La Dichosa Palabra es un programa cultural que se transmite por Canal 22 de la Ciudad de México en donde se hace una apología de la cultura, los libros y el buen hablar de la lengua española. Este blog tiene la la finalidad de mejorar el uso de nuestro idioma. No tiene ninguna relación con el programa antes citado a excepción del objetivo.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Espetar, traspaso, trasvase, sintonizar, sincronizar.
Maricarmen Luque
domingo, 3 de enero de 2010
Estoy triste por la muerte de Francisco Ayala
La vida de Ayala transcurrió en dos siglos en los que conoció la tragedia de la guerra y el exilio. Fue un hombre íntegro y luchador, profundamente demócrata y liberal.
Como escritor, fue autor de una extensa obra, cultivando sobre todo novela y ensayo.
Su relato de Erika ante el invierno muestra el presentimiento de la Guerra Civil, donde su padre y su hermano son ejecutados en 1936. Terminada la guerra, abandona España, se dirige a París y de allí se embarca hacia La Habana, rumbo a Buenos Aires, donde arriba el 10 de agosto de 1939, donde permanece varios años, con estancias en Estados Unidos, México y Puerto Rico.
Su obra transita desde la siniestra gravedad de La cabeza del cordero y Los usurpadores al humor de Muerte de perro y El fondo del vaso, pasando por el lirismo melancólico de El jardín de las delicias.
Después de varios acercamientos hacia su vuelta a España, regresa definitivamente en el año 1977. Pronuncia conferencias, recibe homenajes y es galardonado con el premio Cervantes, el Príncipe de Asturias y el Nacional de Letras y Literatura.
Sigue escribiendo y es elegido miembro de la Real Academia Española de la Lengua en 1983.
En 2005, a punto de cumplir los cien años, termina la edición definitiva de su libro Recuerdos y olvidos, valiéndose de la tecnología moderna, que no se le resistía a pesar de su avanzada edad. (Es de señalar que tenía su página en Facebook).
Era Francisco Ayala un intelectual que nunca perdió el interés y la curiosidad por el mundo que le rodeaba.
Luque Maricarmen
El bello lenguaje de la tauromaquia
Si torear es un arte, escribir sobre el toreo también puede convertirse en arte. Disfruten un párrafo elegido “a voleo”.
* * *
La anochecida se filtraba por entre las telas de la cubierta de la plaza. Y a esa hora en que el sol se ha escondido, tibio temeroso de otoño, el torero (¿?) citó a las musas del temple, ¡bendita ilusión! Llegó a mi corazón el palpitar de la mano amiga del toreo y vibré sintiendo su roce. Qué faena más grande y hermosa, qué despacio pasaban los segundos eternos. El diestro se estremecía con el empaque que acuna las embestidas. Reposado, sin violencia ni crispaciones, natural sin imposturas, ¡bendita ilusión!
Toreaba la panza de la muleta, los muslos ceñidos, la cintura, el cuerpo entero. Y la clase se aunaba con la calidad del toro. Crecido en una trinchera de ensueño, en todos los adornos, en un cambio de mano, en aquel de pecho, en este molinete, en un ayudado a dos manos que barrió el lomo completo hasta el rabo con un codilleo de escalofriante belleza (...) Eran las musas que trepaban como la hiedra por los tendidos.
No hace falta ser un experto para sentir la belleza que encierran estas líneas.
Y sólo hay que poner atención a nuestra forma de expresarnos para cerciorarse de la influencia de los términos taurinos en la lengua habitual. Porque de todos es conocido el sentido de “agarrar el toro por los cuernos” como enfrentarse resueltamente a una dificultad. “Cortarse la coleta”, en alusión a la que los toreros lucen, es apartarse de alguna afición o dejar una costumbre. “Ve los toros desde la barrera” el que no se involucra ni se compromete en una situación, y así como el torero que triunfa sale por la puerta principal de la plaza, “sale por la puerta grande” el que consigue el éxito en algo. “Lanzarse al ruedo” es decidirse a actuar afrontando los riesgos, y “echar un capote”, intervenir en una disputa para evitar conflictos.
Esto no es más que una muestra. Seguramente, amigo, conoce muchas más.
