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viernes, 11 de abril de 2014

Plural de gente

1. En el español general, este sustantivo femenino se emplea como nombre colectivo no contable y significa ‘personas’: «La gente acudía a su bar» (Obligado Salsa [Arg. 2002]); «En torno a nosotros había un grupo de gente joven que reía y voceaba» (Salisachs Gangrena [Esp. 1975]). Como otros nombres colectivos, admite un plural expresivo, usado casi exclusivamente en la lengua literaria: «Fue ella quien me introdujo en las cosas, en las comidas, en las gentes de aquí» (Benedetti Primavera [Ur. 1982]). La divergencia entre su referente (plural) y su número gramatical (singular) puede dar lugar a errores de concordancia ( concordancia, 4.7).

2. En el español de ciertas zonas de América, especialmente en México y varios países centroamericanos, se usa también con el sentido de ‘persona o individuo’, es decir, como sustantivo contable y no colectivo: «Luis era una gente muy caballerosa» (Prensa [Nic.] 3.2.97); con este sentido, su uso en plural es obligado cuando se desea aludir a más de una persona: «Alrededor de la tina, en la que podían caber cinco gentes, había muchas plantas» (Mastretta Vida [Méx. 1990]). En España solo es normal el uso de gente con referente singular en la expresión buena (o mala) gente, que también se documenta en el español americano: «Yo soy muy buena gente» (Gala Invitados [Esp. 2002]); «Tato, por su parte, no era mala gente» (ÁlvzGil Naufragios [Cuba 2002]).

3. En el español coloquial de muchos países de América se emplea también, como adjetivo o como sustantivo, con el sentido de ‘[persona] honesta, amable y servicial’ y ‘[persona] distinguida o de buena posición’: «Sería conveniente que llamara al doctor Pereyda [...]; él es muy gente y seguramente no le cobrará» (Olivera Enfermera [Méx. 1991]); «Ese es para mí menos que nada, aunque estos caballeros hablen de él como si fuera gente» (Piglia Respiración [Arg. 1980]).


Diccionario panhispánico de dudas ©2005
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

jueves, 10 de abril de 2014

27 signos que contienen el mundo.

La Fundación Lara publica la nueva 'Geografía fantástica del alfabeto español' de la RAE en el marco de los actos del tricentenario de la Academia. 

 

No solemos pararnos a pensar en ello, porque la costumbre y lo extraordinario no parecen en principio los mejores socios, y sin embargo, "visto desde cierta perspectiva", el acto de escribir, esa prodigiosa invención humana que sostenida en el aire puede llegar a contener mundos enteros, "parecería más propio de lo mágico". Con estas palabras abre el escritor y académico José María Merino (sillón m minúscula) su nota de introducción a la última publicación de la Real Academia Española (RAE), Al pie de la letra. Geografía fantástica del alfabeto español, presentada ayer en Madrid en la sede de la institución.

El volumen, editado en colaboración con la Fundación José Manuel Lara y con ilustraciones de Óscar Astromujoff, contiene 67 textos de académicos vivos o ya fallecidos, pues el libro, coordinado en esta tercera edición por Merino, añade nuevas aportaciones, más de una docena, a las que recogieron las anteriores de 2001 y 2007, las cuales, a diferencia de ésta, fueron no venales, tuvieron una circulación casi exclusivamente interna y no llegaron a las librerías. Sí lo hará ahora, en el marco de las actividades de su tricentenario, algo que celebró el secretario de la RAE, Darío Villanueva, tras recordar que esta conmemoración es especial porque ni el primer centenario de la Academia por excelencia, a causa de la invasión napoleónica, ni el segundo, por la inminencia de la Primera Guerra Mundial, pudieron celebrarse.

En su texto, Villanueva (sillón D mayúscula) aceptó el "juego", según explicó en conversación telefónica, y como homenaje a su antecesor en la plaza y en el cargo de secretario, Alonso Zamora Vicente, que para la primera edición escribió un texto titulado También hay letras fantasmales, decidió entregar un lipograma, una forma de composición griega que consiste en omitir alguna o varias letras del alfabeto. "Y ese fue mi homenaje a la D, convertirla en la gran ausente", explicó el filólogo, que "sin triunfalismos" se declara satisfecho con el desarrollo del programa conmemorativo de la RAE, que "ha pervivido 300
años porque cumple una función social, y de lo contrario tal cosa habría sido imposible".

