Maricarmen Luque
La Dichosa Palabra es un programa cultural que se transmite por Canal 22 de la Ciudad de México en donde se hace una apología de la cultura, los libros y el buen hablar de la lengua española. Este blog tiene la la finalidad de mejorar el uso de nuestro idioma. No tiene ninguna relación con el programa antes citado a excepción del objetivo.
viernes, 14 de febrero de 2014
Sobre el estornudo
Maricarmen Luque
sábado, 29 de diciembre de 2012
Magias y problemas del íncipit
“En el principio creó Dios los Cielos y la Tierra”.
Otro ejemplar íncipit, aunque de tono más sencillo, es el del Quijote, con el que don Miguel de Cervantes, dizque dando un simple dato topográfico, nos intriga mediante la lateral alusión a un penoso asunto que por nada en el mundo querría recordar:
“En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.”
Si hubiera que traer un ejemplo más reciente y cercano, cuál mejor que el del íncipit de tan alta tensión narrativa de Pedro Páramo, que ya propone una obsesión y una búsqueda:
“Vine a Comala porque me dijeron que aquí vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”.
Cualquier comienzo de un texto es un íncipit, pero no todos los íncipits enganchan al lector o quedan en la memoria. Si hay los que te animan a continuar leyendo un libro, también existen los que te causan sopor o soponcio, y los que son irrecordables a los cinco minutos de haberlos leído. Algunos buenos lectores e incluso algunos críticos muy serios han dicho que las primeras líneas de un libro alientan o desalientan a su lectura. Por eso hay escritores que “se matan” ante la cuartilla en blanco, devanándose los sesos para hallar el ¡ábrete, sésamo!, el íncipit que desencadene la imaginación, o el razonamiento, o la catarata de endecasílabos, y que, en fin, eche a andar la maquinaria verbal. No faltan los doctos o los irresponsables que recomiendan empezar por donde sea, o a media res, puesto que “para trazar un círculo se puede comenzar por cualquier parte”. Argumento circular si los hay, y solución no siempre acertada, pues no todos los comienzos tienen la garra, the it, el abracadabra, le charme del íncipit que apenas ha brotado en la página lo sentimos llegado para quedarse. Por lo contrario, aun siendo yo un proustiano devoto, no creo que se podría animar a nadie a leer el libro enorme y exquisito de don Marcel citando la línea tan banal, tan insípidamente cotidiana, y tan sin gracia, que lo inicia:
“Por largo tiempo me he acostado temprano”.
En contraparte, hay íncipits como el de La metamorfosis, de Kafka, que te fascinan y te arrastran hacia el inquietante curso del relato:
“Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto”.
Tómese en cuenta que así como hay el íncipit que propicia y engendra el libro, en cambio existe el íncipit que de entrada ha comenzado a destruirlo.
La verdad es que no se conoce una fórmula, una receta, un método para el íncipit. Intuimos que hay una clase de íncipit que en estos tiempos ya es obsoleto y aberrante, y que sólo se atrevería a usarlo un escritor con vocación suicida como tal. Umberto Eco ha dicho que ya nadie osaría comenzar un cuento de modo tan lindo, cándido y desastroso como:
“Era un alegre día de primavera, el sol lucía y los pájaros cantaban.”
Aunque, ¿quién sabe?, quizá un íncipit así tenga razón de ser si se le escribiera en sentido irónico, o paródico, o cómico, o en una demostración de la cursilería de cierto autor de bigote de manubrio y con espíritu de pianola con vista al mar.
El íncipit es un animal misterioso, escurridizo, de difícil clasificación y de ardua reducción a fórmula, a regla de manual de redacción. No hay instructivo de “how to make it”. Se sabe, por ejemplo, que ciertos atendibles autores recomiendan empezar el escrito con una oración larga y circunvolutiva (como la del íncipit del Quijote), de modo que envuelva y cautive al lector del relato, y otros autores igualmente atendibles aconsejan el íncipit de oración breve (como el del libro de Proust) para capturarnos en la red de largos periodos que se extiende por los siete gruesos tomos de A la recherche du temps perdu.
Y…
No es posible concluir este desconcertado artículo sin mencionar “El dinosaurio”, el célebre relato de Augusto Monterroso que ejerce la maravilla de ser a la vez un mero íncipit y el cuento completo:
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”
Los inmortales del momento
José de la Colina
Artículo aparecido en el periódico Milenio, Edición Nacional, el 16/09/2012 en la sección de Cultura.
viernes, 27 de enero de 2012
Reforma ortográfica de la lengua española
El maravilloso texto se refiere a una supuesta reforma ortográfica que va a aplicar la Real Academia, a fin de hacer más asequible el español como lengua universal de los hispanohablantes y de las soberanías soberanistas. Y lo reproduzco con escasas modificaciones.
