Mostrando entradas con la etiqueta palabras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta palabras. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de abril de 2014

Plural de gente

1. En el español general, este sustantivo femenino se emplea como nombre colectivo no contable y significa ‘personas’: «La gente acudía a su bar» (Obligado Salsa [Arg. 2002]); «En torno a nosotros había un grupo de gente joven que reía y voceaba» (Salisachs Gangrena [Esp. 1975]). Como otros nombres colectivos, admite un plural expresivo, usado casi exclusivamente en la lengua literaria: «Fue ella quien me introdujo en las cosas, en las comidas, en las gentes de aquí» (Benedetti Primavera [Ur. 1982]). La divergencia entre su referente (plural) y su número gramatical (singular) puede dar lugar a errores de concordancia ( concordancia, 4.7).

2. En el español de ciertas zonas de América, especialmente en México y varios países centroamericanos, se usa también con el sentido de ‘persona o individuo’, es decir, como sustantivo contable y no colectivo: «Luis era una gente muy caballerosa» (Prensa [Nic.] 3.2.97); con este sentido, su uso en plural es obligado cuando se desea aludir a más de una persona: «Alrededor de la tina, en la que podían caber cinco gentes, había muchas plantas» (Mastretta Vida [Méx. 1990]). En España solo es normal el uso de gente con referente singular en la expresión buena (o mala) gente, que también se documenta en el español americano: «Yo soy muy buena gente» (Gala Invitados [Esp. 2002]); «Tato, por su parte, no era mala gente» (ÁlvzGil Naufragios [Cuba 2002]).

3. En el español coloquial de muchos países de América se emplea también, como adjetivo o como sustantivo, con el sentido de ‘[persona] honesta, amable y servicial’ y ‘[persona] distinguida o de buena posición’: «Sería conveniente que llamara al doctor Pereyda [...]; él es muy gente y seguramente no le cobrará» (Olivera Enfermera [Méx. 1991]); «Ese es para mí menos que nada, aunque estos caballeros hablen de él como si fuera gente» (Piglia Respiración [Arg. 1980]).


Diccionario panhispánico de dudas ©2005
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

lunes, 8 de febrero de 2010

La tensión que distensiona

Decía un comentarista de radio, y con razón, que hablar de política tensiona a unos y “distensiona” a otros. A los primeros, porque convierten todos los indicios en negros presagios, y a los segundos, porque criticar y proponer soluciones a los problemas políticos planteados siempre sirve de vía de escape.
Hasta aquí estamos de acuerdo. Pero en lo que disiento es en el empleo del verbo “distensionar”.
Tensionar, un verbo de reciente incorporación al español, es sinónimo de tensar, de más arraigo en nuestra lengua, y su significado, el de ambos, es ‘poner algo tenso’ o ‘poner a alguien en estado de tensión física, moral o espiritual’. Y alguien está en tensión cuando su estado anímico es de excitación, impaciencia o exaltación.
Lo contrario de tensar o tensionar es destensar o distender, cuyo significado, el de ambos, es aflojar, relajar o disminuir la tensión. Y la distensión es el efecto de distender. Pero distensionar no existe en español.
Así pues, amigos, lo mejor es que se destensen o distiendan para conservar el ánimo destensado o distendido, pero no distensionado.
Otro gazapo lingüístico, cazado “al vuelo”, surgió en un programa en que se promovía el turismo fluvial, es decir, el que se practica cerca de los ríos; en él se instaba a los aficionados a reunir sus “apareos” de pesca para conseguir buenas capturas.
Supongo que los pescadores entenderían, inteligentemente, que lo que habían de llevar para pescar no eran los apareos sino los aparejos, es decir, el “conjunto de objetos necesarios para hacer ciertas cosas”, en este caso, relativas a la pesca.
Pero aprovecho la ocasión para traer una palabra parecida al barbarismo encontrado; es pareo, un vocablo nuevo procedente del inglés pareu, y este, a su vez, del tahitiano. El pareo es un pañuelo grande que, anudado en la cintura o bajo los brazos, usan las mujeres, generalmente sobre el traje de baño, para cubrir su cuerpo.
Seguro que ya lo han visto muchas veces en la playa…