Luque Maricarmen
sábado, 26 de septiembre de 2009
El plural será, en cualquier caso, cocteles o cócteles: Cocktail, coctel o cóctel
Según se elija una u otra, el plural será cocteles o cócteles.
En cuanto al origen del cóctel, parece que Hipócrates, padre de la medicina, preparaba a, quinientos años antes de Cristo, una bebida ‘mezclada’ a base de vino, almendras amargas y resina. Y los romanos elaboraban, como aperitivo, vinos mezclados con plantas aromáticas. Eran los cócteles de la Antigüedad.
Sin embargo, el cocktail inlés, esa palabra formada por la unión de cock + tail = cola de gallo, hace alusión a los colores de los distintos ingredientes mezclados, los cuales recuerdan una cola de gallo multicolor.
A pesar de su nombre inglés, fue en un local parisino done se empezaron a servir los cócteles, en 1886, cuyo dueño, un tal Ridway, utilizó para su elaboración güisqui, ginebra y otros licores de procedencia inglesa.
En la primera mitad del siglo XX la preparación de los cócteles era toda una liturgia qu los entendidos se tomaban con seriedad y rigor, empezando por el hielo, cuya cantidad debía ser la adecuada para cada mezcla; luego, el zumo de fruta si estaba indicado y, por fin, el alcohol, empezando por el de menor graduación.
Todo pesado y mdido, “como quien toma las medidas a una princesa delicada”, según la versión de un barman neoyorquino de los años veinte.
Con el tiempo las combinaciones se fueron haciendo más exóticas y sofisticadas, y los cócteles fueron recibiendo los nombrespropios de sus creadores o de los lugares donde eran servidos.
Son curiosidades que, sobre la palabra que hoy les traigo, nos cuenta el escritor Pancracio Celdrán, en un libro ameno e interesante, cuyo título es Hablar bien no cuesta tanto.
Luque Maricarmen
domingo, 12 de julio de 2009
El Día del Español
Fue una iniciativa del Instituto Cervantes, una institución que, como saben, lleva años abriéndose camino en el mundo entero con el objetivo de difundir la lengua española y todo lo que con ella se relaciona.
El “Día E” nace para celebrar el valor del español como lengua de comunicación internacional: una lengua con 450 millones de hablantes repartidos por el planeta e idioma oficial de veintiún países.
¿Sabían que, según el cálculo de expertos, en el año 2030 el número de hispanohablantes será de 535 millones aproximadamente? ¿Y que se estima que dentro de tres generaciones el español será entendido por el 10 por ciento de la población mundial? ¿Y que se cree que los Estados Unidos de Norteamérica, en el año 2050, será el primer país hispanohablante del mundo? ¿Y que el español ocupa hoy el tercer lugar entre las lengua utilizadas en Internet?
Estas y muchas otras cuestiones relacionadas con el estado de la lengua española se trataron en el Día del Español, celebrado simultáneamente en cuarenta y tres países.
Amor, abrazo, añoranza, beso... fueron algunas de las palabras preferidas por los celebrantes; aunque no deja de llamar la atención que entre los navegadores de Internet la palabra elegida fuera malevo, un vocablo que en algunas zonas de habla hispana se aplica al maleante o malhechor.
Sirva también esta nota periodística como anuncio que se hizo ese día de la celebración del V Congreso Internacional de la Lengua Española que tendrá lugar en la ciudad chilena de Valparaíso, en el año 2010, y será uno de los acontecimientos que festejarán el Bicentenario de la Independencia de ese país andino.
Luque Maricarmen
La doble negación
Precisamente por eso, por todo aquello que de vez en cuando hace que se muevan nuestras convicciones lingüísticas, es por lo que tan necesaria resulta la existencia de organismos reguladores, las academias, que vayan poniendo orden en este “cosmos” tan complejo y tan hermoso que es el idioma. Y más el nuestro, que se extiende por veintiún países y en el que nos entendemos más de cuatrocientos millones de personas.
