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domingo, 3 de enero de 2010

La gente prominente

La palabra gente es motivo de preocupación para mucha gente. Todo lo que hay que saber respecto a su uso correcto cabe en pocas líneas.
Este sustantivo femenino se emplea en general como nombre colectivo no contable y significa personas: Ese tipo de música gusta sobre todo a la gente joven. La gente siempre sigue a sus ídolos.
Como otros colectivos (grupo, ejército, multitud) admite un plural expresivo, usado en la lengua literaria: Enseguida se hizo popular entre las gentes del lugar.
En cuanto a la concordancia, aunque gente, por ser colectivo, encierra la idea de una pluralidad de individuos, cuando actúa de sujeto lleva el verbo en singular: La gente, al ver sus esperanzas truncadas, se sintió defraudada.
Como tal colectivo se usa en singular en frases como: Hubo mucha gente en la manifestación; asistió mucha gente a la misa; en el Zócalo se reunió mucha gente.
En ciertas zonas de América, especialmente en México y en varios países centroamericanos, la palabra gente se usa también con el sentido de “persona o individuo”, por lo que deja de ser colectivo para ser individual y, por lo tanto, admite el plural. En consecuencia, serían correctos los ejemplos: Luis es una gente de trato agradable; él es muy buena gente; en ese salón caben más de cien gentes.
Caso aparte es la duda que se produce entre las palabras prominencia y preeminencia, aunque hay que reconocer que el sentido de ambas frecuentemente tropieza. En principio, una prominencia es una “elevación o abultamiento”: Estaba preocupado porque se detectó una prominencia en el cuello. Pero también prominencia puede significar “cualidad de prominente o destacado”: “Sentía celos por la prominencia social de su hermano. Y es en este sentido en el que tropieza con preeminencia, cuyo significado es “superioridad” y “privilegio o ventaja en razón de algún mérito”: El cargo que ocupaba le confería una preeminencia notable sobre sus compañeros. Y lo mismo sucede con los adjetivos correspondientes, prominente y preeminente: Tenía una nariz prominente; estaban acusadas varias personas prominentes de la ciudad; una de las figuras preeminentes de la cultura hispánica fue José Vasconcelos.

Luque Maricarmen

sábado, 3 de octubre de 2009

Semejanza en algunos adjetivos

Les traigo hoy una serie de adjetivos semejantes en su terminación y cuyo significado a veces se aproxima. No son de uso muy frecuente, pero podemos encontrarnos con ellos, por lo que conviene revisaros Son, entre otros, iracundo, furibundo, nauseabundo y tremebundo.
Iracundo se aplica al que es propenso a la ira o está poseído por ella. Del mismo sentido, furibundo, es el airado, colérico y muy propenso a enfurecerse.
Nauseabundo es lo que causa o poduce náuseas, y tremebundo, lo que es tan horrendo que hace temblar.
De distinto signo, errabundo, es el que va de una parte a otra sin rumbo fijo, y junto a ellos, el más simpático, jocundo, presente en nuestra lengua desde el siglo XV, se aplica al que es "plácido, alegre y agradable".
Y ya que estamos con los adjetivos, esas palabras que expresan cualidades y que tantas veces necesitamos a la hora de calificar personas o cosas, les paso unos cuantos por si les sirven de ayuda.
Ineluctable es aquello cotra lo que no se puede luchar. Es ineluctable lo inevitable.
Algo que no se puede explicar con palabras es inefable; la emoción de una madre cuando por primera vez recibe en los brazos a su bebé es un sentimiento inefable no hay palabras que puedan exprearlo.
Lo que puede ser entendido claramente es inteligible. Lo contrario, ininteligible.
Es tangible lo que se puede tocar, o lo que puede percibirse de manera precisa. Lo material es tangible, lo inmaterial, intangible. En sentido figurado, los resultado del esfuerzo de un buen estudiante son tangibles a corto plazo.
Lo que merece ser recordado es memorable. En toda vida hay momentos memorables.
Se aplica el adjetivo prosaico, a lo que se aleja de la poesía, lo que carece de idealidad y elevación. En general, la persona prosaica da más valor a lo material que a sus ideales, o le preocupa más el dinero que el amor o la amistad. Hay pensamiento prosaico, gusto prosaico y hasta vidas prosaicas.
Y por fin, si les hablan de un libro incunable, recuerden que s trata de un ejemplar editado en los años que transcurren desde la invención de la imprenta hasta principios del siglo XVI.