Luque Maricarmen

domingo, 3 de enero de 2010

Muy buen provecho

Gastronómico es el tema de hoy; es decir, relacionado con la comida. La palabra gastronomía nos llegó directamente del francés, en el siglo XIX, aunque su origen es el griego, donde gastro es estómago y nemo, distribuir o gobernar. Como en francés, significa “arte de preparar una buena comida o afición al buen comer”.
Todos sabemos que la mayonesa es una salsa que se hace batiendo aceite y huevo. Las dudas surgen a la hora de nombrarla: ¿es mayonesa o mahonesa?
Ambas formas están aceptadas por la Academia, aunque la más usada es mayonesa. Así la llamaron los franceses al hacerla popular, y con ese nombre pasó a nuestra lengua; aunque la forma mahonesa hace alusión a su lugar de origen, pues fue en la ciudad de Mahón, situada en la isla española de Menorca donde, en el siglo XVIII, el cocinero del mariscal francés Richelieu la descubrió y la introdujo en la cocina francesa. De allí pasó al resto del mundo, y aunque en francés se llama mayonnaise, en español es conocida como salsa mayonesa o mahonesa.
Nada tiene que ver con la bayonesa, un pan dulce hecho de dos capas de masa de hojaldre al horno, que llevan entremedias cabello de ángel.
Cuando hablamos de besamel o bechamel, nos estamos refiriendo a esa salsa blanca hecha con harina, leche y mantequilla que los franceses llamaron bechamel. De ellos recibimos el nombre y la salsa. Y aunque en español existen las variantes besamela y bechamela, son formas que apenas se usan.
Y como estamos en época navideña, les cuento la historia del mazapán, ese dulce típico de estas fiestas, elaborado a base de almendras molidas y azúcar que se presenta en formas diversas.
La palabra parece que viene del árabe hispánico, y según la tradición, fue durante un asedio al que los árabes sometieron a la ciudad de Toledo, España, cuando los defensores sufrieron una gran escasez de cereales para elaborar el pan. Para suplir esa falta, se les ocurrió sustituir la harina por almendras machacadas a las que añadieron azúcar, resultando una pasta de alto valor nutritivo y de sabor exquisito. Así nació el mazapán, combinación de las palabras masa y pan.
Hoy fueron términos culinarios o relativos a la cocina, palabra derivada de culina, que es como se dice cocina en latín.
Amigos lectores, para todos vaya mi felicitación más sincera en estas fiestas navideñas y el deseo de un año 2010 especialmente bueno.

Luque Maricarmen

Los orígenes de la mirra y el incienso

Hoy, cercanas ya las fiestas navideñas, les traigo la historia de la mirra, una de las ofrendas que los Santos Reyes, o Reyes Magos, presentaron a Jesús cuando, siguiendo la estrella, llegaron al Portal de Belén.
La palabra, de origen griego, nombra a una resina amarga, aromática, semitransparente y brillante. Tiene propiedades antiespasmódicas y estimulantes, y procede de un árbol que crece en Arabia y Abisinia.
La mirra debe su nombre al personaje mitológico Myrra, hija de un rey de Chipre. La diosa Afrodita hizo que Myrra se enamorase de su padre; pero, después del incesto, huyó y fue transformada en el árbol que lleva su nombre, cuya corteza se abrió para dar nacimiento al bello Adonis.
El incienso, mucho más conocido, fue otro de los presentes con que los Reyes obsequiaron al Niño Dios. La palabra procede del latín incendere, encender. Es otra resina muy aromática que, desde hace siglos, se quema en las ceremonias religiosas. El incienso se obtiene por exudación de una planta arbórea, el Olíbano que crece en Asia, aunque también son inciensos otras resinas o aceites aromáticos.
La costumbre de quemar inciensos o sustancias aromáticas en los exorcismos, se introdujo para contrarrestar los hedores nauseabundos que, según se creía, acompañaban las manifestaciones del demonio.
Inciensos y perfumes se utilizaron también en las purificaciones y el efecto que causaban en las personas hizo que entraran a formar parte del ritual de algunos cultos.
El cristianismo, en un principio, consideró pagano el uso del incienso y lo rechazó, pero con el tiempo terminó adoptándolo, primero en las ceremonias funerarias y luego, cada vez más, en la liturgia, tanto en Oriente como en Occidente.
Y para terminar, les presento una palabra poco frecuente, onanismo, que entró en nuestro idioma en el siglo XIX. Equivale a “masturbación” y debe su nombre al personaje bíblico Onán, hijo de Judá, quien fue obligado por su padre a contraer matrimonio con la viuda de su hermano, para asegurar la descendencia. Pero Onán cohabitó con su cuñada de tal manera que no hubiera concepción, por lo que tomó el nombre de onanismo la práctica sexual en la que no se busca la concepción, identificándola con masturbación.