En este aspecto incidió José María Merino, inquieto, no obstante, porque percibe que "no existe una conciencia social ni política del español en nuestro propio país", de la "importancia capital de un patrimonio que es de todos", como consecuencia de la "absurda
rivalidad con nuestras otras lenguas autóctonas". Este tipo de interpretaciones "perversas" de lo que es una lengua, "algo para unir, no para separar", es hoy, para el novelista, el principal "peligro" que debe combatir la Academia en España, no así en América, en su opinión.


Para tal tarea la RAE cuenta al menos con buena parte de lo mejor que ha dado la filología o la literatura española de las últimas décadas: Mario Vargas Llosa (sillón L mayúscula), Luis Goytisolo (C mayúscula), Víctor García de la Concha (c minúscula), Emilio Lledó (l minúscula), Pere Gimferrer (O mayúscula), Francisco Rico (p minúscula), Juan Gil (e minúscula), Ana María Matute (K mayúscula), Antonio Muñoz Molina (u minúscula)... Todos ellos, y muchos más, escriben sobre cuanto les sugieren las letras que azarosamente les fueron asignadas, para alabar -y recordar, si fuera preciso- en esta Geografía fantástica del alfabeto español, un volumen en el que conviven el ensayo y la disquisición erudita, la
semblanza autobiográfica y la libre asociación de conceptos, el relato de creación y hasta una colección de poemas, la "incalculable potencia germinal" de los 27 signos del español.




 Fuente: El Diario de Cadiz jueves 0 de abril de 2014
Leer más:  27 signos que contienen el mundo  http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/1745336/signos/contienen/mundo.html#sSf3JGQF0wuhUs7M


viernes, 27 de enero de 2012

Reforma ortográfica de la lengua española

Este texto circula por la red, la autoría no la tengo identificada pero vale la pena leerlo con detenimiento:



El maravilloso texto se refiere a una supuesta reforma ortográfica que va a aplicar la Real Academia, a fin de hacer más asequible el español como lengua universal de los hispanohablantes y de las soberanías soberanistas. Y lo reproduzco con escasas modificaciones.

Según el plan de los señores académicos "expertos en lanzada a moro muerto", la reforma se llevará a cabo empezando por la supresión de las diferencias entre c, q y k. Komo komienzo, todo sonido parecido al de la k será asumido por esta letra. En adelante se eskribirá kasa, keso, Kijote.

También se simplifikará el sonido de la c y la z para igualarnos a nuestros hermanos hispanoamerikanos: "El sapato ke kalsa Sesilia es asul". Y desapareserá la doble c, reemplazándola la x: "Mi koche tuvo un axidente" Grasias a esta modifikasión los españoles no tendrán ventajas ortográfikas frente a los hermanos hispanoparlantes por su estraña pronunsiasión de siertas letras.
Se funde la b kon la v, ya ke no existe diferensia entre el sonido de la b larga y la v brebe. Por lo kual desapareserá la v y beremos kómo obbiamente basta con la b para ke bibamos felises y kontentos.

Lo mismo pasará kon la elle y la ye. Todo se eskribirá kon y: "Yébame de biaje a Sebiya, donde la yubia es una marabiya". Esta integrasión probocará agradesimiento general de kienes hablan kasteyano, desde Balensia hasta Bolibia.

La hache, kuya presensia es fantasma en nuestra lengua, kedará suprimida por kompleto: así, ablaremos de abichuelas o alkool. Se akabarán esas komplikadas y umiyantes distinsiones entre echo y hecho, y no tendremos ke rompernos la kabesa pensando kómo se eskribe sanaoria. Así ya no abrá ke desperdisiar más oras de estudio en semejante kuestión ke nos tenía artos.

Para mayor konsistensia, todo sonido de erre se eskribirá kon doble r: "El rrufián de Rroberto me rregaló una rradio". Asimismo, para ebitar otros problemas ortográfikos se fusionan la g y la j, para que así jitano se escriba como jirafa y jeranio como jefe. Aora todo ba con jota de cojin. Por ejemplo: "El jeneral corrijió los correajes". No ay duda de ke estas sensiyas modifikasiones arán ke ablemos y eskribamos todos kon jenial rregularidad y más rrápido rritmo.