Según el plan de los señores académicos "expertos en lanzada a moro muerto", la reforma se llevará a cabo empezando por la supresión de las diferencias entre c, q y k. Komo komienzo, todo sonido parecido al de la k será asumido por esta letra. En adelante se eskribirá kasa, keso, Kijote.
También se simplifikará el sonido de la c y la z para igualarnos a nuestros hermanos hispanoamerikanos: "El sapato ke kalsa Sesilia es asul". Y desapareserá la doble c, reemplazándola la x: "Mi koche tuvo un axidente" Grasias a esta modifikasión los españoles no tendrán ventajas ortográfikas frente a los hermanos hispanoparlantes por su estraña pronunsiasión de siertas letras.
Se funde la b kon la v, ya ke no existe diferensia entre el sonido de la b larga y la v brebe. Por lo kual desapareserá la v y beremos kómo obbiamente basta con la b para ke bibamos felises y kontentos.
Lo mismo pasará kon la elle y la ye. Todo se eskribirá kon y: "Yébame de biaje a Sebiya, donde la yubia es una marabiya". Esta integrasión probocará agradesimiento general de kienes hablan kasteyano, desde Balensia hasta Bolibia.
La hache, kuya presensia es fantasma en nuestra lengua, kedará suprimida por kompleto: así, ablaremos de abichuelas o alkool. Se akabarán esas komplikadas y umiyantes distinsiones entre echo y hecho, y no tendremos ke rompernos la kabesa pensando kómo se eskribe sanaoria. Así ya no abrá ke desperdisiar más oras de estudio en semejante kuestión ke nos tenía artos.
Para mayor konsistensia, todo sonido de erre se eskribirá kon doble r: "El rrufián de Rroberto me rregaló una rradio". Asimismo, para ebitar otros problemas ortográfikos se fusionan la g y la j, para que así jitano se escriba como jirafa y jeranio como jefe. Aora todo ba con jota de cojin. Por ejemplo: "El jeneral corrijió los correajes". No ay duda de ke estas sensiyas modifikasiones arán ke ablemos y eskribamos todos kon jenial rregularidad y más rrápido rritmo.
Orrible kalamidad del kasteyano, jeneralmente, son las tildes o asentos. Esta sankadiya kotidiana desaparese con la rreforma; aremos komo el ingles, que a triunfado unibersalmente sin tildes. Kedaran ellas kanseladas en el akto, y abran de ser el sentido komun y la intelijensia kayejera los ke digan a ke se rrefiere kada bocablo: "Obserba komo komo la paeya".
Las konsonantes st, ps, bs o pt juntas, kedaran komo simples t o s, kon el fin de aprosimanos a la pronunsiasion ispanoamerikana y para mejorar ete etado konfuso de la lengua. Tambien seran proibidas siertas asurdas konsonantes finales ke inkomodan y poko ayudan al siudadano: "¿Ke ora da tu rrelo?", "As un ueco en la pare" y "Erneto jetiona lo ahorro de Aguti". Por supueto, entre eyas se suprimiran las eses de los plurales:
"La mujere y lo ombre tienen la mima atitude y fakultade inteletuale".Yegamo trite e inebitablemente a la eliminasion de la d del partisipio pasao y kanselasion de lo artikulo, impueta por el uso: "E bebio te erbio y con eso me abio".Kabibajo asitiremo eta kotumbre bulgar, ya ke el pueblo yano manda, kedando suprimía esa de interbokalika ke la jente no pronunsia. Adema, y konsiderando ke el latin no tenia artikulo y nosotro no debemo imbentar kosa que Birjilio, Tasito y lo otro autore latino rrechasaba, kateyano karesera de artikulo. Sera poko enrredao en prinsipio, y ablaremo komo fubolita yugolabo en ikatola, pero depue todo etranjero bera ke tarea de aprender nuebo idioma rresulta ma fasile.
Profesore terminara benerando akademiko de la lengua epañola ke an desidio aser rreforma klabe para ke nasione ispanoablante gosemo berdaderamente del idioma de Servante y Kebedo.
Eso si: nunka asetaremo ke potensia etranjera token kabeyo de letra eñe. Ata ai podiamo yega. Eñe rrepresenta balore ma elebado de tradision ipanika y primero kaeremo mueto ante ke asetar bejasione a símbolo ke a sio y e korason bibifikante de lengua epañola unibersa.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Historia de las palabras: monosabio, monitor, campechano, ínfula.