Luque Maricarmen

lunes, 26 de octubre de 2009

Lea, POR FAVOR, este artículo, SI NO…

La palabra favor, así, aisladamente, es la ayuda o el socorro que se le concede a alguien. Pero su sentido cambia cuando entra a formar parte de las locuciones preposicionales: a favor de, en favor de, por favor, de favor, favor de...
A favor de puede tener tres significados diferentes: “en beneficio o provecho de alguien”: El tiempo corría a favor del acusado. Con el mismo sentido, puede emplearse en favor de.
En apoyo de algo o de alguien: Todos los estudiantes se posicionaron a favor del compañero injustamente expulsado. Significa también, en el mismo sentido que una fuerza o corriente: Le benefició correr a favor del viento.
Por favor es una expresión cortés para formular una petición: Por favor, no pisen el pasto; aunque también se usa en amplias zonas hispanohablantes, la fórmula: favor de no pisar el pasto.
La expresión de favor es una frase adjetival que se aplica a las cosas que a veces se obtienen gratuitamente, como boletos para un espectáculo, pases para un acto especial: Conseguí dos boletos de favor para el concierto.
Una palabra que puede suscitar dudas por sus diferentes significados es sino.
Sino, como sustantivo, significa “fatalidad o destino” y tiene género masculino: Nadie puede luchar contra su propio sino.
Mucho más frecuente es el uso de sino como conjunción, en cuyo caso se emplea para contraponer un concepto afirmativo a otro negativo expresado antes: No te preocupe el qué dirán, sino tu conciencia. No viajaremos en avión, sino en coche. A veces toma el valor de excepto: Sabes que no se lo daré a nadie, sino a ti.
Puede ir en correlación con no sólo, así: En algunos casos, no sólo hay que ser bueno, sino parecerlo.
Pero lo que nunca puede confundirse es la conjunción sino con las palabras si no..., secuencia formada por la conjunción condicional si y el adverbio de negación no: Si no lo haces tú, lo haré yo. Deja esa relación si no te conviene.
Parecido es el caso del sustantivo sinfín, que significa “infinidad” y se escribe en una sola palabra: Enviaron un sinfín de invitaciones, con la locución adjetiva sin fin, escrita en dos palabras: Contratiempos sin fin ocurrieron en aquel interminable viaje.

Luque Maricarmen

La oportunidad de reconciliarse

Les traigo un verbo hermoso que deberíamos conjugar con frecuencia: es reconciliar. Todos conocemos su significado: "restituir la amistad o el entendimiento entre dos personas".
Pero no es el aspecto lingüstico de este verbo el motivo de su presencia aquí, sino una reflexión que surge espontánea.
Se supone que todo ser vivo viene a este mundo conciliado con lo que le rodea: sus progenitores lo aman, la naturaleza le proporciona lo necesariopara subsistir,la belleza del entorno lo envuelve, puede caminar por la vida sin tropiezos ni sobresaltos. Vive feliz.
Pero, de pronto, la armonía se rompe. La intervención de otro congénere ¿o tal vez la suya?, turba la paz y todo se desacomoda, s complica, se daña. s preciso volver al orden establecido, recuperar lo perdido. Y surge un vocablo necesario: reconciliar.
La reconciliación, una acción privativa del ser humano. Un acto reservado al que ama. Al generoso e inteligente. Al que guta de la paz y la concordia A quien valora lo que tiene y lo defiende. A quien, en definitiva, sabe ser feliz.
Practíquenlo, amigos. La reconciliación tiene un sabor glorioso.
Pero no es a esto a lo que vengo aquí cada semana, sino a comenar cosas sobre nuestro idioma. Y se me ourre señalar la diferencia entre oportuno, oportunidad, oportunismo y oportunista.
La oportunidad es la coyuntura o conveniencia de tiempo y de lugar. Oportuno, lo que se hace o sucede en tiempo a propósito y cuando conviene.
Oportunista, en cambio, procde del sustantivo oportunismo, que es la actitud que consiste en aprovechar al máximo las circunstancias para obtener el mayor beneficio posible, sin tener en cuenta principios ni convicciones. Tiene conotaciones negativas y se emplea, sobre todo, en el mbito político; por ejemplo, cambiar de partido en estas circunstancias es de un oportunismo despreciable. El oportunista es el que practica el oportunismo, es decir, aprovecha sin escrúpulos la oportuniad.
Tener clara la diferencia entre oportunidad y oortunismo es conveniente para no cometer errores, como algún cronista deportivo cuando afirma: la gran virtud del equipo fue aprovechar el oportunismo de su delantero, debiendo haber utilizado "opotunidad".
Y es que la clave para conseguir un triunfo limio es poseer el sentido de la oportunidad, lo otro no es válido.

