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viernes, 27 de enero de 2012

Reforma ortográfica de la lengua española

Este texto circula por la red, la autoría no la tengo identificada pero vale la pena leerlo con detenimiento:



El maravilloso texto se refiere a una supuesta reforma ortográfica que va a aplicar la Real Academia, a fin de hacer más asequible el español como lengua universal de los hispanohablantes y de las soberanías soberanistas. Y lo reproduzco con escasas modificaciones.

Según el plan de los señores académicos "expertos en lanzada a moro muerto", la reforma se llevará a cabo empezando por la supresión de las diferencias entre c, q y k. Komo komienzo, todo sonido parecido al de la k será asumido por esta letra. En adelante se eskribirá kasa, keso, Kijote.

También se simplifikará el sonido de la c y la z para igualarnos a nuestros hermanos hispanoamerikanos: "El sapato ke kalsa Sesilia es asul". Y desapareserá la doble c, reemplazándola la x: "Mi koche tuvo un axidente" Grasias a esta modifikasión los españoles no tendrán ventajas ortográfikas frente a los hermanos hispanoparlantes por su estraña pronunsiasión de siertas letras.
Se funde la b kon la v, ya ke no existe diferensia entre el sonido de la b larga y la v brebe. Por lo kual desapareserá la v y beremos kómo obbiamente basta con la b para ke bibamos felises y kontentos.

Lo mismo pasará kon la elle y la ye. Todo se eskribirá kon y: "Yébame de biaje a Sebiya, donde la yubia es una marabiya". Esta integrasión probocará agradesimiento general de kienes hablan kasteyano, desde Balensia hasta Bolibia.

La hache, kuya presensia es fantasma en nuestra lengua, kedará suprimida por kompleto: así, ablaremos de abichuelas o alkool. Se akabarán esas komplikadas y umiyantes distinsiones entre echo y hecho, y no tendremos ke rompernos la kabesa pensando kómo se eskribe sanaoria. Así ya no abrá ke desperdisiar más oras de estudio en semejante kuestión ke nos tenía artos.

Para mayor konsistensia, todo sonido de erre se eskribirá kon doble r: "El rrufián de Rroberto me rregaló una rradio". Asimismo, para ebitar otros problemas ortográfikos se fusionan la g y la j, para que así jitano se escriba como jirafa y jeranio como jefe. Aora todo ba con jota de cojin. Por ejemplo: "El jeneral corrijió los correajes". No ay duda de ke estas sensiyas modifikasiones arán ke ablemos y eskribamos todos kon jenial rregularidad y más rrápido rritmo.

Orrible kalamidad del kasteyano, jeneralmente, son las tildes o asentos. Esta sankadiya kotidiana desaparese con la rreforma; aremos komo el ingles, que a triunfado unibersalmente sin tildes. Kedaran ellas kanseladas en el akto, y abran de ser el sentido komun y la intelijensia kayejera los ke digan a ke se rrefiere kada bocablo: "Obserba komo komo la paeya".

Las konsonantes st, ps, bs o pt juntas, kedaran komo simples t o s, kon el fin de aprosimanos a la pronunsiasion ispanoamerikana y para mejorar ete etado konfuso de la lengua. Tambien seran proibidas siertas asurdas konsonantes finales ke inkomodan y poko ayudan al siudadano: "¿Ke ora da tu rrelo?", "As un ueco en la pare" y "Erneto jetiona lo ahorro de Aguti". Por supueto, entre eyas se suprimiran las eses de los plurales:

"La mujere y lo ombre tienen la mima atitude y fakultade inteletuale".Yegamo trite e inebitablemente a la eliminasion de la d del partisipio pasao y kanselasion de lo artikulo, impueta por el uso: "E bebio te erbio y con eso me abio".Kabibajo asitiremo eta kotumbre bulgar, ya ke el pueblo yano manda, kedando suprimía esa de interbokalika ke la jente no pronunsia. Adema, y konsiderando ke el latin no tenia artikulo y nosotro no debemo imbentar kosa que Birjilio, Tasito y lo otro autore latino rrechasaba, kateyano karesera de artikulo. Sera poko enrredao en prinsipio, y ablaremo komo fubolita yugolabo en ikatola, pero depue todo etranjero bera ke tarea de aprender nuebo idioma rresulta ma fasile.

