Hablé de ello hace tiempo y no me creyeron. Pero hoy ya es realidad. Lo acabo de leer en un periódico y se lo cuento.
Un ucraniano, Alexander Prokopovich, acaba de editar en San Petrsburgo la primera novela producida, generada, creada, mas no escrita, por una computadora. En tres días el cerebro informático ha sido capaz de dar al mundo su primera obra literaria.
Es cierto que para que el "invento" saliera a la calleen tan corto plzo ha sido necesario un laborioso proceso de ocho meses de trabajo colectivo, pero una vez aprendido el truco, tendremos novelas como churros. Amor verdadero.wrt es el título de la obra, inspirada en la novela de Tolstoi, ¡quién se lo iba adecir!, Anna Krenina.
¿Cómo publicar una historia de amor que no fuera escrita por un hombre ni por una mujer? ¿No es esta la única manera de contemplar el amor de una forma objetiva? Esta idea fue el móvil del experimento literario
¿Qué paa de la inspiración, de la reatividad, del estilo personal? No es necesario. Eso fue obra de otros. Ahora basta con suministrar a la máquina una serie de datos, de modelos y patrones de acción y reacción de los personajes ante los estímulos, para que surj la trama de la novela. ¿Srá esta la nueva literatura?
No nos engañemos. La metáfora, la imagen sugerente, la frase feliz, la belleza del lenguaje no pueden programarse.
El invento puede servir para dar una función distinta y nueva a la comptación, pero no cabe duda de que, al fial, será el artista, el escritor, el que tendrá que poner la calidad y la belleza literaria al nuevo invento.
Amigos, tiempo al tiempo.
Luque Maricarmen
La Dichosa Palabra es un programa cultural que se transmite por Canal 22 de la Ciudad de México en donde se hace una apología de la cultura, los libros y el buen hablar de la lengua española. Este blog tiene la la finalidad de mejorar el uso de nuestro idioma. No tiene ninguna relación con el programa antes citado a excepción del objetivo.
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miércoles, 1 de julio de 2009
Escribe una computadora una novela
miércoles, 25 de marzo de 2009
Aguerridos soldados y altivos caballeros
No hace mucho, unos extranjeros me formularon una curiosa pregunta: Rocinante, la cabalgadura de Don Quijote, el héroe de la novela de Miguel de Cervantes, ¿es macho o hembra?
Pues, por si esa misma duda se le ha planteado a alguno de mis lectores, ahí va la respuesta.
Rocinante era un rocín “matalón”, es decir, endeble y lleno de mataduras. Y si es un rocín, está claro que es macho, porque el rocín, en español, es un caballo de mala traza, basto y de poca alzada.
Queda claro, entonces, el sexo de Rocinante, el caballo del manchego universal, Alonso de Quijano, conocido mundialmente como Don Quijote de la Mancha.
Como claro está el género de Tizona, la célebre espada del Cid que tan diestramente esgrimió a lomos de su caballo Babieca, y con la que tantas tierras reconquistó a los moros para España.
El soldado, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, es el personaje central del Poema de Mío Cid, la primera obra completa escrita en castellano, allá por el siglo XII.
Y si de espadas famosas se trata, también lo es Escalibur o Escalibor.
Perteneció al legendario rey Artús o Arturo, príncipe de los antiguos bretones, cuya corte de caballeros fue conocida como Los Caballeros de la Tabla Redonda, en alusión a la mesa a cuyo alrededor se sentaban a deliberar sobre los asuntos del reino.
Pues cuenta la leyenda que al morir su padre y reclamar el hijo su derecho al trono, sólo se lo concedieron cuando fue capaz de arrancar la famosa espada de una enorme piedra en la que estaba clavada, hazaña que nadie antes había logrado realizar.
Y fue la espada Escalibur la fiel compañera del rey Artús o Arturo en todas las batallas que tuvo que librar hasta su muerte.
Ficción o realidad, ¡quién sabe! Un poco de todo, pero, en cualquier caso, hermosas historias de aguerridos soldados y altivos caballeros.
Luque Maricarmen
Pues, por si esa misma duda se le ha planteado a alguno de mis lectores, ahí va la respuesta.
Rocinante era un rocín “matalón”, es decir, endeble y lleno de mataduras. Y si es un rocín, está claro que es macho, porque el rocín, en español, es un caballo de mala traza, basto y de poca alzada.
Queda claro, entonces, el sexo de Rocinante, el caballo del manchego universal, Alonso de Quijano, conocido mundialmente como Don Quijote de la Mancha.
Como claro está el género de Tizona, la célebre espada del Cid que tan diestramente esgrimió a lomos de su caballo Babieca, y con la que tantas tierras reconquistó a los moros para España.
El soldado, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, es el personaje central del Poema de Mío Cid, la primera obra completa escrita en castellano, allá por el siglo XII.
Y si de espadas famosas se trata, también lo es Escalibur o Escalibor.
Perteneció al legendario rey Artús o Arturo, príncipe de los antiguos bretones, cuya corte de caballeros fue conocida como Los Caballeros de la Tabla Redonda, en alusión a la mesa a cuyo alrededor se sentaban a deliberar sobre los asuntos del reino.
Pues cuenta la leyenda que al morir su padre y reclamar el hijo su derecho al trono, sólo se lo concedieron cuando fue capaz de arrancar la famosa espada de una enorme piedra en la que estaba clavada, hazaña que nadie antes había logrado realizar.
Y fue la espada Escalibur la fiel compañera del rey Artús o Arturo en todas las batallas que tuvo que librar hasta su muerte.
Ficción o realidad, ¡quién sabe! Un poco de todo, pero, en cualquier caso, hermosas historias de aguerridos soldados y altivos caballeros.
Luque Maricarmen
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