Maricarmen Luque
miércoles, 1 de julio de 2009
Escribe una computadora una novela
Un ucraniano, Alexander Prokopovich, acaba de editar en San Petrsburgo la primera novela producida, generada, creada, mas no escrita, por una computadora. En tres días el cerebro informático ha sido capaz de dar al mundo su primera obra literaria.
Es cierto que para que el "invento" saliera a la calleen tan corto plzo ha sido necesario un laborioso proceso de ocho meses de trabajo colectivo, pero una vez aprendido el truco, tendremos novelas como churros. Amor verdadero.wrt es el título de la obra, inspirada en la novela de Tolstoi, ¡quién se lo iba adecir!, Anna Krenina.
¿Cómo publicar una historia de amor que no fuera escrita por un hombre ni por una mujer? ¿No es esta la única manera de contemplar el amor de una forma objetiva? Esta idea fue el móvil del experimento literario
¿Qué paa de la inspiración, de la reatividad, del estilo personal? No es necesario. Eso fue obra de otros. Ahora basta con suministrar a la máquina una serie de datos, de modelos y patrones de acción y reacción de los personajes ante los estímulos, para que surj la trama de la novela. ¿Srá esta la nueva literatura?
No nos engañemos. La metáfora, la imagen sugerente, la frase feliz, la belleza del lenguaje no pueden programarse.
El invento puede servir para dar una función distinta y nueva a la comptación, pero no cabe duda de que, al fial, será el artista, el escritor, el que tendrá que poner la calidad y la belleza literaria al nuevo invento.
Amigos, tiempo al tiempo.
Luque Maricarmen
Ha nacido Wikilengua
Acaba de ser presentado en España, por todo lo alto, el proyecto hecho realidad de un espacio en Internet dedicado a la lengua española; su nombre: Wikilengua. La Real Academia de la Lengua del siglo XXI no podía dar la espalda a Internet.
Se trata, como otras wikis, de una página del ciberespacio (ámbito artificial creado por medios informáticos) que recibirá las aportaciones lingüísticas de quien entre en ella, aportaciones que, naturalmente, pasarán por el filtro de la supervisión de los expertos.
La página de Wikilengua (www.wikilengua.org) supondrá una inmensa red de autopistas de acceso al trabajo de las academias; un espacio para intercambiar opiniones y estudios. Es una enciclopedia participativa hecha por y para los copropietarios del idioma; un medio excelente para fomentar la conciencia del patrimonio que supone la lengua española.
El director de la Real Academia, Víctor García de la Concha, señaló que la misión de la Academia es “tener abiertos los ojos y los oídos a quien hace la lengua: el pueblo”; “ver hacia dónde va el idioma y, a partir de ahí, dictar la norma”; “levantar acta de lo que el pueblo entiende por correcto en el uso de la lengua”.
Conviene aclarar, sin embargo, que esta página no es una obra de referencia, como el Diccionario o la Gramática, ni un consultorio lingüístico, sino un espacio para la reflexión sobre el idioma, ese gran instrumento de la inteligencia humana; un medio dedicado a una lengua que cree en la democracia y que debe servir para que nos entendamos y, sobre todo, nos comprendamos.,p>Y lo bueno de la red es que se puede participar en ella sin capital, pues, en palabras de uno de los financieros que participó en el acto de inauguración, Internet no sólo está haciendo un mundo más justo y democrático, de mayores oportunidades, sino que ha hecho bueno el viejo dicho latino de: navigare necessarium est (navegar es necesario).
Luque Maricarmen
miércoles, 13 de mayo de 2009
¿Es lógico el lenguaje?
El respeto, mezclado con temor, que siempre ha infundido la gramática a quienes acuden a ella en busca de orientación empuja a buscar apoyo, cuando no es suficientemente explícita, en la lógica o el sentido común, aunque no siempre éstos nos dan la solución.
Porque, por ejemplo, nadie discute la redundancia de la frase “a tu hermana la vi ayer en el museo”. El pronombre “la” lógicamente sobra; pero el uso caprichoso del hablante lo impuso, y hoy sería difícilmente aceptable la misma frase sin el “la”: “a tu hermana vi ayer en el museo”.
Y es que las paradojas del idioma son incontables: el sufijo diminutivo “ino” no es tan frecuente como “ito” o “illo”, y aunque se registran casos como palomino, golondrino, etcétera, es inexplicable que pollino, que siempre fue “hijo o cría de aves o cuadrúpedos”, hoy sea “un asno joven”. Como ejemplo de lógica absurda es el de la identidad entre una botella “medio llena” y otra “medio vacía”, donde pueden entrar valoraciones subjetivas ajenas a la objetividad.
El lenguaje humano sometido siempre a las veleidades del hablante no es un modelo de funcionamiento lógico.