Profesore terminara benerando akademiko de la lengua epañola ke an desidio aser rreforma klabe para ke nasione ispanoablante gosemo berdaderamente del idioma de Servante y Kebedo.

Eso si: nunka asetaremo ke potensia etranjera token kabeyo de letra eñe. Ata ai podiamo yega. Eñe rrepresenta balore ma elebado de tradision ipanika y primero kaeremo mueto ante ke asetar bejasione a símbolo ke a sio y e korason bibifikante de lengua epañola unibersa.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Centenario de El cantar del Mío Cid

Este es un año especial para todos los hispanohablantes. 2007 es el año en que se celebra institucionalmente el VIII centenario de la publicación del libro más antiguo escrito en lengua castellana, El Cantar de Mío Cid.
En realidad no se sabe con certeza cuándo ni quién lo escribió, pero fue en 1207 cuando apareció la copia manuscrita atribuida al monje Per Abbat.
El Cantar de Mío Cid, un cantar de gesta que narra las hazañas, venturas y desventuras del caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, quien a pesar de la firme e inquebrantable lealtad a su rey, Alfonso VI, para quien conquistó tierras a los moros en victoriosas campañas, es desterrado a causa de las calumnias de cortesanos envidiosos.
La obra narra en verso la desgracia de este valiente soldado y caballero que tiene que abandonar sus tierras y a su familia para marchar al destierro, y su paso por los mismos campos y ciudades que antes fueron testigos de su gloria.
El Cid, cuya fama de buen soldado es conocida hasta los más recónditos rincones de Castilla, atraviesa todos esos lugares, acompañado de unos pocos fieles, sin que nadie ose ofrecerle hospitalidad, pues a su paso se cierran puertas y ventanas ante el temor a la represalia anunciada por el rey a quien lo acogiera en su casa: “sería despojado de sus bienes y hasta los ojos perdería”.
Y 800 años después de la salida a la luz de este poema épico, se crea una ruta cultural que quedará institucionalizada, el Camino del Cid, y que recorrerá aquellos lugares que supuestamente el Cid recorrió camino del destierro.
Aquel glorioso personaje de quien el propio autor escribió: “¡Dios, que buen vasallo si tuviese un buen señor!”.

Luque Maricarmen

miércoles, 29 de abril de 2009

Historia del castellano

Hoy pretendo glosar en unas pocas líneas la historia de esta lengua que une a tantos millones de hablantes de ambos lados del Atlántico: español o castellano. Una lengua que nació como tal hace más de mil años, en Castilla, región situada en el centro de la Península Ibérica.

Su historia viene de atrás, del latín, de donde proceden todas las lenguas románicas (español, francés, italiano, portugués, provenzal y rumano).

Cuando los romanos llegan a la Península Ibérica, en el siglo III a. C., ya se hablaban allí una serie de lenguas indígenas, además del griego, la lengua de un pueblo que colonizó ciertas zonas de la península, que el latín asimiló, sirviendo de base para la formación de una lengua nueva.

El español se estaba forjando, pero pasarían siglos antes de que fuera una lengua consolidada. Siglos de invasiones que formarían parte de su proceso de formación. Como la de los árabes, que en los 800 años que duró su dominio dejó su impronta en la lengua, pues son unos 4 mil arabismos los que se registran en ella.

Pero es en el siglo X cuando aparece la primera manifestación escrita en castellano: son las Glosas Emilianenses, notas aclaratorias que se encuentran en un códice latino, en el monasterio de San Millán de la Cogolla, en la ciudad española de Logroño. Y a finales de este mismo siglo, aparecen otras notas explicativas: las Glosas Silenses, en otro códice latino, en el monasterio de Silos, en Burgos.

Del siglo XI son la jarchas, breves cancioncillas en castellano que servían de estribillo a unas composiciones hebreas, encontradas en 1948 en una sinagoga de El Cairo.

Sin embargo, tiene que transcurrir un siglo más para que surja la primera obra completa escrita en español: El Cantar de Mío Cid (1140), donde un autor anónimo relata en un delicioso, aunque difícil castellano, las aventuras y desventuras de un valiente guerrero a la par que leal soldado y caballero de inquebrantable lealtad al rey: Don Rodrigo Díaz de Vivar, “El Cid Campeador”, del cual dice el autor en versos llenos de sentimiento: “Dios, ¡qué buen vasallo si tuviese un buen señor!”.