Y respecto a las dudas que mencionaba al principio, la academia de la lengua dice que cuando el verbo de un enunciado va seguido de adverbios o pronombres de sentido negativo (nunca, jamás, nada, ninguno, etcétera), ese verbo irá precedido el adverbio de negación, no. Por ejemplo: No llamas nunca. No lo haré jamás. No quiero nada. No lo sabe nadie. No llegó ninguno.
Claro que estos enunciados negativos pueden construirse con los adverbios y pronombres antepuestos al verbo, en cuyo caso no necesitan la negación, no: Nunca llamas. Jamás lo haré. Nada quiero. Nadie lo sabe. Ninguno llegó.
En cuanto al pronombre indefinido nada, cuando va pospuesto al verbo, en la oración debe aparecer algún otro elemento negativo: Aquel día nadie vio nada. En el juicio ningún declarante dijo nada.
Cualquiera de las formas indicadas de negar es correcta.
El indefinido nadie no admite complementos partitivos, y si los necesitara, deberá ser sustituido por ninguno. Según esto, no es correcto: “nadie de nosotros” ni “nadie de ellos”, sino: ninguno de nosotros o ninguno de ellos. El verbo puede ir en singular o en plural: en singular, ninguno de nosotros irá a la boda, o en plural, ninguno de nosotros iremos a la boda. Si ninguno va seguido de un complemento plural introducido por de, más sustantivo, el verbo irá en singular: ninguno de los presentes asistirá a la boda o ninguno de los testigos presentó su testimonio, o ninguno de los hermanos terminó la carrera.
Son vulgares las formas nadien y naide.
En fin, amigos, se trata de precisiones lingüísticas inevitables.
Luque Maricarmen
No caer en el reduccionismo
Yo le agradecí de corazón su felicitación por la parte que, como madrileña, me toca, pero tengo que confesar que, si bien es cierto que son cuidados los mensajes que han de ser expuestos en lugares públicos, no es tan cierto que el interés por hablar bien, conocer mejor el idioma y conservarlo sea una de las constantes en las calles de las ciudades españolas, ni en los medios de comunicación.
Sin embargo, yo, aquí, desde el puesto de observación privilegiado que constituye un programa de radio al que tienen acceso cientos de miles de hablantes mexicanos, cada día tengo la suerte de poder constatar, a través de los mensajes que recibo, la pasión que en México despierta lo relativo a nuestra lengua común y el enorme deseo de los mexicanos por expresarse con corrección en el lenguaje oral y escrito.
Teniendo en cuenta que México es el país con mayor número de hispanohablantes del mundo, es esperanzador para el futuro del español el amor que por esta lengua sienten la mayoría de sus hablantes.
Por cierto, una cuestión lingüística que a muchos interesa es el valor de un tiempo verbal que se usa poco en México, pero que es habitualmente empleado en otros lugares de habla hispana. Se trata del antepresente: (he amado, has amado, ha amado, hemos amado, han amado).
Este tiempo, como su nombre indica, algo anterior al presente, se refiere al pasado, pero es un pasado cercano, más cercano que el pretérito (amé, amaste, amó...). Ej.: “El mes pasado conocí a los papás de mi novio, hace unos días, a sus hermanos y esta mañana he conocido a sus abuelos”. “¿Qué has comido hoy? -Como ayer comí carne, hoy he comido pescado”.
Con frecuencia, este tiempo es sustituido por el pretérito, pero es conveniente el uso de los dos. El reduccionismo en el idioma, es decir, la supresión de palabras reduciéndolas a una es una tentación en la que conviene no caer, pues lo empobrece. Usémoslas todas, que para eso están.
Luque Maricarmen
El idioma español no se detiene
En la primera semana de este mes de marzo se han reunido en Sevilla, España, representantes de las veintidós academias de la Lengua Española para revisar su trabajo en común.
El Diccionario de Americanismos, proyecto acariciado por la Real Academia desde hace cien años y cuya realización no ha sido posible por la falta de medios económicos, será una realidad dentro de un año, en su presentación oficial durante el V Congreso Internacional de la Lengua Española, que tendrá lugar en la ciudad de Valparaíso, Chile, en 2010.