Cuatrocientos millones de personas hablamos el mismo idioma, pero, incluso en una misma familia se descubren diferencias, los llamados idiolectos que son los rasgos propios de la forma de expresarse de un individuo. Porque cada hablante y cada oyente parte de posiciones, ideas, sentimientos e intereses distintos.
Prescindiendo de los cambios de significado que a lo largo de la historia sufren muchos vocablos, la experiencia individual, el entorno geográfico y social y múltiples circunstancias imprimen a las palabras matices y distorsiones que pocas veces tienen que ver con la lógica.
Fíjense si no, ¿por qué se llama “ajusticiar” cuando se da muerte al reo condenado a ella, y no cuando se le declara inocente? Es que la justicia sólo condena? Cuando salva, ¿no es justicia?
Aquí, amigos, una vez más falló la lógica.
Luque Maricarmen
El zápara: Una lengua en agonía
Se trata del rescate de una lengua que estaba a punto de morir, de desaparecer porque también lo estaban sus últimos hablantes. La lengua es el zápara, perteneciente a la tribu indígena del mismo nombre, de la amazonia ecuatoriana. Sólo cinco personas ancianas lo hablaban, y a marchas forzadas, con la urgencia del tiempo que se escapa, se fue transmitiendo a un grupo de niños záparas. Saludos, canciones y leyendas brotaban de los labios de los ancianos y eran recogidos por las grabadoras y los atentos oídos de los niños, que escuchaban embelesados las voces casi mágicas de sus mayores.
El resultado es que tanto la lengua como el pueblo zápara fueron declarados patrimonio de la humanidad. Una colectividad de algo más de doscientos individuos ubicados en el nacimiento del río Conambo, en la amazonia ecuatoriana, son los que quedan de una comunidad numerosa, que fueron invadidos y diezmados por grupos jíbaros.
La guerra entre Perú y Ecuador, en 1941, y la desertización de la zona por la explotación del caucho fueron causa de dispersión del pueblo zápara, por lo que los mayores pensaron que había llegado el momento de que desaparecieran de la tierra su idioma y sus costumbres. Pero los pocos jóvenes que quedan decidieron lo contrario: la salvación.
Y para ello emprendieron la encomiable tarea de rescatar de los labios y la memoria de los mayores su lengua y sus tradiciones. Y en ello están.
Sorprende hoy, amigos, y es digno de resaltar, que alguien ponga la mente y el esfuerzo en una empresa cultural, altruista y hermosa como la que les comento, ¿no les parece
Luque Maricarmen
Ponte unos jeans con tu tanga
Me encontré con su historia y se la paso a ustedes.
Allá por los años 1800, emigró a los Estados Unidos de Norteamérica el sastre judeo-alemán, Levi Straus. Se estableció en San Francisco, abriendo un negocio de venta de tela de lona para la confección de tiendas de campaña y cubiertas para vagones de tren.
En cierta ocasión, recibió un gran pedido de esta tela, del ejército, pero al entregarlo fue rechazado por su baja calidad.
Straus, tratando de buscarle salida a esa tosca partida de tela, decidió confeccionar con ella pantalones de trabajo para los mineros, cosiendo en ellos muchos bolsillos para que pudieran guardar las herramientas y las muestras del mineral, y reforzando las costuras con remaches metálicos.
Los pantalones tuvieron un éxito sorprendente, y en 1860, para mejorarlos, cambió la lona por una tela igual de resistente, pero menos burda.
Así confeccionados, los pantalones fueron inmediatamente comprados en grandes cantidades por granjeros y vaqueros, y como la tela era originaria de Génova, los confeccionistas franceses le pusieron al pantalón el nombre de “gênes”, como el nombre francés de Génova, y como “jean” o “jeans” son conocidos en otros idiomas.
El fenómeno de los pantalones de mezclilla, vaqueros o “jeans”, cuya existencia empezó por un fracaso profesional y cuyo uso generalizado invadió el mundo, merece un atento estudio, ya que se ha convertido en una prenda imprescindible en la indumentaria de jóvenes y menos jóvenes de varias generaciones.
Y siguiendo con el tono frívolo, les recuerdo que el tanga, ese traje de baño de pequeñísimas proporciones, es palabra de origen tupí, lengua amerindia hablada en el sur de Brasil.
La palabra fue incorporada al vocabulario portugués, y de ahí pasó a internacionalizarse el nombre y el uso de la prenda.
Luque Maricarmen
El arte de la escritura
Y puede ser: escritura manuscrita, si se realiza con la mano, o impresa, si se hace mediante el procedimiento de la impresión, que desde el siglo XV viene utilizándose en el mundo occidental, gracias al alemán, Gutenberg, quien ideó y construyó la primera imprenta en el año 1440.
