¿Es guion o guión? Esta palabra, ¿lleva o no acento ortográfico?, me preguntan.
Pues puede o no llevarlo. Tan correcto es escribir guion como guión.
Siguiendo las normas generales de acentuación, sí lo llevaría (gui-ón) pues se trata de una palabra aguda acabada en “n”. Pero si la palabra es considerada monosílaba (guion) es decir, se pronuncia en un solo golpe de voz, entonces no lleva acento escrito, porque los monosílabos ya no se acentúan.
Ante esta ambigüedad, la Academia acepta las dos formas como correctas, y así aparecen en el Diccionario.
Demasiado, mucho y bastante son tres vocablos de la misma familia semántica, pero su significado no es idéntico.
En el habla cotidiana, la mayoría de las veces se usa “demasiado” sustituyendo a mucho cuando, en realidad, ambas palabras no son sinónimas. “Mucho” es abundante, numeroso, en gran cantidad; sin embargo, demasiado significa “que excede de lo necesario y conveniente”.
Por eso, no es lo mismo decir a alguien: “Te amo mucho” que “te amo demasiado”. En el primer caso, se le declara una gran cantidad de amor, mientras que en el segundo, se reconoce que la cantidad de amor es excesiva, exagerada, más de lo conveniente.
Igual sucede cuando mucho es sustituido por “bastante”. Fíjense en la frase: “Cuando aquella relación se rompió, creí morir; sufrí bastante”. Nadie que cree morir sufre bastante. Sufre mucho o muchísimo, pero no bastante. Porque bastante es “ni poco ni mucho, sin sobra ni falta, lo preciso”, pero nada más. Bastante se queda corto cuando lo que se quiere expresar es mucho, muchísimo, en gran cantidad.
Y no olviden que una sanción puede ser el castigo por infringir una ley, o la autorización o aprobación que se da a cualquier acto, uso o costumbre. Igual que el verbo sancionar: se sanciona al que comete una infracción, y se sanciona un precepto o una disposición para darle fuerza de ley.
Y es que de las palabras polisémicas hay que conocer todos sus significados.
Luque Maricarmen
La Dichosa Palabra es un programa cultural que se transmite por Canal 22 de la Ciudad de México en donde se hace una apología de la cultura, los libros y el buen hablar de la lengua española. Este blog tiene la la finalidad de mejorar el uso de nuestro idioma. No tiene ninguna relación con el programa antes citado a excepción del objetivo.
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miércoles, 13 de mayo de 2009
miércoles, 22 de abril de 2009
Las palabras polisémicas
Atendiendo a consultas hechas por lectores asiduos de esta sección, vamos a revisar algunas palabras del lenguaje habitual que plantean dudas.
Muchas veces se llama fonazo a la llamada telefónica, sin reparar en que ese vocablo no existe en español. La única explicación de su uso es el contagio del inglés “phone”, pero en nuestro idioma, una llamada telefónica es un telefonazo, no un fonazo.
Afocar es un término que se utiliza con frecuencia aquí, en México. Sin embargo, cuando queremos centrar la imagen, o en el manejo de la cámara fotográfica, “centrar en el visor la imagen que se quiere obtener”, el verbo adecuado es enfocar, formado con el prefijo latino “in” (“en” o “dentro de” en castellano); enfocar, mejor que afocar. La acción de enfocar es el enfoque, y cuando la imagen pierde el enfoque es que está desenfocada.
Hay quien confunde el dintel con el umbral. El dintel de una puerta o ventana es la parte superior que carga sobre las piezas laterales verticales que lo sostienen. Estas piezas se llaman jambas. El umbral, sin embargo, es la parte inferior o escalón contrapuesto al dintel. De manera que, resumiendo, al entrar o al salir pisamos el umbral y pasamos bajo el dintel el cual se apoya en las jambas.
Relajarse, relajación y relajamiento son vocablos de origen latino cuyo sentido genérico es “distender”. Desde siglos se usaron para significar aflojamiento o alivio en el trabajo y esparcimiento del ánimo. También, cuando las costumbres se corrompen o envician se dice que se relajan.
Pero, desde hace unos años, la palabra relax, de naturaleza inglesa pero de origen latino, vino a ennoblecer el verbo relajarse y sus derivados, pues se ha convertido en el ideal psicohigiénico de nuestro tiempo.
Claro que al hablar y escribir no conviene relajarse en exceso, sino mantener las neuronas tensas y estar alerta en el buen uso de la lengua.
Luque Maricarmen
Muchas veces se llama fonazo a la llamada telefónica, sin reparar en que ese vocablo no existe en español. La única explicación de su uso es el contagio del inglés “phone”, pero en nuestro idioma, una llamada telefónica es un telefonazo, no un fonazo.
Afocar es un término que se utiliza con frecuencia aquí, en México. Sin embargo, cuando queremos centrar la imagen, o en el manejo de la cámara fotográfica, “centrar en el visor la imagen que se quiere obtener”, el verbo adecuado es enfocar, formado con el prefijo latino “in” (“en” o “dentro de” en castellano); enfocar, mejor que afocar. La acción de enfocar es el enfoque, y cuando la imagen pierde el enfoque es que está desenfocada.
Hay quien confunde el dintel con el umbral. El dintel de una puerta o ventana es la parte superior que carga sobre las piezas laterales verticales que lo sostienen. Estas piezas se llaman jambas. El umbral, sin embargo, es la parte inferior o escalón contrapuesto al dintel. De manera que, resumiendo, al entrar o al salir pisamos el umbral y pasamos bajo el dintel el cual se apoya en las jambas.
Relajarse, relajación y relajamiento son vocablos de origen latino cuyo sentido genérico es “distender”. Desde siglos se usaron para significar aflojamiento o alivio en el trabajo y esparcimiento del ánimo. También, cuando las costumbres se corrompen o envician se dice que se relajan.
Pero, desde hace unos años, la palabra relax, de naturaleza inglesa pero de origen latino, vino a ennoblecer el verbo relajarse y sus derivados, pues se ha convertido en el ideal psicohigiénico de nuestro tiempo.
Claro que al hablar y escribir no conviene relajarse en exceso, sino mantener las neuronas tensas y estar alerta en el buen uso de la lengua.
Luque Maricarmen
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