Luque Maricarmen

lunes, 10 de agosto de 2009

El español está lleno de parónimos

La paronimia es un término lingüístico que se refiere a la semejanza de forma entre dos palabras y esas palabras semejantes son parónimas.
Nuestro idioma está lleno de parónimos lo que muchas veces provoca confusión. Les presento algunos, de uso frecuente.
Acerbo es un adjetivo que se aplica a lo que es áspero o agrio al gusto. Pero también puede aplicarse a algo cruel o riguroso; por ej. “se desahogó con críticas acerbas contra sus jefes”.
Todos sabemos que el éxtasis es un estado de exaltación provocado en el ánimo por un sentimiento de alegría o admiración. Nada que ver con la estasis que es el nombre que recibe, en Medicina, el estancamiento de la sangre o de otro líquido corporal.
Y ninguna relación tiene el adjetivo extático, derivado de éxtasis, por ej. “la potencia alucinógena de esas plantas se usó para provocar experiencias extáticas”, con el adjetivo estático, cuyo significado es “que no se mueve”.
Al escribir, e incluso al hablar, podría ocasionarnos problemas importantes confundir el verbo espirar, que es expulsar aire de los pulmones, con expirar, que, como saben, es morir. Y casi tan peligroso puede resultar el empleo del verbo espiar, observar secretamente algo o a alguien, con expiar, que es pagar por una culpa o delito.
Y más de una vez he sido testigo de la confusión entre las palabras vocal, que pertenece a la voz, con bucal, perteneciente a la boca, al referirse a los ligamentos que tenemos en la laringe, que al vibrar producen la voz, como “cuerdas bucales”. Olvidando que ni nuestro aparato fónico está en la boca, sino en la garganta, ni las cuerdas toman el nombre del lugar donde se encuentran, sino del sonido que producen: la voz. Por lo que las cuerdas no son bucales sino vocales.
Sin embargo, son sinónimos, es decir, significan lo mismo, los verbos influenciar e influir. El significado de ambos es “producir una persona o cosa ciertos efectos sobre otra”. Durante siglos, solo existió en español, influir. A mediados del siglo XIX, a partir del francés influencer, entró en nuestra lengua influenciar, y su uso se generalizó en todo el ámbito hispánico. Influenciar se acentúa como anunciar.
Pueden usarse los dos indistintamente, aunque influir suele construirse con un complemento introducido por las preposiciones —en o —sobre: siempre tratas de influir en tus amigos. La psicología del escritor suele influir sobre lo que escribe.

Luque Maricarmen

domingo, 5 de julio de 2009

Dudas razonables

Una duda que asalta con frecuencia al hispanohablante, más bien al “hispano escribiente, es el uso de los distintos: porque, porqué, por que y por qué. Y es que cada uno tiene un valor y empleo diferente. Veamos.
Porque se usa mayoritariamente como conjunción causal, para introducir la oración subordinada que expresa la causa de la principal: “No iré al viaje porque no tengo dinero”.
Por que, en dos palabras, puede ser:
—La combinación de la preposición por seguida del pronombre relativo que. Este pronombre podría cambiarse por otros relativos (el cual, los cuales): “La verdadera razón por que (por la que) no llegaste a tiempo fue tu impuntualidad”.
—La combinación de la preposición por exigida por un verbo, un sustantivo o un adjetivo, seguida de la conjunción que (preocuparse por, interés por, ansioso por): “No debía preocuparse por que le devolvieran ese dinero”. “Expresó su interés por que el dinero llegara a su destinatario”. “Están ansiosos por que su honradez quede patente”.
Caso aparte es el sustantivo porqué, que significa “causa o motivo”. Como cualquier sustantivo, se usa precedido de un determinante (artículo, posesivo, demostrativo) y admite el plural: porqués. “No entiendo el porqué de tu enojo”. “A menudo no entendemos los porqués de los hijos, y ellos tampoco comprenden nuestros porqués”.
Este porqué no debe confundirse con el por qué en dos palabras, combinación de la preposición por y el interrogativo qué. “¿Por qué no llegaste? No sé por qué no llegué”.
Lo de hoy, amigos, fue una clase de gramática pura y dura. Discúlpenme, pero es un tema recurrente en los correos que recibo.

Luque Maricarmen

El uso del plural

En nuestra lengua, como en todas las lenguas románicas, hay muchas palabras latinas que pasaron al idioma en su versión original, por lo que pueden plantear dudas en algún aspecto gramatical, como es la formación del plural.
Sobre la formación del plural de los latinismos, tradicionalmente se recomendó mantener la palabra invariable en los terminados en consonante, pero muchos de ellos se acomodaron ya, en el uso mayoritario, a las reglas de formación del plural que rigen para el resto de las palabras; por lo que, como norma general, los latinismos hacen el plural en –s, en –es o quedan invariables según sus características formales.
Déficit, en plural déficits, es un latinismo tomado del francés. El sentido general de la palabra es ‘insuficiencia o escasez’. Sin embargo, a finales del siglo XVIII, comenzó a usarse en el ámbito económico con el sentido de ‘diferencia negativa entre ingresos y gastos’; por ej. “Muchos países están afrontando la crisis con enormes déficits públicos”.
La palabra plus (del latín plus, más) que significa ‘gratificación o sobresueldo que se da en circunstancias extraordinarias’, hace el plural en pluses. Lapsus (del latín lapsus, resbalón), la ‘falta o equivocación que se comete por descuido, en plural es invariable, lapsus.
El hábitat, ‘lugar de condiciones apropiadas para que vivan organismos, comunidades o animales’, en plural es hábitats. Vademécum (del latín, vade, ven, mecum, conmigo) en plural, vademécums, es el ‘libro (o libros) pequeño, de fácil manejo para la consulta inmediata de informaciones fundamentales’.
Sin embargo, la palabra álbum (en latín, blanco) ‘libro en blanco cuyas hojas se llenan de escritos breves, poemas, frases, fotografías, piezas musicales, etc.’, en plural es álbumes. Y currículum vitae (en latín, carrera de la vida) que es ‘la relación de títulos, honores, trabajos, datos biográficos, etc., que califican a una persona’, cuyo plural latino, currícula vitae, se conserva en inglés, en español hace el plural como el singular, unque se aconseja sustituir la palabra latina por la traducción española, currículo, en singular, currículos, en plural