Por cierto, como dato curioso, el primer libro impreso con esa técnica rodeada del más riguroso secreto, pero luego reconocida como el procedimiento de la impresión con caracteres movibles, fue la famosa Biblia latina.
Aunque, fieles a la memoria histórica, debemos recordar que un precedente de la imprenta se debe a los chinos, los cuales, ya en el año 868, imprimieron un texto con grabados de madera y letras en altorrelieve, sobre papel de arroz.
Pero, a través de la letra manuscrita quería yo llegar a la letra cursiva, porque, con frecuencia se confunden los adjetivos: manuscrita y cursiva, como si fueran la misma cosa. Y no lo son.
La letra cursiva es un tipo de letra manuscrita que se liga mucho para escribir deprisa. De hecho, las letras van unidas entre sí, y sólo se levanta la mano del papel, entre palabra y palabra, logrando más rapidez en la escritura. De donde se deduce, que no toda la manuscrita es cursiva.
Y hablando de letras, sorprende leer en muchos lugares, sobre todo en periódicos, titulares escritos mezclando letras mayúsculas con minúsculas, arbitrariamente.
Digo yo, que los que utilizan como instrumento de trabajo la letra impresa deberían respetar el uso correcto de las mayúsculas.
Porque no es válido tratar de llamar la atención del lector revolviendo mayúsculas y minúsculas sin orden ni concierto.
O se escribe con mayúsculas el titular completo, o sólo la primera letra del mismo. Mezclarlas no está bien. A menos que en dicho titular figuren palabras que compongan el nombre de una institución. Por ejemplo: “Hoy se inaugura una exposición en el Museo de Bellas Artes”.
La escritura indiscriminada de letras mayúsculas responde a usos caprichosos, no ortodoxos.
Luque Maricarmen
Obsesión por el sexismo de la lengua
Claro que yo estoy en contra de la discriminación por razón de sexo. Más bien, estoy en contra de cualquier tipo de discriminación.
Pero bucear en los entresijos de la lengua para buscar intencionalidad maligna en la estructura gramatical del idioma, intentando cambiar ciertas categorías gramaticales, me parece frivolizar un tema que tiene perfiles mucho más dramáticos y urgentes de solución que el que se tenga que hacer distinción de género en los plurales mixtos.
Que no debamos decir: “Los trabajadores de la compañía iniciaron un movimiento de protesta”, sino “los trabajadores y las trabajadoras de la compañía...”, ni “el colectivo de actores se reunieron ayer”, sino “el colectivo de actores y actrices...”, ni “los egresados de esa universidad tienen buena preparación”, sino “los egresados y las egresadas ...”, ni “los obreros de esa empresa empezaron la huelga”, sino “los obreros y las obreras...”, porque pueda parecer discriminatorio, me parece sacar las cosas de quicio.
Claro que la lengua evoluciona; por eso, ante la incorporación de la mujer a los distintos estratos de la vida profesional se feminizaron los nombres de las profesiones, y se sigue haciendo, pero de forma sensata y acorde con las reglas lingüísticas que rigen el idioma, sin urgencias ni pasiones desbordadas.
Si a lo largo de siglos, al hablar de pintores, literatos, cómicos, artistas, escritores, ciudadanos y campesinos hemos podido entender que el plural abarca los dos géneros, sin necesidad de más concreción salvo en casos específicos, ¿por qué hoy es necesario complicar la forma de expresarse, separando el masculino del femenino, cuando lo que se predica afecta a ambos?
¿No llegaremos a situaciones tan ridículas como hablar de los albañiles y las albañilas, las tenistas y los tenistos, los peatones y las peatonas, las artistas y los artistos?
Luque Maricarmen
sábado, 2 de mayo de 2009
El lenguaje de los pirahãs
Los pirahãs, una tribu de doscientos individuos, llevan comunicándose desde hace más de doscientos años en un “idioma” extraño, que consta de sólo ocho consonantes (siete para las mujeres) y tres vocales. No tiene números ni palabras que expresen magnitudes, como todo, algo, poco.
Durante un año, los Everet trataron de enseñarles a contar hasta 10 en portugués y a sumar cantidades inferiores a ese número, pero ninguno fue capaz de hacerlo. Afirman los indígenas que ellos tienen la cabeza diferente, y se autodenominan “cabezas rectas”, mientras llaman “cabezas torcidas” a los extranjeros.
En la lengua de los pirahãs no existen los tiempos verbales pasados ni futuros, por lo que carecen de conciencia histórica y restringen la comunicación a la experiencia inmediata. No tienen dioses ni contemplan el mito de la creación, y son incapaces de abstraer y de crear ficciones, por lo que en su cultura no aparecen muestras de arte, pintura o escultura.