Orrible kalamidad del kasteyano, jeneralmente, son las tildes o asentos. Esta sankadiya kotidiana desaparese con la rreforma; aremos komo el ingles, que a triunfado unibersalmente sin tildes. Kedaran ellas kanseladas en el akto, y abran de ser el sentido komun y la intelijensia kayejera los ke digan a ke se rrefiere kada bocablo: "Obserba komo komo la paeya".

Las konsonantes st, ps, bs o pt juntas, kedaran komo simples t o s, kon el fin de aprosimanos a la pronunsiasion ispanoamerikana y para mejorar ete etado konfuso de la lengua. Tambien seran proibidas siertas asurdas konsonantes finales ke inkomodan y poko ayudan al siudadano: "¿Ke ora da tu rrelo?", "As un ueco en la pare" y "Erneto jetiona lo ahorro de Aguti". Por supueto, entre eyas se suprimiran las eses de los plurales:

"La mujere y lo ombre tienen la mima atitude y fakultade inteletuale".Yegamo trite e inebitablemente a la eliminasion de la d del partisipio pasao y kanselasion de lo artikulo, impueta por el uso: "E bebio te erbio y con eso me abio".Kabibajo asitiremo eta kotumbre bulgar, ya ke el pueblo yano manda, kedando suprimía esa de interbokalika ke la jente no pronunsia. Adema, y konsiderando ke el latin no tenia artikulo y nosotro no debemo imbentar kosa que Birjilio, Tasito y lo otro autore latino rrechasaba, kateyano karesera de artikulo. Sera poko enrredao en prinsipio, y ablaremo komo fubolita yugolabo en ikatola, pero depue todo etranjero bera ke tarea de aprender nuebo idioma rresulta ma fasile.

Profesore terminara benerando akademiko de la lengua epañola ke an desidio aser rreforma klabe para ke nasione ispanoablante gosemo berdaderamente del idioma de Servante y Kebedo.

Eso si: nunka asetaremo ke potensia etranjera token kabeyo de letra eñe. Ata ai podiamo yega. Eñe rrepresenta balore ma elebado de tradision ipanika y primero kaeremo mueto ante ke asetar bejasione a símbolo ke a sio y e korason bibifikante de lengua epañola unibersa.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Verbos que a menudo crean confusión

Los verbos que a menudo se confunden son atribuir e imputar. El primero, atribuir, es determinar, a menudo sin seguridad, que alguien o algo es causa, origen o autor de alguna cosa; es también adjudicar a alguien o algo una determinada cualidad.



Se atribuye un cuadro a quien se supone que lo pintó, una obra literaria a quien la escribió, una composición musical al que la compuso y una acción a quien la hizo.



También uno mismo puede también atribuirse o adjudicarse algo. Pero cuando lo que se atribuye es algo reprobable, el verbo adecuado es imputar. Alguien se convierte en terrorista cuando se le imputa un delito de terrorismo. Y se imputa el crimen al asesino o el robo al ladrón. El señalado por la imputación es el imputado, responsable de lo imputable. Por consiguiente, no se puede imputar a nadie algo bueno.



De la misma familia semántica es el verbo tildar: atribuir a alguien (o algo) una característica negativa, la cual va introducida por la preposición de: “En su época, Galileo fue tildado de hereje”. Es incorrecto su empleo con adjetivos de significado positivo; nadie podría ser tildado de inteligente, de tolerante o de cualquier otra buena cualidad.



Dos adjetivos muy semejantes en su forma, pero de distinto significado, son inmune e impune.



Inmune es libre o exento de algo considerado perjudicial o molesto. Una persona que se vacuna suele hacerse inmune a la patología del virus que se le ha inoculado. Porque eso es inocular, introducir en un organismo una sustancia que contiene los gérmenes de una enfermedad. Exactamente el efecto que causa la vacunación. Inmune es sinónimo de invulnerable. Pero nada tiene que ver con impune, que significa “sin castigo”. La justicia defiende que ningún delito quede impune.



A propósito, ¿sabían que el verbo vacunar y el sustantivo vacuna tienen su origen en la palabra vaca? La vacuna es una enfermedad vírica que afecta al ganado vacuno, es inoculable al hombre, en el que provoca leves trastornos, pero le inmuniza contra la viruela. Fue en 1796 cuando el científico Jener descubrió la vacuna como tal y la aplicó como remedio contra esa enfermedad. El término vacuna se generalizó para referirse al virus o principio orgánico que convenientemente preparado se inocula a personas o animales para preservarlos de una enfermedad determinada.

