendo entre el Nuevo Mundo y la vieja Europa palabras mestizas del español que transportan una cultura que, por mestiza, es integradora”.

Luque Maricarmen

lunes, 20 de abril de 2009

Premio Cervantes a Sergio Pitol: Un galardón que hace justicia

El Premio Cervantes, el galardón más importante de las letras en español, tiene este año un sabor especial. Y lo tiene por ser este 2005 el 400 aniversario de la publicación de El Quijote, la obra que narra las venturas y desventuras de un caballero manchego de dimensión universal, que salió de la pluma del insigne don Miguel de Cervantes Saavedra.
El Cervantes del año 2005 ya está en manos de un gran escritor mexicano, Sergio Pitol, autor poco convencional, modesto, apartado del mundanal ruido, pero audaz, singular, coherente y transgresor a la hora de escribir.
Autor preferente de cuentos, género en el que se siente libre y da rienda suelta a su inteligencia, domina el párrafo largo desafiando la tradicional brevedad de este tipo de narración.
Su trayectoria vital determinó el carácter del escritor y de su obra. Huérfano desde niño y enfermo varios años de su infancia, fue criado por una abuela inteligente, culta y “magnífica”, según sus palabras.
Estudió Filosofía y Leyes, y dedicó gran parte de su vida a viajar, pronunciar conferencias, traducir, enseñar literatura y, naturalmente, escribir. Formó parte de la diplomacia mexicana como embajador y agregado cultural en distintos países.
El contacto con gente y culturas tan diversas ha hecho de él un personaje singular y distinto, enriqueciendo su cosmovisión y afianzando sus criterios contra abuso del poder y la injusticia.
Sergio Pitol es un escritor profundo y enigmático que domina la parodia e introduce en su obra el sentido del humor, poco frecuente en la literatura hispanoamericana.
Cuentos, novelas y ensayos son los géneros cultivados por este autor, que recibió la noticia del premio Cervantes con incredulidad y sorpresa, en Xalapa, donde reside.
Un galardón que hace justicia a uno de los grandes escritores en lengua española, y que le será entregado por los reyes de España el 23 de abril, aniversario de la muerte del escritor que da nombre al premio.

Luque Maricarmen

miércoles, 15 de abril de 2009

El Quijote, tema omnipresente

Hablar, mejor dicho, escribir sobre El Quijote, cuando en el mundo entero, con motivo del IV centenario de su publicación, es un tema omnipresente, parece que está de sobra. Pero, amigos lectores, nunca está de más conocer aspectos nuevos del libro más emblemático y significativo de la literatura española, el más leído, estudiado y traducido de los que se han escrito hasta hoy en nuestra lengua.
Sabemos que El Quijote ha sido traducido a más de 80 lenguas, incluido el sánscrito. Y que hace un par de años se tradujo al latín con el título de Historia Domini Quixoti a Manica (Historia del Señor Quijote de La Mancha), y a la lengua china bajo el título de Biografía de un espadachín caballeresco y mágico.
También sabemos que no hace mucho se hizo una transcripción de la obra en 140 mil versos, y que comienza así:
“Digo, pues, que en un lugar/de La Mancha, en un paraje/de mucho campo y paisaje/cuyo nombre no he de dar/pues no quiero recordar/semejante fantasía/no hace mucho que vivía…”.
Y es sabido que se elaboró una edición crítica, con lo que la obra de Cervantes queda tal y como salió de las manos del autor, pues en ella se limpiaron las incorrecciones que se habían ido incorporando al texto original en sucesivas ediciones.
Se sabe que el autor, obligado por su situación económica, vendió el manuscrito por 1500 reales, que el editor tardó diez años en vender diez mil ejemplares, y que la primera edición del Quijote fue rematada en un millón de dólares en una subasta, en Nueva York, en 1997.
Todo esto sabemos de Don Quijote y Sancho Panza, esos dos personajes, que después de 400 años siguen vivos y despertando la admiración y la curiosidad del mundo entero.
Amigos, es el momento de retomar la lectura de esta obra, disfrutando de las aventuras y desventuras de estos dos personajes que, a lomos de Rocinante y Rucio, siguen recorriendo los caminos.

Luque Maricarmen

miércoles, 25 de marzo de 2009

Aguerridos soldados y altivos caballeros

No hace mucho, unos extranjeros me formularon una curiosa pregunta: Rocinante, la cabalgadura de Don Quijote, el héroe de la novela de Miguel de Cervantes, ¿es macho o hembra?
Pues, por si esa misma duda se le ha planteado a alguno de mis lectores, ahí va la respuesta.
Rocinante era un rocín “matalón”, es decir, endeble y lleno de mataduras. Y si es un rocín, está claro que es macho, porque el rocín, en español, es un caballo de mala traza, basto y de poca alzada.
Queda claro, entonces, el sexo de Rocinante, el caballo del manchego universal, Alonso de Quijano, conocido mundialmente como Don Quijote de la Mancha.
Como claro está el género de Tizona, la célebre espada del Cid que tan diestramente esgrimió a lomos de su caballo Babieca, y con la que tantas tierras reconquistó a los moros para España.
El soldado, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, es el personaje central del Poema de Mío Cid, la primera obra completa escrita en castellano, allá por el siglo XII.
Y si de espadas famosas se trata, también lo es Escalibur o Escalibor.
Perteneció al legendario rey Artús o Arturo, príncipe de los antiguos bretones, cuya corte de caballeros fue conocida como Los Caballeros de la Tabla Redonda, en alusión a la mesa a cuyo alrededor se sentaban a deliberar sobre los asuntos del reino.
Pues cuenta la leyenda que al morir su padre y reclamar el hijo su derecho al trono, sólo se lo concedieron cuando fue capaz de arrancar la famosa espada de una enorme piedra en la que estaba clavada, hazaña que nadie antes había logrado realizar.
Y fue la espada Escalibur la fiel compañera del rey Artús o Arturo en todas las batallas que tuvo que librar hasta su muerte.
Ficción o realidad, ¡quién sabe! Un poco de todo, pero, en cualquier caso, hermosas historias de aguerridos soldados y altivos caballeros.

Luque Maricarmen