Lo más sorprendente para los lingüistas es que los pirahãs parecen incapaces de crear en su lengua oraciones subordinadas, esto es, introducir oraciones en otras oraciones, recurso utilizado en todos los idiomas, lo que contradice la teoría, mayoritariamente aceptada, del lingüista Chomsky, según la cual existe una gramática universal que rige las distintas formas de expresión del género humano.
Pero la cantidad de limitaciones del lenguaje de los “cabezas rectas” no implica discapacidad en estos individuos. Según el investigador Everet, su lengua es compleja y tiene un complicadísimo sistema prosódico. Además son gente brillante y divertida que juega, miente y goza de un gran sentido del humor, aunque su esquema mental responda a una inmediatez absoluta.
Amigos, no deja uno de sorprenderse.
Luque Maricarmen
miércoles, 29 de abril de 2009
Las cosquillas del idioma
Frecuentemente usamos indistintamente las palabras táctica y estrategia. Y no andamos desencaminados en tal uso. Porque ambos términos tienen raíz griega, pertenecen al lenguaje militar y son de la misma familia semántica.
Táctica procede del griego taktiké y significa “arte de disponer, mover y emplear la fuerza bélica para el combate”. Llegó al español en el siglo XVIII.
Estrategia, procedente de los términos stratos + agein, es “conducir el ejército”, y llegó a nuestra lengua en el siglo XIX.
Pero en el lenguaje habitual, estrategia se usa en el sentido de “arte o traza para dirigir un asunto” y la táctica como “el método o sistema para conseguir o ejecutar algo”.
Por ello, el empleo de estos dos vocablos es oportuno para expresar los caminos o maneras que utilizamos para llevar algo a buen fin. Si lo conseguimos, es que usamos una buena estrategia o unas tácticas adecuadas. Si no, es que erramos las tácticas o la estrategia.
La lengua, como todo lo que conforma al ser humano, está sujeta a los avatares de la historia, de la ciencia o de los vaivenes sociales. En nuestro mundo de hoy, donde cada uno busca afanosamente su identidad, su individualidad y su espacio, parece que hay que someter a revisión modos lingüísticos o palabras usados a lo largo de los siglos sin menoscabo ni motivo alguno de ofensa para nadie.
Tal ocurre con los plurales masculinos donde, como se sabe, están gramaticalmente incluidos los dos géneros, masculino y femenino: padres (madre y padre), hijos (hijas e hijos) etcétera. Y lo han estado durante más de mil años, sin que nadie se sintiera agredido.
Todos decían, y muchos decimos expresiones como: “los padres de nuestros alumnos son trabajadores o directores de importantes empresas”, sin que las madres, las alumnas, las trabajadoras o las directoras se sientan discriminadas, pues sabemos que estos plurales incluyen a ellos y a ellas.
Hacer distinción de sexos en lugar de usar los plurales, colectivos y aglutinadores, supondría un despropósito lingüístico.
No busquemos los hablantes las cosquillas al idioma. Basta, creo yo, con que le demos lo que se merece: un buen uso.
Luque Maricarmen
Datos lingüísticos curiosos
Hoy les paso, amigos, datos curiosos sobre algunas palabras nuestras, sobre su origen y recorrido hasta aquí.
Una de ellas es fideo. Aparece en el dialecto mozárabe, esa lengua que hablaban cristianos y árabes en la España islámica. De fidaws pasó como “fideo” al castellano, al portugués y al catalán. Parece formada del antiguo verbo “fidear”: crecer, por su propiedad de aumentar de tamaño al cocerlos.
La palabra pasó al español en 1382, cuando los fideos se importaban de lo que se llamó “Berbería”, la zona de los países del noroeste de Africa, Marruecos, Argelia y Túnez, conocida hoy como el Magreb.
La definición académica de fideo es tan simple como “pasta alimenticia de harina en forma de cuerda delgada”, por lo que, en lenguaje coloquial, cuando alguien está muy delgado se dice que está “como un fideo”.
Muchos saben que la fucsia es una planta procedente de América meridional, cuyas flores de color rojo oscuro son hermosas y sirven de adorno. Su nombre se debe al famoso botánico alemán del siglo XVI, Leonhard Fuchs, en cuya memoria le puso el nombre el viajero francés, Plumier, cuando la descubrió, en 1899.
Muchos de ustedes, seguramente han montado alguna vez en funicular, vehículo cuya tracción se hace por medio de una cuerda, cable o cadena. La palabra, derivada del funículus latino, diminutivo de funis: cuerda, está presente en español desde el siglo XVIII.