Y es aquí donde comienza la brillante historia literaria de nuestra lengua.

Luque Maricarmen

miércoles, 25 de marzo de 2009

La vitalidad del castellano

Uno de los muchos encuentros que reúne cada tres años a especialistas y estudiosos del español es el Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española.
El último, celebrado en Madrid en este mes de octubre, ha sido una nueva manifestación del interés que despierta en el mundo nuestra lengua.
Lingüistas, filólogos, hispanistas y estudiosos en general han acudido a la cita, y durante una semana han dejado constancia de la marcha del español, de los nuevos estudios hechos en investigación lingüística que desbrozan aspectos polémicos de la lengua en su evolución, de los avances espectaculares en su difusión y uso en distintos países, de la constatación de la unidad y diversidad de nuestro idioma y, cómo no, de su proyección americana que la convierte en la segunda lengua más importante del planeta.
El eje de este VI Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española ha sido el pluricentrismo del español, que tras su larga trayectoria de cinco siglos por América, posee los rasgos peculiares de cada país, pero conserva una inquebrantable unidad.
La asistencia y participación de especialistas de más de 40 países, especialmente del continente americano, confirma la importancia de esta área hispanohablante en el devenir de la lengua española.
La sesión de clausura fue dedicada al recuerdo de dos ilustres miembros de la Asociación, desaparecidos en el transcurso entre los dos últimos Congresos: los lingüistas Rafael Lapesa y Manuel Alvar, cuyos trabajos constituyen verdaderos pilares en el campo de la investigación del español.
Este Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española, cuyas sesiones se celebran cada 3 años, tendrá lugar en el año 2006, en México, gracias al ofrecimiento hecho por los congresistas mexicanos, entre los que se encontraban el director de la Academia Mexicana de la Lengua, Fernando de Alba, y la lingüista mexicana Concepción Company, ofrecimiento que fue recibido con entusiasmo por todos los asistentes al Congreso. Yo me apunto.

Luque Maricarmen

A favor de nuestra lengua

Dice el periodista Alex Grijelmo, en su libro Defensa apasionada del idioma español, que en Zacatecas olvidarse de la letra “e” le costó novecientos pesos a un hostelero, el cual tuvo que pagarlos por haber escrito “restaurant” sobre la puerta de su restaurante.
Afirma que toda la ciudad luce los carteles de sus establecimientos en correcto español, sin boutiques, snacks, grill ni Emiliano’s bar. Y que al dueño de una tienda que lucía el letrero de “discos y casettes” le obligaron a escribir “discos y cintas”.
Cuenta que la Junta de Protección y Conservación de Monumentos y Zonas típicas del estado de Zacatecas, entre una larga lista de prohibiciones lingüísticas, prohíbe anunciarse usando palabras en idiomas extranjeros, y que los zacatecanos muestran un profundo sentimiento de propiedad de la lengua española, por lo que se empeñan en la persecución de los extranjerismos.
Pero no en todas partes son aceptadas y adoptadas tales medidas, ni parecidas. En Argentina, en 1993, un ministro intentó que se promulgara una Ley de Defensa del Idioma, pero recibió tal aluvión de críticas y protestas que presentó su dimisión.
En la década de los 80 se creó en México una Comisión para la Defensa del Idioma Español, que tuvo una vida muy corta. Sin embargo, en Colombia, en 1980, se promulgó un decreto por el que se obligaba a expresar en español el nombre de todo establecimiento, empresas, centros culturales o deportivos, hoteles y restaurantes. Y una ley, en Costa Rica, prohibió, en l996, que las empresas utilizaran rótulos escritos en idiomas que no fueran el español o las lenguas aborígenes.
Una propuesta similar se puso en marcha en las islas Baleares, en España, donde la invasión turística ocasionó que hasta la carta de los restaurantes estuviera escrita en idiomas extranjeros, pero no en español. Y yo tuve la experiencia, hace tiempo, de lo difícil que era encontrar libros y revistas en español en una zona turística de las islas.
No se trata, amigos, de implantar medidas dictatoriales para proteger el idioma, pero sí de crear políticas a favor de la lengua propia, las cuales fomenten la buena conciencia lingüística de los hablantes. Todos lo necesitamos.

Luque Maricarmen