Así se va haciendo la lengua...



Luque Maricarmen

lunes, 8 de febrero de 2010

La tensión que distensiona

Decía un comentarista de radio, y con razón, que hablar de política tensiona a unos y “distensiona” a otros. A los primeros, porque convierten todos los indicios en negros presagios, y a los segundos, porque criticar y proponer soluciones a los problemas políticos planteados siempre sirve de vía de escape.
Hasta aquí estamos de acuerdo. Pero en lo que disiento es en el empleo del verbo “distensionar”.
Tensionar, un verbo de reciente incorporación al español, es sinónimo de tensar, de más arraigo en nuestra lengua, y su significado, el de ambos, es ‘poner algo tenso’ o ‘poner a alguien en estado de tensión física, moral o espiritual’. Y alguien está en tensión cuando su estado anímico es de excitación, impaciencia o exaltación.
Lo contrario de tensar o tensionar es destensar o distender, cuyo significado, el de ambos, es aflojar, relajar o disminuir la tensión. Y la distensión es el efecto de distender. Pero distensionar no existe en español.
Así pues, amigos, lo mejor es que se destensen o distiendan para conservar el ánimo destensado o distendido, pero no distensionado.
Otro gazapo lingüístico, cazado “al vuelo”, surgió en un programa en que se promovía el turismo fluvial, es decir, el que se practica cerca de los ríos; en él se instaba a los aficionados a reunir sus “apareos” de pesca para conseguir buenas capturas.
Supongo que los pescadores entenderían, inteligentemente, que lo que habían de llevar para pescar no eran los apareos sino los aparejos, es decir, el “conjunto de objetos necesarios para hacer ciertas cosas”, en este caso, relativas a la pesca.
Pero aprovecho la ocasión para traer una palabra parecida al barbarismo encontrado; es pareo, un vocablo nuevo procedente del inglés pareu, y este, a su vez, del tahitiano. El pareo es un pañuelo grande que, anudado en la cintura o bajo los brazos, usan las mujeres, generalmente sobre el traje de baño, para cubrir su cuerpo.
Seguro que ya lo han visto muchas veces en la playa…

Luque Maricarmen

Algo no tan frecuente

Hoy les traigo una serie de palabras, a veces no tan frecuentes, que conviene revisar.
En el lenguaje escrito, más que en el oral, aparecen dos adverbios contrarios; son antaño, cuyo significado es “en tiempo pasado” y hogaño, que significa “en esta época, en la actualidad”. Ambos proceden de la palabra latina anno, año, precedido, en el primer caso, de ante (ante anno): antaño, y en el segundo, de hoc (hoc anno): hogaño.
De uso más frecuente, aunque a veces empleada una por otra, son calcomanía y pegatina. La calcomanía es una estampa engomada sobre un papel, que puede trasladarse a otras superficies. La pegatina, sin embargo, es solo un adhesivo que lleva algo impreso. Y pegatinas son los adhesivos que se pegan al automóvil o a otros lugares para múltiples funciones.
La calcomanía, de técnica más complicada que la pegatina, lleva impresas imágenes coloridas preparadas con trementina, que pasan del papel a superficies de madera, porcelana, seda, etcétera.
Poco usado en la lengua hablada, pero más frecuente en la escrita es el adjetivo espurio, procedente de la palabra latina spurius que significa bastardo, más usado en español con el sentido de falso o ilegítimo. A pesar de que muchos defienden la forma “espureo”, es espurio la que ha venido empleándose desde la Edad Media hasta nuestros días, ajustada a su etimología y refrendada por la Academia.
Dos vocablos parecidos en su forma, pero de contrario sentido, son exacerbar y desacerbar. Exacerbar es irritar a alguien o causarle grave enfado o enojo. También algo se exacerba cuando se agrava. Desacerbar, en cambio, es templar, endulzar o quitar lo áspero. Por eso cuando alguien o algo está exacerbado, lo mejor es desacerbarlo.
Todos sabemos que se llama tilde tanto al acento escrito u ortográfico como al rasgo o trazo pequeño que forma parte de algunas letras, como la ñ o la t. Y tildar es el verbo correspondiente. Pero otro sentido del verbo tildar es atribuir a alguien una característica negativa. Esa característica va introducida por la preposición –de. Así: “Tildaba a su jefe de explotador y en realidad no lo era”. Y no es válido tildar a alguien de algo bueno, porque el verbo tildar lleva implícito el sentido denigrativo de lo que se tilda: Lo tildaban de embustero y embaucador.