De un siglo antes viene el término funámbulo, derivado de funis y ambulare: andar. Funámbulo es el acróbata que hace ejercicios sobre una cuerda floja o un alambre. Y como andar por la cuerda floja es algo inseguro y peligroso, para hacerlo se requiere de una destreza especial. Por eso, en sentido figurado, se llama funámbulo al que actúa y se desenvuelve con habilidad en la vida social y política, o sea, que domina el arte de “andar por la cuerda floja”, como un acróbata.
Porque, amigos, moverse en esos ámbitos, con frecuencia suele convertirse en un auténtico ejercicio de acrobacia. ¿O no?
Luque Maricarmen
miércoles, 22 de abril de 2009
Envejecer dignamente; ojalá
Esto quiere decir que dentro de 25 años, uno de cada tres humanos tendrá más de 65 años, y uno de cada diez, más de 85. Lo que significa que con los adelantos científicos y técnicos de este mundo nuestro caminamos hacia un futuro de personas muy grandes, muy mayores, longevas, que constituirán el colectivo que en todo el mundo empieza a llamarse “la cuarta edad”. Hasta hoy, la especialidad médica que se ocupa de nuestros viejitos es la geriatría o la gerontología; pero, según el articulista, ya aparece en el horizonte una nueva ciencia: el titonusismo.
El origen de esta palabra se remonta a la mitología griega. Tithonus fue quien pidió a los dioses una larga vida para él y para su esposa Aurora, además de una perdurable belleza para ella. El caso fue que mientras en él la decrepitud de la vejez era evidente, ella permanecía aparentemente joven y radiante.
¿Se llamará titonusismo la ciencia que nos permita envejecer sin la declinación de facultades físicas, y a veces mentales, propias de la ancianidad? Ojalá.
A propósito de esta interjección nuestra, ojalá, que denota el vivo deseo de que suceda algo, procede de la expresión árabe, “in sa Alláh”, cuya traducción literal al español es “si Dios quiere”. Pues, amigos, hasta la semana que viene, ¡ojalá!
Luque Maricarmen
lunes, 20 de abril de 2009
Su origen, en Roma: La hermosa tradición del Nacimiento
No sé si alguna vez se lo conté, pero por si no lo hice o por si ya lo olvidaron, hoy quiero recordarles de dónde nos llegó la costumbre tradicional del Nacimiento o Belén que tantas familias montamos en nuestras casas, el cual rememora el hecho que en realidad da sentido a estas festividades.
La escena del Nacimiento es una de las más frecuentes y tempranas del arte cristiano.
Aparece ya en el siglo IV, en una catacumba, en Roma. Pero fue San Francisco de Asís quien, en el siglo XIII, instauró la forma que todos conocemos para recordar la natividad de Jesús, representándolo en el portal de Belén, sobre un pesebre.
En España esta práctica se introdujo en el siglo XIV, pero no fue sino hasta el XVII cuando quedó establecida como práctica navideña en la mayoría de los hogares cristianos españoles.
En México, en el siglo XVI, Fray Pedro de Gante fundó una escuela en Texcoco, donde enseñó a los indígenas a elaborar figuras religiosas navideñas, comenzando así la costumbre de instalar el Belén en las casas de las familias cristianas.
Sin embargo, es en el siglo XIX cuando reaparece el Nacimiento con verdadero impacto popular.
Hoy, a pesar de la influencia de otras prácticas foráneas que invaden el mercado con objetos decorativos de carácter más o menos profano, en la mayoría de los hogares cristianos de ambos lados del Atlántico siempre hay un lugar donde se recrea esa representación artística y piadosa del verdadero motivo de estas fiestas decembrinas, fiestas que reúnen a los seres queridos y ayudan a estrechar los lazos familiares y de amistad.
Desde aquí, amigos míos, mis más sinceros deseos de que sean éstas unas Navidades hermosas y felices.
Luque Maricarmen
Artículos muy masculinos
Y refiriéndose a los riesgos que el clavadista corre, el reportero hacía alusión a las miles de rocas contra las que se puede estrellar.
Cierto. Pero confundió el género del numeral, porque tanto miles como millares tienen género masculino, independientemente del género del sustantivo a que acompañan, y masculinos serán los artículos que les precedan.
Lo mismo sucede con los cientos o centenares, y con los millones, que siempre son masculinos, aunque numeren sustantivos femeninos.
Por lo tanto, diremos los miles o los millares de rocas igual que los miles o los millares de arbustos, aun tratándose de sustantivos de distinto género.
Asimismo, los cientos y los centenares de hombres o los cientos o los centenares de mujeres, como los millones de pesos y los millones de libras.
Siempre en masculino.
Es éste un error bastante generalizado, pero error al fin.