Luque Maricarmen


lunes, 20 de abril de 2009

Desplazamiento de pronombres

Amigos, no quisiera parecer puntillosa, es decir exagerada, con el tema de la lengua. Pero, como en el lenguaje habitual es más fácil pasarse al otro extremo, a la laxitud, la flojera y la tolerancia, les señalo hoy una falta gramatical leve que se comete, sin graves consecuencias, ya que el uso le ha concedido carta de legitimidad.
Es el desplazamiento de los pronombres, que con tanta frecuencia se comete en la comunicación coloquial.
Te voy a invitar… me tienes que acompañar… le quiero decir… les vinieron a traer… son frases que continuamente se manejan en nuestra conversación, pero en todas ellas los pronombres están desplazados.
En estos casos, te, me, le, les no son complementos de los verbos principales (voy, tienes, quiero, vinieron), sino de los subordinados (invitar, acompañar, decir, traer), por lo que esos pronombres deberían ir colocados junto a ellos. Así: voy a invitarte… a mi casa, tienes que acompañarme… al médico, quiero decirle… un secreto, o vinieron a traerles… un regalo. A veces este desplazamiento pronominal suena tan mal como el que oí ayer en una entrevista por radio: “—¿Puedes decirme cuál es el origen de esta discrepancia? —No te sé decir”.
Mejor, aunque igual de lacónica, hubiera resultado la respuesta: “No sé decirte”. ¿O no? Antes de terminar, y aprovechando el mes en que estamos, quiero señalar, contestando a una consulta, que en nuestros cementerios, como en los antiguos cementerios romanos, se llama columbario al conjunto de nichos donde se colocan las urnas con las cenizas de los difuntos incinerados. El nombre viene del latín “columba”, que es paloma, seguramente recordando los nichos en los que las palomas se resguardan buscando la paz y el silencio.
El espacio se acaba, amigos, y “les tengo que dejar”, bueno, mejor, “tengo que dejarles…”.

Luque Maricarmen

sábado, 18 de abril de 2009

Acorde a los nuevos tiempos: Nueva gramática del español

La Asociación de Academias de la Lengua Española ha tenido un nuevo encuentro. Esta vez ha sido en la ciudad española de Salamanca. El motivo, tratar de temas que nos incumben a los 400 millones de hispanohablantes que poblamos el planeta.
La novedad de esta cumbre es la elaboración de una nueva gramática del español, que abarque nuestra lengua en toda su amplitud, reconociendo las variedades regionales de cada academia. Una gramática “acorde a los nuevos tiempos, atenta al enorme desarrollo de la lingüística”, según palabras del académico mexicano, Moreno de Alba.
En este Congreso de 2005, también se ultiman los detalles de salida del Diccionario Panhispánico de Dudas que se publicará, por fin, el próximo mes de noviembre. El objetivo de este trabajo es, según su coordinador, Pedro Luis Barcia, “orientar al usuario frente a las dificultades, descubrir las palabras vulgares e incorrectas, frenar los innecesarios anglicismos y mostrar un criterio lingüístico consensuado”.
Otra obra de la que se trata en este encuentro es el Diccionario de americanismos, cuya publicación está prevista para dentro de tres años. El texto “intentará establecer los criterios para identificar las palabras llegadas desde el inglés” y constituirá una útil herramienta de consulta.
Y no se acaban con esto las actividades, de las que iremos dando cuenta, en este nuevo encuentro de las veintidós Academias de la Lengua Española que forman la Asociación.
Pero quiero hoy recordarles que esta Asociación de Academias de la Lengua Española, integrada por la española, las de toda Hispanoamérica, además de la filipina y la norteamericana nació, a instancias del presidente mexicano Miguel Alemán, en el año 1951. Fue un 23 de abril, celebrándose desde entonces esa fecha el “día del idioma español”.
Desde su constitución, la Asociación se ha reunido en numerosas ocasiones, en distintas ciudades de países hispanohablantes para trabajar firmemente por un objetivo común a todas las Academias: el engrandecimiento del español.

Luque Maricarmen