Luque Maricarmen

domingo, 3 de enero de 2010

En torno al uso de la letra p

Sobre la letra p escriben los lingüistas Salvador y Lodares en su Historia de las letras, un libro que alguna vez les he traído a este espacio, reflexiones y comentarios acerca de esta letra que desde antiguo era usada como abreviatura.
Cuando los romanos escribían una p significaba pontifex (pontífice). PP: Pater Patriae (padre de la patria). PPP: Primus Pater Patriae (primer padre de la patria).
En los colegios y universidades del Renacimiento, la letra p equivalía a placet: “está bien”, expresión con la que los maestros indicaban la aprobación de los trabajos de los alumnos.
La tecnología moderna usa a veces como unidades de medida la mayúscula P: un pie, y la minúscula p: una pulgada.
También es notable el uso de esta letra en las onomatopeyas, es decir, el nombre de las palabras que imitan los sonidos: pum se emplea para representar un ruido, una explosión o un golpe. Pimpampúm es el nombre de un juego en que se derriban a pelotazos muñecos puestos en fila. Pío y piar es la voz universal de los pájaros; Ping- pong, el nombre, en inglés, del juego semejante al tenis, que se practica sobre una mesa, con pelota ligera. En español está propuesto el nombre de pimpón; también es de uso tenis de mesa.
En cuanto a la pronunciación de la letra p ante la letra t, en palabras cultas como apto, concepto, reptil, corrupto se aconseja mantenerla. Hay casos, como séptimo y septiembre, donde puede dejar de pronunciarse, e incluso de pronunciarse, aunque el uso culto aconseja conservarla.
Sin embargo, debe pronunciarse claramente la p ante la letra s: eclipse, cápsula, autopsia. Y puede no pronunciarse en el grupo inicial ps de palabras cultas como: (p)siquiatra, (p)sicólogo, (p)sicosis, (p)soriasis.
Y aunque hoy está aceptado académicamente suprimir también en la escritura la p inicial de esas palabras, es aconsejable mantenerla en favor de la etimología. Así se hace en otras lenguas, como el inglés, el francés y el alemán, donde mantienen intactos los grupos etimológicos en la escritura, aunque no los pronuncien.
Por lo tanto, aunque digamos siquiatra, sicosis y sicólogo, es más culto escribir psiquiatra, psicosis y psicólogo.

Luque Maricarmen

Cazador de gazapos

Es fácil, amigos, actuar de cazador de gazapos, esos errores que por inadvertencia deja escapar quien escribe o habla. Los medios informativos, hablados o escritos nos los sirven en charola.

Así daba la noticia el corresponsal de guerra: “Por el camino ya oímos incrédulas noticias sobre el campo de refugiados”. Pero las noticias no pueden ser incrédulas, sino increíbles, que no pueden creerse; incrédulas son las personas cuando no creen algo fácilmente.
Se lee y se oye con frecuencia: “Hace breves días recordaba…” “En breves minutos les presentaremos…”, como si la duración de los días o los minutos pudiera ser breve o larga. Es la que es. Estos adjetivos pueden aplicarse a aquello cuya duración es cambiante, pero no a lo que tiene una duración fija. Lo correcto es hace pocos días o en pocos minutos.
Cierto que los días o los minutos se nos pueden hacer breves, largos o eternos, pero duran lo que duran.
Es muy clara la diferencia entre las palabras “acreedor y deudor” cuando se utilizan en un contexto económico. Pero refiriéndose a alguien que evitó con su intervención el asalto a un banco, el periodista remataba la noticia así: “Son pocos, valientes y deudores de un reconocimiento público, los ciudadanos que se enfrentan a un acto delictivo”. Cuando una persona se merece algo, no es deudora sino acreedora. Por lo que esos valientes ciudadanos serán acreedores, no deudores.
“Dentro de las medidas de seguridad tomadas para evitar el contagio…”, reza un aviso periodístico. Pero es confundir la locución preposicional “dentro de”, que significa ‘en la parte interior de algo’, con la preposición “entre”, que expresa la ‘situación de algo en medio de más cosas’. La forma adecuada es: “Entre las medidas de seguridad…”
Y para terminar señalo el error de “se encuentra en prisión a expensas de la extradición solicitada por el Gobierno de su país”, texto aparecido en la sección internacional de un periódico.
“A expensas de” significa ‘a costa de, por cuenta de o a cargo de alguien’, ninguna de las cuales encaja en el contexto. Lo correcto es “en espera de o pendiente de”.
El gazapo es una especie que abunda.