Este Diccionario es una obra ambiciosa realizada por la Asociación de Academias de la Lengua Española, que recogerá las palabras heredadas de las lenguas originarias de América, los castellanismos que llegaron y cuyo uso ha desaparecido en España y las palabras del español con distintos significados en los diferentes ámbitos de habla española. Recogerá también términos que no se utilizan en el español general, de uso específico en alguna o varias regiones americanas.
Se está trabajando en esta obra desde el año 2004, gracias al patrocinio de Repsol y bajo la dirección del académico puertorriqueño, Humberto López Morales, secretario general de la Asociación de Academias. Es una obra panhispánica, como la última edición del Diccionario académico (2001), La ortografía de la lengua española y el Diccionario panhispánico de dudas, obras todas realizadas por consenso entre todas las Academias de la Lengua.
El V Congreso de la Lengua Española será también el escenario de presentación de una obra importantísima que ya está en marcha: la primera Gramática conjunta del español total, otra obra panhispánica, la más importante para el español de los últimos siglos, que actualizará la Gramática vigente, aprobada en 1931.
El idioma español no se detiene.
Luque Maricarmen
jueves, 2 de julio de 2009
El Cervantes al escritor catalán Juan Marsé
Lo cierto es que ya lo era, pues su nombre sonaba desde hace tiempo entre los mejores en su oficio.
Hombre sencillo y sin ambición de laureles, confiesa que recibe agradecido el premio, aunque no escribe para conseguirlos sino para gozar escribiendo.
Según el jurado, la concesión se hizo “en reconocimiento a su decidida vocación por la escritura, a su defensa de la lengua castellana y a su capacidad para reflejar la España de la posguerra.
Las novelas de Marsé retratan de forma magistral a los personajes de la calle, personajes que conoció en el barrio barcelonés donde creció y que su memoria recrea. Ultimas tardes con Teresa, de 1965, es el título de su primera novela premiada, un relato fresco y real donde regala al lector una historia que no ha perdido frescura a pesar de los años transcurridos. Como La oscura historia de la prima Montse, de 1970, donde en clave de humor sarcástico analiza a una familia burguesa.
Para publicar Si te dicen que caí, en1973, tuvo que salir de España, y fue en México donde la publicó y recibió el premio Juan Rulfo.
Con La muchacha de las bragas de oro gana el premio Planeta, en 1978, y continúa recorriendo los caminos de la memoria en Un día volveré, de 1982.
Empieza el siglo con dos premios nacionales, el de la Crítica y el de Literatura, por su obra Rabos de lagartija, donde retorna a la posguerra a través de recuerdos vividos o soñados.
Larga es la bibliografía de Juan Marsé y prolija su enumeración, pero basta concluir situando al autor en la lista de los mejores narradores de la segunda mitad del siglo XX. Su narrativa realista está, sin embargo, cargada de poesía, poesía que envuelve las historias que él cuenta como nadie.
Luque Maricarmen
Español, un poco de historia
La noticia que hoy les traigo cuestiona esta tesis.
Resulta que en un pueblito de la región de León, en España, se ha encontrado un listado de víveres y entregas de queso, escrito por un monje despensero del Monasterio de San Justo y San Pastor, fechado en enero del año 959, dieciocho años antes, y escrito en los primeros balbuceos de romance castellano.
Este hallazgo, bautizado como Nodicia de Kesos, puede constituir una prueba de que el alumbramiento de la lengua castellana corresponde a este documento, y no a las Glosas de San Millán.
Es entendible el interés de los cercanos al hallazgo por el reconocimiento internacional de este nuevo dato sobre el origen del español, pero habrá que esperar el dictamen de los expertos. Sería un dato más a añadir al conocimiento de la historia de nuestra lengua, que, sin lugar a dudas, nació entre los muros conventuales.
Recordemos que de aquella zona son las Glosas Silenses, también explicaciones hechas por la mano de un monje, sobre el texto de un Códice del Monasterio de Silos, en Burgos, a finales del siglo X.
Sin olvidar que del siglo XI son las “jarchas”, cancioncillas en verso, escritas en castellano mozárabe, que sirven de estribillo a unas composiciones hebreas.
Aunque tuvo que pasar un siglo para que apareciera la primera obra completa escrita en español, ya saben, El Cantar de Mío Cid, poema épico del siglo XII, que exalta en un delicioso castellano la figura de Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador.
