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domingo, 12 de julio de 2009

El gobierno que transita por el cosmos

Es tarea fácil establecer la relación entre determinadas palabras, sobre todo aquellas que en su formación comparten idéntico prefijo latino. Es el caso de los vocablos tránsito, transitorio, transitar y transitivo. Todos ellos están formados a partir del prefijo latino trans, que significa “al otro lado” o “a través de” y del verbo eo que es “ir”, por lo que todas pertenecen al mismo campo semántico.
Transitar es “ir o pasar por un lugar” o “pasar de un lugar o situación a otra”. El tránsito es la actividad de personas y vehículos que pasan por calles, carreteras. Esas calles carreteras o vías por las que se transita son transitables.
Transitorio es lo pasajero o temporal, es decir, lo que pasa y no es permanente. Es transitivo es lo que pasa y se transfiere de uno a otro. En gramática se dice que un verbo es transitivo cuando su acción pasa directamente a alguien o algo distinto de quien la realiza.
Es importante saber que el sufijo trans a veces pierde la –n, y palabras, como translúcido y transcendental pueden ser también traslúcido y trascendental.
Cosmos, como palabra independiente, significa “universo”; es común para singular y plural, por lo que no pierde la –s final, excepto cuando actúa como elemento compositivo inicial: cosmonauta, cosmovisión.
El significado de la palabra cosmopolita, derivado de su propio nombre griego, es “ciudadano del mundo”. El cosmopolita es el que considera todos los lugares del mundo como patria suya y es abierto a otras costumbres y realidades. Se habla de ciudades cosmopolitas cuando están abiertas a individuos, costumbres y representaciones de distintas razas y colores.
El cosmopolitismo es un concepto moderno que supone la apertura hacia un mundo más amplio y diferente del propio, con la superación de antiguos localismos.
¿Qué hay sobre las palabras “gobernatura y gubernatura”? Silencio académico. En ningún diccionario académico aparecen estos vocablos.
La acción y efecto de gobernar se expresa en el español actual con las palabras gobierno, la más usada, y gobernamiento, poco usada, pero correcta. Sí aparece, sin embargo, gobernanza para referirse al “arte o manera de gobernar que persigue el logro de un desarrollo económico y social duradero, y promueve el equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía”.

Luque Maricarmen

martes, 31 de marzo de 2009

La plaga de algunos términos

Nuestro idioma está plagado de términos derivados de las dos grandes lenguas de la Antigüedad clásica, el latín y el griego, y son tantos “logos”, “grafos” y “fonos”, que a veces confundimos el significado de las palabras formadas con esos sufijos.
Tal sucede con grafólogo y calígrafo.
Grafología y caligrafía tienen en común el sufijo “graf” que es letra. Pero, mientras la grafología relaciona a la letra con “logos” que es estudio o conocimiento (grafología: estudio de la letra), la caligrafía lo hace con “kallós” que es belleza, (caligrafía: belleza de la letra). El oficio del calígrafo fue siempre escribir con hermosa letra. Y como escribía con péndola o pluma, a veces de ave, se les llamó también pendolistas.
Pero, con el paso del tiempo, y casi desaparecido el oficio del calígrafo o pendolista sustituido por los medios mecánicos de escritura, la palabra calígrafo se aplica además a las personas capacitadas para dictaminar acerca de la autenticidad o falsedad de un texto manuscrito.
El grafólogo, por su parte, es el perito en averiguar, por las particularidades de la letra, cualidades psicológicas de quien la escribe.
Tienen también relación entre sí los términos ortografía, ortofonía y ortología. Los tres están formados por el prefijo griego “orto” que significa correcto.
La ortografía, cuya etimología la define como “correcta escritura”, es el conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua, y se ocupa del buen uso de las letras y de los signos especiales.
La ortofonía corrige los defectos de la voz y de la pronunciación.
Y la ortología es el arte de pronunciar correctamente, y en sentido más general, de hablar con propiedad, es decir, bien.

Luque Maricarmen