Luque Maricarmen

La gente prominente

La palabra gente es motivo de preocupación para mucha gente. Todo lo que hay que saber respecto a su uso correcto cabe en pocas líneas.
Este sustantivo femenino se emplea en general como nombre colectivo no contable y significa personas: Ese tipo de música gusta sobre todo a la gente joven. La gente siempre sigue a sus ídolos.
Como otros colectivos (grupo, ejército, multitud) admite un plural expresivo, usado en la lengua literaria: Enseguida se hizo popular entre las gentes del lugar.
En cuanto a la concordancia, aunque gente, por ser colectivo, encierra la idea de una pluralidad de individuos, cuando actúa de sujeto lleva el verbo en singular: La gente, al ver sus esperanzas truncadas, se sintió defraudada.
Como tal colectivo se usa en singular en frases como: Hubo mucha gente en la manifestación; asistió mucha gente a la misa; en el Zócalo se reunió mucha gente.
En ciertas zonas de América, especialmente en México y en varios países centroamericanos, la palabra gente se usa también con el sentido de “persona o individuo”, por lo que deja de ser colectivo para ser individual y, por lo tanto, admite el plural. En consecuencia, serían correctos los ejemplos: Luis es una gente de trato agradable; él es muy buena gente; en ese salón caben más de cien gentes.
Caso aparte es la duda que se produce entre las palabras prominencia y preeminencia, aunque hay que reconocer que el sentido de ambas frecuentemente tropieza. En principio, una prominencia es una “elevación o abultamiento”: Estaba preocupado porque se detectó una prominencia en el cuello. Pero también prominencia puede significar “cualidad de prominente o destacado”: “Sentía celos por la prominencia social de su hermano. Y es en este sentido en el que tropieza con preeminencia, cuyo significado es “superioridad” y “privilegio o ventaja en razón de algún mérito”: El cargo que ocupaba le confería una preeminencia notable sobre sus compañeros. Y lo mismo sucede con los adjetivos correspondientes, prominente y preeminente: Tenía una nariz prominente; estaban acusadas varias personas prominentes de la ciudad; una de las figuras preeminentes de la cultura hispánica fue José Vasconcelos.

Luque Maricarmen

lunes, 26 de octubre de 2009

Buen provecho con los términos gastronómicos

En el lenguaje gastronómico aparecen palabras que a veces nos hacen dudar, sobre su verdadera naturaleza o sobre la forma correcta de nombrarlas. Una de ellas es páprika.
Esta especia, que no es otra cosa que pimiento rojo reducido a polvo, se usa como condimento. Tiene nombre húngaro, pues fue de Hungría de donde nos llegó. En español se emplea con dos acentuaciones: la esdrújula, páprika, que es la original y, por tanto, preferida en el uso culto, y la más extendida, paprika, la llana. Ambas son válidas.
Su equivalente en español es pimentón, sin embargo, es lícito el empleo del extranjerismo por ser un condimento originario de Hungría.
Y ya que salió la palabra especia, es conveniente recordar que nada tiene que ver con especie. La especia es cualquier sustancia vegetal aromática usada como condimento, es decir, para sazonar y mejorar el sabor de algo. En la despensa de cualquier cocinera o cocinero que se precie nunca faltarán las especias: orégano, estragón, cayena, albahaca, cilantro, azafrán.
Por cierto, la cayena, especia muy picante extraída del guindillo de Indias, debe su nombre a la lengua tupí, pueblo indio muy numeroso que dominaba las costas de Brasil cuando llegaron los portugueses en los comienzos del siglo XVI. Quiynha era el nombre indígena de la especia, que con la influencia de Cayena, capital de la Guayana francesa, quedó con el nombre actual. También es conocida como guindilla.
Y tengo que señalar que el curri, condimento original de la India compuesto por una mezcla de polvo de diversas especias y procedente de la lengua tamil, hablada por uno de los pueblos que habitan en el sudeste del país, aunque en inglés se escribe curry, la forma propuesta para escribirlo en español es curri, con el plural, curris. Es incorrecta la forma currie.