Luque Maricarmen

Buen provecho con los términos gastronómicos

En el lenguaje gastronómico aparecen palabras que a veces nos hacen dudar, sobre su verdadera naturaleza o sobre la forma correcta de nombrarlas. Una de ellas es páprika.
Esta especia, que no es otra cosa que pimiento rojo reducido a polvo, se usa como condimento. Tiene nombre húngaro, pues fue de Hungría de donde nos llegó. En español se emplea con dos acentuaciones: la esdrújula, páprika, que es la original y, por tanto, preferida en el uso culto, y la más extendida, paprika, la llana. Ambas son válidas.
Su equivalente en español es pimentón, sin embargo, es lícito el empleo del extranjerismo por ser un condimento originario de Hungría.
Y ya que salió la palabra especia, es conveniente recordar que nada tiene que ver con especie. La especia es cualquier sustancia vegetal aromática usada como condimento, es decir, para sazonar y mejorar el sabor de algo. En la despensa de cualquier cocinera o cocinero que se precie nunca faltarán las especias: orégano, estragón, cayena, albahaca, cilantro, azafrán.
Por cierto, la cayena, especia muy picante extraída del guindillo de Indias, debe su nombre a la lengua tupí, pueblo indio muy numeroso que dominaba las costas de Brasil cuando llegaron los portugueses en los comienzos del siglo XVI. Quiynha era el nombre indígena de la especia, que con la influencia de Cayena, capital de la Guayana francesa, quedó con el nombre actual. También es conocida como guindilla.
Y tengo que señalar que el curri, condimento original de la India compuesto por una mezcla de polvo de diversas especias y procedente de la lengua tamil, hablada por uno de los pueblos que habitan en el sudeste del país, aunque en inglés se escribe curry, la forma propuesta para escribirlo en español es curri, con el plural, curris. Es incorrecta la forma currie.

Luque Maricarmen

El porqué de la expresión complejo de Edipo

No es extraño encontrarse con la palabra Edipo para dar nombre a un desorden emocional que los psicoanalistas conocen como complejo de Edipo. Y como todas las palabras tienen su razón histórca les cuento la historia que justifica este nombre.
Antes, les recuerdo que el complejo de Edipo o complejo edípico es una inclinación sexual del hijo hacia la madre, normalmente acompañada de hostilidad hacia el padre.
,p>El nombre surge del ito griego deloráculo de Delfos, el cual predijo al rey de Tebas, Layo, que sería asesinado por su primer hijo, quien después se casaría con su propia madre, Yocasta.
Layo, para evitar que esto sucediera, cuando nació el bebé ordenó a un criado suy que lo matara, peroeste lo abandonó colgándolo de un árbol, por los pies.
Así lo encontró un pastor que se lo llevó al rey de Corinto, el cual lo crió como hijo propio y le llamó Edipo, en recuerdo de la forma en que había sido hallado, ya que oidpous en griego significa pes hinchados.
Al crecer Edipo, llegó a sus oídos el rumor sobre su misterioso origen, por lo que acudió al oráculo donde se enteró de lo que estaba escrito sobre él. Decidió no regresar al palacio del que creía que era su erdadero padre para evitar que l predicción se cumpliera.
Salió de Corinto y se dirigió a Tebas. En el camino se encontró con un hombre al que mató por una nimia discusión. El hombre era Layo, su verdadero padre.
Poco después, a las puertas e Tebas, derrotó en una lucha feroz a una temble esfinge que tenía atemorizados a los habitantes de la ciudad. Para premiarle, los tebanos le concedieron la mano de la reina viuda, su verdadera madre, con la que procreó cuatro hijos, cumpliéndose así la trrible profecía.
Edipo, ignorante de lo que abía hecho, vivió feliz en Tebas, pero tiempo después se declaró una epidemia de peste que el oráculo atribuyó al hecho de no haberse aclarado el asesinato del rey Layo.
Edipo ordenó una investigacón, descubriendo ser él mismo el asesino de su padre y esoso de su madre, lo que confirmó el cumplimiento del oráculo.
Al conocerse todo, Yocasta se ahorcó y Edipo fue expulsado de Tebas por sus hijos. Huyó y encontró la muerte tragado por la tierra.
Fue el escritor griego, Sófocles, hace 2500 años, quien inmoralizó esta tragedia.