Son noticias de nuestra lengua que merece la pena recordar.
Luque Maricarmen
miércoles, 1 de julio de 2009
El honor de la palabra: El valor normativo de la RAE
Desde que en 1780, la RAE publicó su primer diccionario, el Diccionario de Autoridades, entre 1726 y 1739, no ha dejado de trabajar en el perfeccionamiento y actualización de su Diccionario de la Lengua Española. Atenta a la evolución del uso del idioma, la Academia va revisando de continuo las palabras incluidas para prescindir de las que han perdido vigencia y tienen mejor acomodo en el “Diccionario histórico”. Miles de vocablos se suprimen de una edición a otra, y todo ese material queda, accesible para su consulta, en el “nuevo tesoro lexicográfico” de la RAE.
Con frecuencia se solicita de la Academia que sean borrados del Diccionario términos o acepciones que pueden resultar hirientes para la sensibilidad social de nuestro tiempo, y así lo procura hacer, aunque conviene no olvidar que el propósito del Diccionario es facilitar la comprensión de los textos escritos desde el año 1500. Por ello, la Academia no tiene más remedio que conservar algunas de esas palabras molestas, sin que ello suponga estar de acuerdo con lo que significan o significaron antaño.
El trabajo de revisión del Diccionario se completa con numerosas adiciones, y se desarrolla a lo largo de los diez años que suelen transcurrir entre una edición y otra. La Academia incorpora no sólo aquello que responde a lo que se ajusta al “genio de la lengua”, sino otro tipo de innovaciones y, siempre con cautela, extranjerismos a veces no acomodados a esa naturaleza, pero ya asentados en la comunidad hispanohablante.
Es importante señalar que todas estas tareas las realiza en estrecha colaboración con las veintiuna Academias asociadas con ella, de América y Filipinas, para conseguir así un diccionario panhispánico, reflejo del español de todo el ámbito hispanohablante.
El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española tiene un valor normativo universalmente reconocido que lo hace único en su género, y sus periódicas ediciones van reflejando la realidad cambiante del idioma.
Estas son las razones, amigos, que fundamentan mi consejo, sin desestimar, por supuesto, la calidad de otros diccionarios que pueden ser manejados.
Luque Maricarmen
miércoles, 13 de mayo de 2009
El zápara: Una lengua en agonía
Se trata del rescate de una lengua que estaba a punto de morir, de desaparecer porque también lo estaban sus últimos hablantes. La lengua es el zápara, perteneciente a la tribu indígena del mismo nombre, de la amazonia ecuatoriana. Sólo cinco personas ancianas lo hablaban, y a marchas forzadas, con la urgencia del tiempo que se escapa, se fue transmitiendo a un grupo de niños záparas. Saludos, canciones y leyendas brotaban de los labios de los ancianos y eran recogidos por las grabadoras y los atentos oídos de los niños, que escuchaban embelesados las voces casi mágicas de sus mayores.
El resultado es que tanto la lengua como el pueblo zápara fueron declarados patrimonio de la humanidad. Una colectividad de algo más de doscientos individuos ubicados en el nacimiento del río Conambo, en la amazonia ecuatoriana, son los que quedan de una comunidad numerosa, que fueron invadidos y diezmados por grupos jíbaros.
La guerra entre Perú y Ecuador, en 1941, y la desertización de la zona por la explotación del caucho fueron causa de dispersión del pueblo zápara, por lo que los mayores pensaron que había llegado el momento de que desaparecieran de la tierra su idioma y sus costumbres. Pero los pocos jóvenes que quedan decidieron lo contrario: la salvación.
Y para ello emprendieron la encomiable tarea de rescatar de los labios y la memoria de los mayores su lengua y sus tradiciones. Y en ello están.
Sorprende hoy, amigos, y es digno de resaltar, que alguien ponga la mente y el esfuerzo en una empresa cultural, altruista y hermosa como la que les comento, ¿no les parece
Luque Maricarmen
Algunos genios de la lengua
El genio de la lengua se refiere también a esa condición peculiar, a ese “algo” distinto y propio de cada idioma y de sus hablantes.