Y volviendo al principio, cuesta trabajo llamar deporte al clavadismo, como al paracaidismo, al parapente y a todas esas actividades que entrañan peligro y emoción, pero en las que no prima el factor competitivo. Sin embargo, todas son deportes, ya que cualquier actividad física o ejercicio, realizado por lo común al aire libre, por placer o diversión es un deporte.
Y en otro orden de cosas, es frecuente en el lenguaje periodístico hablado y escrito, y por contagio, en el habla habitual, la omisión de la preposición de en los nombres de calles, avenidas, paseos, plazas, calzadas, etcétera. Y se lee y oye a menudo: Paseo Reforma, Calle Sevilla, Avenida Revolución, entre otras, cuando lo correcto es: Paseo de la Reforma, Calle de Sevilla o Avenida de la Revolución.
¿Será por razones de economía?
Luque Maricarmen
sábado, 18 de abril de 2009
Algunas curiosidades
Y seguro que muchos ya saben que el nieto que ocupa el 4º lugar es el cuadrinieto.
Pero, ¿sabían, amigos, que la palabra banana, o sea, plátano, aparecida en español en el siglo XVIII, procede de una lengua del Oeste africano? Parece que el fruto fue llevado desde allí a las islas Canarias, y de ahí a las Antillas, en 1516. Plátano es el nombre tradicional en español, aunque, por influjo del portugués y del francés, el término banana es preferido en ciertos países hispanoamericanos; sin embargo, tanto uno como otro aparecen en el diccionario con el mismo significado.
Todos saben lo que es un bisoñé: esa peluca que cubre sólo la parte anterior de la cabeza. Aparece en la primera mitad del siglo XIX con el significado de “media peluca”. Bisoñé fue tomado del francés “besogneux” que significaba “necesitado”, y se llamó así porque lo usaban los que supuestamente no podían pagarse una peluca entera.
De origen parecido pero más antigua es la palabra bisoño, que con el significado de “soldado nuevo” aparece en nuestra lengua en el siglo XVI, derivado del italiano “bisogno”, que era “necesidad”. Los italianos llamaron bisoños a los soldados novatos españoles que en el siglo XVI llegaban a Italia con aspecto desastrado y mal vestidos. Hoy, el vocablo bisoño, en español, se aplica al principiante, al inexperto, al nuevo en cualquier arte u oficio.
Son notas curiosas extraídas de esos libros cuyos autores bucean en la historia de nuestra lengua recopilando aquello pintoresco e interesante. Y yo, con mucho gusto, se lo transmito.
Luque Maricarmen
Un hallazgo que hoy les comento
Estaba yo ojeando papeles que me gusta conservar, cuando tropecé con un artículo del académico Rodríguez Adrados, escrito hace años, que hoy les comento.
El hallazgo en Sudáfrica de los restos de un hombre mono, de una antigüedad de 3 millones y medio de años, plantea de nuevo esa pregunta tan antigua: “Desde cuándo el hombre es hombre”.
Trasladándonos a tiempos remotos, ¿era ya hombre el “homo habilis”, ése que hace 2 millones y medio de años manejaba instrumentos para alcanzar los frutos de los árboles o para defenderse de quien lo molestaba?
¿Era ya hombre el “homo erectus”, que colonizó el mundo a partir de Africa Occidental, hace aproximadamente un millón y medio de años? ¿O el de Atapuerca, en España, que hace 300 mil años se vestía con pieles y poseía un lenguaje rudimentario?
Para las religiones y los mitos, el hombre fue creado ya formado, pero para los antropólogos el hombre se ha ido haciendo a sí mismo poco a poco.
No es posible fijar un punto temporal en que el hombre se hizo hombre. El hombre se está haciendo siempre; es más, no ha terminado de hacerse, porque sus rasgos más propios son, precisamente, la capacidad de creación y de evolución.
Pero, ¿y la lengua?, ¿desde cuándo la conocemos? Ahí es donde se rompe la relación del hombre y el animal. Conocemos la lengua hace unos 5 mil años.
Las miles de lenguas existentes representan un salto de los signos orales de los animales a un nuevo sistema de comunicación, pero las lenguas arrancan de aquellos signos. Alguien dijo que eran “los gritos perfeccionados de los monos”. Y la verdad es que las interjecciones, esas voces que expresan alguna impresión súbita de asombro, de dolor o de sorpresa son lo más antiguo de nuestro lenguaje. Y el que emitía esas voces ya era hombre. Hombre sin evolucionar, pero hombre. Y su evolución le ha ido acercando a lo que hoy es.
Pero, amigos, tan difícil como decidir el origen del hombre es decidir cuál será su futuro; porque el hombre es el ser que ha ido rompiendo y romperá sus límites cada día.
Luque Maricarmen