Luque Maricarmen

sábado, 3 de octubre de 2009

Código, sistema o alfabeto morse

La palabra morse no aparece en el diccionario académico hasta bien entrado el siglo XX, con la definición de "sistema de telegrafía que utiliza un código consistente en la combinación de rayas y punto". El morse es un lenguaje inventado en el siglo XIX por el pintor e inventor estadounidense Samuel F B Morse (1791-1872).
El joven Samuel viajó a Europa en 1829, y en el viaje de vuelta, estudiando los descubrimientos del físico y matemático francés, André Ampère, (1775-1836) concibió la idea del telégrafo eléctrico.
Dedicó varios años a la realización de su invento, y sin ninguna ayuda y con escasos recursos económicos, en 1837, efectuó las primeras demostraciones de su telégrafo que apeas despertó interés en su país.
Durante varios años peleó para conseguir su patente y reunir los medios necesarios, y fue en 1844 cuando por fin consiguió que fuera establecida una línea telegráfica entre Washington y Baltimore con el código de comuicación que lleva su nombre.
El sistema morse fue adoptado en 1865 por la Unión Telegráfica Internacional, y su invento revolucionó en aquel entonces el sistema de comunicación.
Y ya que salió de pasada el sabio André Ampère, cuyos descubrimintos sobre la relación entre la electricidad y el magnetismo tanto ayudaron a la ciencia, y al que debemos los términos amperio, amperímetro y ampervuelta, quiero resaltar que siendo hijo de un comerciante retirado, muerto en la guillotina en 1793, se hizo a sí mismo leyendo todo lo que encontraba sobre literatura, filosofía, ciencias naturales y matemáticas. Se dedicó apasionadamente a la botánica, la poesía y la música. Recibió el reconocimiento a su labor académica e investigadora, creó un vocabulario de electricidad introduciendo las plabras corriente y tensión. Inventó el galvanómetro, instrumento que mide la intensidad de pequeñas corrientes eléctricas, y hacia el final de su vida emprendió una obra gigantesca para clasificar todos los conocimientos humnos, bajo el título de Ensayo obre la filosofía de las ciencias, obra que no llegó a terminar.
A pesar de su grandeza, murió casi en el olvido.