Por eso, tantas veces, cuando tramos de traducir literalmente, de pasar ciertas palabras o giros de una lengua a otra, no es posible trasladar todo lo que esa palabra o giro contiene de la forma de ser, de la idiosincrasia de los que hablan el idioma al que la palabra pertenece. Y sucede a menudo que a la lengua receptora le cae como camiseta prestada.
Por ejemplo, la lengua inglesa da a la primera persona gramatical, yo, la letra mayúscula I, por la que evidentemente fluye el ego individual.
Un anglohablante puede escribir algo así: I am working and after I will go to the cinema, but I dont want to keep awake because tomorrow I have to wake up early.
Por el contrario, el hispanohablante prescinde de palabras egocéntricas, que están expresadas implícitamente con la presencia del verbo en primera persona: Estoy trabajando y después iré al cine, pero no quiero desvelarme porque mañana tengo que despertarme temprano.
¿Por qué? Por algo será.
El anglosajón habla con muchos más posesivos que el hablante de español. Sin embargo, los frecuentes calcos del inglés han conseguido que ya no sea extraño oír: “Tengo mi dinero en el Banco, o iré a buscarte en mi coche” o “me duele mi cabeza”, cuando siempre se dijo: “tengo el dinero en el Banco”, o “iré a buscarte en el coche” o “me duele la cabeza”.
Está claro que la lengua no es sólo un conjunto de signos para comunicarse, sino una manera de sentir y de pensar que nos caracteriza, el genio de la lengua, y como tal, no debemos renunciar a él, sino hacer nuestro aquello de “genio y figura... hasta la sepultura”.
Luque Maricarmen
sábado, 2 de mayo de 2009
Hablamos y escribimos un idioma rico
Para hacerlo les propongo algunas palabras sobre las qué pensar. El sentido del sufijo aumentativo “on” es aumentar o añadir intensidad. Sin embargo, a veces hace lo contrario. Por eso vemos que la pluma es cada una de las piezas que forman la cubierta exterior (plumaje) de un ave, mientras el plumón, que nace en la parte más interior, es más suave y más pequeña.
La rata es un roedor de unos 36 centímetros, con cola incluida, más grande que ratón, que no pasa de los 20 centímetros y, curiosamente, frente a pelo está pelón que significa carencia de lo que expresa la palabra de que procede. Curiosidades del lenguaje.
Los prefijos “ante” y “anti” a veces son confundidos. “Ante” denota anterioridad y equivale a “antes”. “Anti” es lo opuesto y equivale a “contra”. Por eso, anteayer es antes de ayer, anteproyecto, antes del proyecto. Así como antitusígeno es contra la tos, y antisocial, opuesto a la sociedad. Con esto queda aclarada la duda sobre si a lo que sucedió antes del diluvio, me refiero al diluvio universal, cuando Noé se encerró en un arca con una pareja de cada especie animal, se le aplica el calificativo antidiluviano o antediluviano. Y por extensión, se califica de antediluviano a lo que es antiquísimo.
Luque Maricarmen
Amemos y defendamos nuestra lengua
La pureza es una cualidad que no puede aplicarse a una lengua porque no hay lengua pura.
Todas, y la nuestra en especial, nacieron mestizas.
Si ya el latín, lengua de la que procede el español, no era una lengua pura sino que provenía de otra antiquísima, el indoeuropeo, que se hablaba hace siete mil años, menos lo será el castellano, que se formó mediante la asimilación del latín con las lenguas autóctonas que se hablaban en la península ibérica.
Y después llegarían otras, como el griego y el árabe, para quitarle pureza al español a cambio de enriquecerlo.
Y más adelante, el francés, por las rutas del Camino de Santiago que los peregrinos recorrían para llegar a la tumba del Apóstol, fue invadiendo de galicismos el castellano, que así creció y se hizo grande.
Y cuando en el siglo XVI atraviesa los mares y llega al otro lado del Atlántico, el español adquiere su verdadera dimensión, su inmensidad.
Por lo que no es su impureza lo que nos debe preocupar.
Que los anglicismos entren a raudales porque la técnica lo exige, llenando vacíos que existen en nuestra lengua, es bueno para el idioma porque lo enriquecen.