Luque Maricarmen

sábado, 3 de octubre de 2009

Semejanza en algunos adjetivos

Les traigo hoy una serie de adjetivos semejantes en su terminación y cuyo significado a veces se aproxima. No son de uso muy frecuente, pero podemos encontrarnos con ellos, por lo que conviene revisaros Son, entre otros, iracundo, furibundo, nauseabundo y tremebundo.
Iracundo se aplica al que es propenso a la ira o está poseído por ella. Del mismo sentido, furibundo, es el airado, colérico y muy propenso a enfurecerse.
Nauseabundo es lo que causa o poduce náuseas, y tremebundo, lo que es tan horrendo que hace temblar.
De distinto signo, errabundo, es el que va de una parte a otra sin rumbo fijo, y junto a ellos, el más simpático, jocundo, presente en nuestra lengua desde el siglo XV, se aplica al que es "plácido, alegre y agradable".
Y ya que estamos con los adjetivos, esas palabras que expresan cualidades y que tantas veces necesitamos a la hora de calificar personas o cosas, les paso unos cuantos por si les sirven de ayuda.
Ineluctable es aquello cotra lo que no se puede luchar. Es ineluctable lo inevitable.
Algo que no se puede explicar con palabras es inefable; la emoción de una madre cuando por primera vez recibe en los brazos a su bebé es un sentimiento inefable no hay palabras que puedan exprearlo.
Lo que puede ser entendido claramente es inteligible. Lo contrario, ininteligible.
Es tangible lo que se puede tocar, o lo que puede percibirse de manera precisa. Lo material es tangible, lo inmaterial, intangible. En sentido figurado, los resultado del esfuerzo de un buen estudiante son tangibles a corto plazo.
Lo que merece ser recordado es memorable. En toda vida hay momentos memorables.
Se aplica el adjetivo prosaico, a lo que se aleja de la poesía, lo que carece de idealidad y elevación. En general, la persona prosaica da más valor a lo material que a sus ideales, o le preocupa más el dinero que el amor o la amistad. Hay pensamiento prosaico, gusto prosaico y hasta vidas prosaicas.
Y por fin, si les hablan de un libro incunable, recuerden que s trata de un ejemplar editado en los años que transcurren desde la invención de la imprenta hasta principios del siglo XVI.

Luque Maricarmen

sábado, 26 de septiembre de 2009

En mayúsculas o minúsculas

Cuando se escriben los días de la semana, con frecuencia se duda entre hacerlo con letras mayúsculas o minúsculas.
Siguiendo las normas académicas es preciso afirmar que los días de la semana, los mses y las estaciones del año se escriben con minúscula inicial; por ejemplo: Los lunes de abril, los jueves de mayo y los viernes de julio, o sea, en primavera y verano, no se interrumpirán las clases.
Sólo se escriben con mayúscula inicial cuandoforman parte de fechas históricas, festividades o nombres propios: Las fiestas de Primero de Mayo y Viernes Santo no se trabajará. El Hospital Doce de Octubre permanecerá abierto.
Otra duda que les traigo es acerca del uso indistinto de incluso e inclusve. Incluso fuciona habitualmente como adverbio, con el sentido de "también" y expresa adición enfática. Con este mismo valor se emplea también inclusive: Fue inflexible incluso (o inclusive) con sus propios amigos.
¿Cuál es la diferencia entre docnte y discente? Son os contrarios. Ambas palabras proceden del latín: docente, participio activo del verbo docere que es "enseñar", significa "el que enseña". Discente, participio activo del verbo discere que es "aprender", significa "el que aprende". Doente es el maestro,discente, el alumno.
Suscita curiosidad la palabra chiripa; ¿de dónde viene y qué significa? La chiripa surgió en el juego de billar con el significado de "suerte favorable que se gana por casualidad". Pasó al lenguaje coloquial ormando expresiones como de chiripa" o "por chiripa" con el sentido de conseguir algo bueno "por casualidad o de manera casual". Y en el colmo de la casualidad, "de o por pura chiripa": Un gol inesperado hizo que se proclamaran campeones en el último minuo de pura chiripa.
El qu usa con la misma habilidad las extremidades de los dos lados es ambidextro o ambidiestro. Más cercana a su etimología, ambidexter, es la primera, ambidextro, pero actualmente es de uso más frecuente ambidiestro: Aunque era zurdo había logrado ser ambiiestro para muchas actividades.

Luque Maricarmen