Luque Maricarmen

sábado, 26 de septiembre de 2009

A veces es sólo un matiz

Sobre el uso indistinto de las palabras honestidad y honradez, he sido testigo de muchas discusiones. Discusiones que no tienen una conclusión categórica, aunque se puede matizar.
Si nos ceñimos al significado académico de cada uno de los vocablos, honesto es el decoroso, el decente, el recatado o pudoroso. Honrado, el que obra rectamente, con integridad y justicia. En honor a la verdad, hemos de reconocer que honesto, en su tercera acepción se identifica con honrado en el sentido de razonable, justo y recto.
Es casi inevitable que por influencia del inglés, donde la palabra honesty engloba los significados que en español se expresan con honestidad y honradez, pronto los dos términos se reduzcan a uno solo, y honesto sea el elegido.
Sin embargo, oí decir a un periodista preocupado por el lenguaje, al abordar esta cuestión: “En español, lo honesto se aplica de cintura para abajo, lo honrado de cintura para arriba”.
Y no deja de ser una forma simple, pero bien gráfica, de marcar la distinción entre ambos vocablos. Aunque el uso los identifique.
Rescatemos la honradez, que buena falta nos hace, y califiquemos de honrado al político que cumple sus promesas electorales, busca el bienestar del electorado y no pretende enriquecerse a su costa. Si además es honesto, mejor. A veces surge la duda entre los adjetivos, superviviente y sobreviviente; ¿cuál es el correcto? Ambos. En el habla culta, al que sobrevive, es decir, que “sigue viviendo después de la muerte de alguien, de la desaparición de algo o de un suceso”, se le puede aplicar cualquiera de los dos. Sin embargo, el sustantivo derivado de este verbo, “la acción de sobrevivir”, es supervivencia, no sobrevivencia.
Y el complemento del verbo sobrevivir siempre va introducido por la preposición –a; Se sobrevive a la pérdida de un hijo, a un atentado, a un accidente.
Son precisiones sobre el lenguaje que es necesario observar.

Luque Maricarmen

Palabras cultas que conviene conocer

Hace tiempo, cuando un hijo presentaba en la escuela problemas de aprovechamiento, de integración o de aprendizaje los papás nos sentíamos desorientados, hacíamos cábalas, indagábamos y buscábaos motivos y razones que los justificaran. Hoy todo está diagnosticado y es conocido con nombres y apellidos. Multitud de vocablos que nombran patologías, hasta hace poco empleados sólo por especialistas, hoy son manejados y conocidos por todos. Vean. Si n niño tiene dificultades para aprender a leer, a escribir o para el cálculo, y además presenta trastornos de coordinación motora, pero no de inteligencia, es disléxico, porque padece dislexia.
Si tiene dificultad en la articulación de las palabras, disláico, ya que padece dislalia. Disnea, si presenta dificultad para respirar, y padece disosmia si difícilmente percibe los olores.
Distermia es la temperatura habitualmente anormal del organismo, la debilidad de la memoria se llama dismnesia, y padece disepsia el que habitualmente hace la digestión con dificultad.
Todos estos vocablos que llegaron al español a través del latín, proceden del griego y están formados con el prefijo –dis que significa dificultad o anomalía. Nada tiene que ver con los anterioes dispsomanía, nombre técnico del alcoholismo, y dipsómano, la persona que abusa de las bebidas alcohólicas; proceden de la palabra griega –dipsa, sed.
Les recuerdo que el adjetivo insano no es sólo lo perjudicial para la salud, también se aplica al loc o demente, pues la palabra insania, recibida directamente del latín, significa locura o demencia.
Y en otro orden de cosas, la diferencia entre docente y discente, es que el primero es el que enseña (profesor) y el segundo, el que recibe la enseñanza (aumno). Docente procede del verbo latino -doceo, enseñar; discente, del –disco, aprender.
Son palabras cultas que conviene conocer.