Lo que, sin embargo, sí le hace daño es el hablante que usa y adopta el anglicismo innecesario, ése que sustituye al vocablo español que ya existe con el mismo significado: chance, parking, cash, overbooking en lugar de oportunidad, estacionamiento o aparcamiento, efectivo, sobreventa.
Amigos, lo importante es que amemos nuestra lengua, que la defendamos y nos sintamos orgullosos de ella, y, sobre todo, que la usemos mucho y bien.
Luque Maricarmen
La lengua española es un tesoro
Es un diccionario espectacular en el que la cultura y los hablantes de principios del siglo XVII adquieren vida propia.
En una época que empezaba a mostrar el orgullo por su lengua, Covarrubias considera que con su diccionario, ésta ya no se contará “entre las lenguas bárbaras”, y pide licencia al rey para ponerle el nombre de Tesoro.
Perteneció Covarrubias a una familia de humanistas ilustres con raíces toledanas. Gramático y sacerdote, fue canónigo en Cuenca, capellán del rey Felipe III, además de especialista en historia antigua y en griego, latín y hebreo. Un hombre de letras apasionado, como lo demuestra la referencia clásica mezclada con la etimología popular que acompaña a las palabras que aparecen en su diccionario, con descripciones de la vida cotidiana a través de cancioncillas, refranes y creencias.
Con la lectura de su obra nos llegan las voces de los hombres, las mujeres y los niños de su tiempo, en una sociedad permeabilizada por la religión, todavía reciente la convivencia con las culturas árabe y judía, y una gran curiosidad por todo lo que llegaba de América.E
l gran sentido lingüístico de Covarrubias no sólo se muestra en su interés por las etimologías, sino a través de sus comentarios, como el seseo de los moriscos a los que reconocían por la manera de pronunciar cebolla (sebolla).
Amigos, un perfecto regalo navideño, tanto para lingüistas como para los que sienten curiosidad por el recorrido y la historia de esta lengua nuestra, es el Tesoro de la lengua castellana o española. Yo ya se lo pedí a los Reyes Magos.
A mis lectores: toda la suerte y felicidad posibles en el año 2007, de momento…
miércoles, 29 de abril de 2009
Historia del castellano
Hoy pretendo glosar en unas pocas líneas la historia de esta lengua que une a tantos millones de hablantes de ambos lados del Atlántico: español o castellano. Una lengua que nació como tal hace más de mil años, en Castilla, región situada en el centro de la Península Ibérica.
Su historia viene de atrás, del latín, de donde proceden todas las lenguas románicas (español, francés, italiano, portugués, provenzal y rumano).
Cuando los romanos llegan a la Península Ibérica, en el siglo III a. C., ya se hablaban allí una serie de lenguas indígenas, además del griego, la lengua de un pueblo que colonizó ciertas zonas de la península, que el latín asimiló, sirviendo de base para la formación de una lengua nueva.
El español se estaba forjando, pero pasarían siglos antes de que fuera una lengua consolidada. Siglos de invasiones que formarían parte de su proceso de formación. Como la de los árabes, que en los 800 años que duró su dominio dejó su impronta en la lengua, pues son unos 4 mil arabismos los que se registran en ella.
Pero es en el siglo X cuando aparece la primera manifestación escrita en castellano: son las Glosas Emilianenses, notas aclaratorias que se encuentran en un códice latino, en el monasterio de San Millán de la Cogolla, en la ciudad española de Logroño. Y a finales de este mismo siglo, aparecen otras notas explicativas: las Glosas Silenses, en otro códice latino, en el monasterio de Silos, en Burgos.
Del siglo XI son la jarchas, breves cancioncillas en castellano que servían de estribillo a unas composiciones hebreas, encontradas en 1948 en una sinagoga de El Cairo.
Sin embargo, tiene que transcurrir un siglo más para que surja la primera obra completa escrita en español: El Cantar de Mío Cid (1140), donde un autor anónimo relata en un delicioso, aunque difícil castellano, las aventuras y desventuras de un valiente guerrero a la par que leal soldado y caballero de inquebrantable lealtad al rey: Don Rodrigo Díaz de Vivar, “El Cid Campeador”, del cual dice el autor en versos llenos de sentimiento: “Dios, ¡qué buen vasallo si tuviese un buen señor!”.
Y es aquí donde comienza la brillante historia literaria de nuestra lengua.
Luque Maricarmen
La buena salud del idioma español
Ya es noticia el IV Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebrará en el mes de marzo de 2007, en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias.
Haciendo historia de estos encuentros, les recuerdo que el I Congreso se celebró en la ciudad de Zacatecas, un mes de abril del siglo pasado, el del año 1997.
Aquellas jornadas, cuya memoria conservo entre los recuerdos gratos, fueron un ejemplo de organización y convivencia. El lema del Congreso, “El español y los medios de comunicación” se desarrolló y debatió entre los asistentes que representábamos a los 22 países donde se habla español.
Años después, en octubre de 2001, tuvo lugar el II Congreso Internacional de la Lengua Española, en la ciudad castellana de Valladolid. El tema central del encuentro fue “El español en la sociedad de la Información”, donde se puso sobre la mesa el futuro de nuestra lengua ante los enormes retos sociales, políticos y económicos del siglo XXI. En este Congreso se presentó la 22ª edición del Diccionario de la Real Academia Española, elaborada en consenso con todas las Academias Asociadas de la Lengua Española.
Noviembre de 2004 fue la fecha del III Congreso Internacional de la Lengua, celebrado en la ciudad argentina de Rosario, bajo el lema de “Identidad lingüística y globalización del español”.
Y volviendo al que hoy nos ocupa, cuyo lema será “Presente y futuro de la lengua española: unidad en la diversidad”, les adelanto que serán temas de debate: la unificación del español en el ámbito científico y tecnológico, el español en el lenguaje deportivo, la subtitulación en el cine, el español en los organismos internacionales… entre otros.
Unos días antes de la celebración de este IV Congreso, tendrá lugar en la ciudad colombiana de Medellín otro encuentro entre lingüistas: el XIII Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, donde se presentará la Nueva Gramática de la Lengua Española, consensuada entre todas las Academias.
Les recuerdo, y con ello me despido, que esta Asociación fue creada a instancias del presidente Miguel Alemán en 1950, celebrándose el I Congreso en la ciudad de México en 1951.
Luque Maricarmen
lunes, 20 de abril de 2009
Hay que frenarla: Anglomanía
Seguimos invadidos por las siglas, esos signos que encierran un denso contenido y sirven para ahorrar letras, economizando trabajo, tiempo y espacio. El colmo del pragmatismo, del sentido práctico que nos rodea.
Pero les confieso que a mí me complican la vida. Porque como no conozco el nombre de las letras en inglés, resulta que cuando me deletrean determinadas siglas, no sé qué letras debo escribir, ya que se empeñan en decírmelas en esa lengua, en lugar de hacerlo en español cuando entre hispanohablantes nos estamos comunicando.
Y es que no entiendo la necesidad de llamar dividi a estas tres letras: DVD (de, uve, de). Lo mismo que llamar cidi a lo que se escribe CD (ce, de), nombre de estas letras en nuestro idioma. O di yei a lo que se abrevia con las iniciales DJ (de, jota), así llamadas en español. Y aún más, llamar cidirom a la palabra que ya existe en español correspondiente a cinco palabras inglesas: Compact Disc Real –Only Memory, CD-ROM, pronunciada en español cederrón.
Sin hablar del complicado aiciquiú para nombrar una sigla cuyas letras son ICQ (i, ce, cu). Son ganas de “rizar el rizo”, o sea, “complicar algo más de lo necesario”, que es lo que significa la expresión.
No, amigos, por muy inglesas que sean las palabras representadas por las siglas, éstas no son más que siglas, y a la hora de nombrarlas entre hispanohablantes, a las letras deberá dárseles el nombre que tienen en español, no en inglés.
Si no, terminaremos olvidando lo primero que aprendimos de nuestra lengua en la escuela, el alfabeto o abecedario.
Ya sé que en este caso el uso manda y crea “leyes”, pero yo sigo poniendo mi granito de arena para frenar la anglomanía.
Luque Maricarmen