Luque Maricarmen

lunes, 10 de agosto de 2009

Los tiempos y la lengua cambian

Durante muchos, muchos años, ha venido siendo normal velar a nuestros difuntos en el lugar en que fallecían: la propia casa o, si el óbito se producía por una larga enfermedad, en el hospital, allí donde el enfermo estaba internado, si es que lo estaba.
Pero los tiempos mudan, y la lengua evoluciona al compás de los cambios que en la sociedad se producen.
Por eso, no hace mucho, en la última edición del siglo XX del Diccionario académico de la lengua española, la penúltima realmente, del año 1992, fue incorporado el término tanatorio, una palabra hasta entonces innecesaria, pero de uso habitual en el mundo del segundo milenio.
El tanatorio es el edificio en que son depositados los cuerpos de los difuntos durante las horas anteriores a su inhumación o cremación. Etimológicamente la palabra procede del griego –thanatos, que significa muerte, más el sufijo –torio, que indica lugar.
De la misma familia semántica son los sustantivos tanatofobia, el miedo obsesivo a la muerte y tanatología, el conjunto de conocimiento médicos relativos a la muerte; ambos también de incorporación reciente.
De raíces más profundas en nuestra lengua es la palabra quirófano, posiblemente inventada por un médico español. Procede del griego –kheiro, mano y –phaino, mostrar.
El quirófano era un recinto de planta redondeada, con profusión de grandes ventanales, destinado a operaciones quirúrgicas, las cuales podían ser presenciadas a través de los cristales. Hoy el diccionario lo define como el “local convenientemente acondicionado para hacer operaciones quirúrgicas de manera que puedan presenciarse a través del cristal”. Por extensión, son quirófanos las salas donde se efectúan tales operaciones.
Si parece verosímil que la palabra sea invento español, pues en inglés para quirófano existe la palabra operating theatre u operating room, en francés, salle d’operations y en italiano, sala operatoria, etc. Es decir, nada que ver con nuestro quirófano.
Y relacionadas con el elemento –quiro que es “mano”, son los vocablos conocidos: quiromancia, adivinación de lo concerniente a alguien a través de sus manos; quiromasaje, masaje terapéutico que se da con las manos y quiropráctica, tratamiento de ciertas dolencias óseas o musculares mediante manipulación de la zona afectada.

Luque Maricarmen

domingo, 12 de julio de 2009

Dudas a montones

Dudas, dudas a montones surgen en el habla de cada día, titubeos que a veces nos hacen perder seguridad a la hora de expresarnos, de palabra o por escrito. Vamos a verlas juntos. ¿Es membresía o membrecía? La condición de miembro de un colectivo se llama membrecía, no membresía.
Membrecía es un derivado de “miembro” más el sufijo –cía, como abogacía, de abogado y clerecía, de clero. La terminación –sía, sin embargo, es propia de sustantivos derivados de palabras que terminan en –s, como burguesía, de burgués o feligresía, de feligrés.
Todos sabemos algo sobre la desintegración espontánea de los átomos de un cuerpo, pero la palabra que lo define, ¿es radiactividad o radioactividad? Es preferible la primera, radiactividad, aunque también es válida la variante, radioactividad. Igual sucede con los adjetivos correspondientes radiactivo y radioactivo.
¿Cuál es el nombre del jefe de una comunidad judía, rabino o rabí? El más usual es rabino, aunque el término original, rabí, procedente del hebreo, rabbi, también es válido, con su plural rabíes o rabís.
¿Es efeméride o efemérides? Efemérides se usa en plural para referirse al conjunto de hechos notables que merecen recordarse y ser celebrados cada vez que se cumple su aniversario: “Todos los años se celebran las efemérides patrias”.
Cuando se hace referencia a un solo hecho memorable, se debe usar el singular, efeméride, aunque hoy es frecuente y se considera válido emplear efemérides como forma de singular (la efemérides): Aquella efeméride (o aquella efemérides) fue recordada solemnemente.
¿Carie o caries? Acudimos al dentista cuando tenemos una erosión en el esmalte de los dientes producida por bacterias, es decir, una caries; nunca una carie, porque la forma de esta palabra es invariable para el singular y el plural.
Y termino con cuatro adjetivos cuya forma semejante a veces confunde; son inerme, inerte, inmune e impune.
Inerme es el que está indefenso o sin armas: “Quien tiene espada gobierna y quien está inerme se somete”. Inerte es el que está sin vida o sin movimiento: “Mataban a los tiburones y tiraban sus cuerpos inertes al mar”. Inmune, el que está libre de algo perjudicial o es invulnerable, es decir, que no puede ser herido por ello. Introduce su complemento con la preposición –a (inmune a): “Trabajaba de sol a sol, era inmune al cansancio”. Nada que ver con impune que significa “sin castigo”: “Tantas mentiras no podían quedar impunes”.


Luque Maricarmen

Algunas curiosidades

Existen palabras en nuestro idioma que usamos con relativa frecuencia, pero de las que no siempre conocemos su origen. Por si alguna vez les picó la curiosidad, hoy les traigo algunas.
Debacle es un sustantivo femenino que procede del francés y significa “desastre, ruina o derrota”. Se utiliza cuando se pierde el control de una situación, ante la proximidad de un desastre, para anunciar una derrota etc.; por ej. “Cuando sonó la señal de alarma todos salieron de estampida y se formó la debacle”. “Las últimas derrotas sufridas por el Real Madrid condujeron al equipo a la debacle”.
La palabra empezó a usarse en Francia tras su derrota por el ejército alemán en 1870. Su difusión fue definitiva con la publicación del libro La débâcle, en 1892, que sobre ese tema escribió el novelista francés Emile Zola.
Draconiano es un adjetivo que se aplica a una ley o a una medida sanguinaria o excesivamente severa. La palabra se debe a Dracón, legislador griego que 600 años antes de Cristo, dictó el primer código legislativo de Atenas. Y eran tan duras las penas con que las leyes castigaban hasta los pequeños delitos, que al cabo de más de veintiséis siglos, su dureza se recuerda en nuestra lengua con este calificativo. Por ej. “En el ejército se aplicaban medidas draconianas a los desertores”.
A la persona dominada por la gula se le llama heliogábalo, en memoria de aquel emperador romano, del siglo II a. de C. conocido por ese nombre, que comía opípara y vorazmente. Cuentan que a pesar de que solo duró en el trono tres años, de los 14 a los 17, asombró a sus súbditos de Roma, no sólo por su glotonería sino por sus muchas excentricidades; era tan afeminado que vestía ropas de mujer y se casó con varios gladiadores. En sus famosos banquetes se complacía en gastar pesadas bromas a sus invitados; en uno de ellos, a la hora de los postres, cuando ya todos estaban afectados por la bebida, para aterrorizarlos, cerró todas las puertas y soltó una manada de fieras salvajes a las que previamente había hecho arrancar dientes y garras. No parece que la gula fuese su peor defecto. Aunque más famoso por su buen yantar se hizo Pantagruel, el protagonista de la obra del francés Rabelais, del siglo XVI, Gargantúa y su hijo Pantagruel. Su desmedido apetito y las comilonas con que se agasajaba pasaron a la posteridad, por lo que suele calificarse de pantagruélico el festín excesivo y copioso.

Luque Maricarmen

La libertad

La palabra libertad, y todo lo que ella encierra, da mucho de sí; mucho en el aspecto filosófico, social, político y en el personal. Pero también en el lingüístico. Vean.
Nos llegó directamente del vocablo latino “libertas” y como libertad la venimos usando a lo largo de siglos.
De la mano de esta palabra fueron surgiendo otras relacionadas con ella, etimológica o semánticamente, es decir, por su raíz o por su significado. Es importante precisar la diferencia entre ellas, pues su semejanza confunde muchas veces. Sucedió con los verbos liberar y liberalizar.
En una revista de amplia difusión se leía: “Ahora los hijos se liberalizan procurando separarse del modelo de comportamiento de los padres”.
Liberalizar es un verbo de claras connotaciones políticas o sociales; consiste en hacer liberal algo o a alguien en el ámbito social o político. Es, además, un verbo transitivo, por lo que uno mismo no se liberaliza, siempre hay alguien que lo liberaliza. Sin embargo, uno mismo sí se libera, cuando se desprende de una obligación o atadura; y también puede liberar a otro, cuando se le exime de esa obligación o compromiso.
La frase en cuestión, estaría mejor expresada si dijera que ahora los hijos se liberan de patrones establecidos, procurando separarse del modelo de comportamiento de los padres.
De la misma familia semántica son: liberalismo, la actitud que propugna la libertad y la tolerancia en las relaciones humanas. Y en el ámbito político, es la doctrina que defiende las libertades y la iniciativa individual, limitando la intervención de los poderes públicos en la vida social, económica y cultural. Es liberal el que practica esta doctrina.
Pero también liberal es un adjetivo que se aplica al que es generoso y desprendido, al que practica la liberalidad, que es una virtud que consiste en dar generosamente sin esperar recompensa.
Emparentado con libertad está libertinaje, uso desenfrenado y abusivo de la libertad; su partidario es el libertino.
El adjetivo libertario se aplica al que defiende la libertad absoluta y la supresión de todo gobierno y ley. El liberto era el esclavo al que se le dio la libertad.
Y finalmente, dos gentilicios relacionados con la palabra son: liberteño, natural de La Libertad, provincia del Perú y libertadense, nacido en La Libertad, de El Salvador.

Luque Maricarmen