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domingo, 12 de julio de 2009

Frecuentes dudas: Haber, a ver; desecho, deshecho; aperturar

Con frecuencia, se plantean dudas en la escritura de las palabras desecho y deshecho. Basta conocer lo que es cada una de ellas para saber escribirlas correctamente.
El desecho es el sustantivo correspondiente al verbo desechar, cuyo significado es excluir, menospreciar, desestimar. El desecho es lo que se menosprecia, se desestima, se excluye; es aquello que queda después de haber escogido lo mejor y más útil de algo. Son desechos los residuos, la basura; lo más vil y despreciable.
Se desecha la ropa vieja, automóviles que ya no tienen arreglo, muebles desvencijados, lo que ya no sirve: todo eso son desechos.
Pero nada tiene que ver este desecho con deshecho. Deshecho es el participio del verbo deshacer, un verbo que se conjuga como hacer y significa descomponer o romper. Por lo que algo está deshecho cuando está roto o descompuesto. Pero a veces, lo que está deshecho puede rehacerse, recomponerse o arreglarse; precisamente para evitar que se convierta en un desecho.
Una falta que se comete con indeseable frecuencia en la escritura es la de confundir el haber, infinitivo, con las dos palabras: a ver. Son homófonas, es decir, suenan igual, pero su significado es diferente. Haber es el infinitivo del mismo verbo que nombra, en tanto que a ver es una expresión formada por la preposición a y el infinitivo del verbo ver. En los siguientes ejemplos se percibe la diferencia: No imaginaba que iba a haber problemas de tráfico porque en esa autopista suele haber poca circulación. A ver si llegas pronto para ir a ver a tus abuelos. Vamos a ver.
Y finalmente aviso de que debe evitarse el uso de aperturar, ese verbo, formado a partir del sustantivo apertura, que no existe en español. Se puede hacer la apertura de una cuenta bancaria, pero no aperturarla. La cuenta bancaria se abre, y la acción de abrirla es la apertura.
Estoy segura de que después del repaso a estos temas no volverá a haber quien caiga en los errores señalados; a ver si es verdad.

Luque Maricarmen

Frecuentes dudas: Haber, a ver; desecho, deshecho; aperturar

Con frecuencia, se plantean dudas en la escritura de las palabras desecho y deshecho. Basta conocer lo que es cada una de ellas para saber escribirlas correctamente.
El desecho es el sustantivo correspondiente al verbo desechar, cuyo significado es excluir, menospreciar, desestimar. El desecho es lo que se menosprecia, se desestima, se excluye; es aquello que queda después de haber escogido lo mejor y más útil de algo. Son desechos los residuos, la basura; lo más vil y despreciable.
Se desecha la ropa vieja, automóviles que ya no tienen arreglo, muebles desvencijados, lo que ya no sirve: todo eso son desechos.
Pero nada tiene que ver este desecho con deshecho. Deshecho es el participio del verbo deshacer, un verbo que se conjuga como hacer y significa descomponer o romper. Por lo que algo está deshecho cuando está roto o descompuesto. Pero a veces, lo que está deshecho puede rehacerse, recomponerse o arreglarse; precisamente para evitar que se convierta en un desecho.
Una falta que se comete con indeseable frecuencia en la escritura es la de confundir el haber, infinitivo, con las dos palabras: a ver. Son homófonas, es decir, suenan igual, pero su significado es diferente. Haber es el infinitivo del mismo verbo que nombra, en tanto que a ver es una expresión formada por la preposición a y el infinitivo del verbo ver. En los siguientes ejemplos se percibe la diferencia: No imaginaba que iba a haber problemas de tráfico porque en esa autopista suele haber poca circulación. A ver si llegas pronto para ir a ver a tus abuelos. Vamos a ver.
Y finalmente aviso de que debe evitarse el uso de aperturar, ese verbo, formado a partir del sustantivo apertura, que no existe en español. Se puede hacer la apertura de una cuenta bancaria, pero no aperturarla. La cuenta bancaria se abre, y la acción de abrirla es la apertura.
Estoy segura de que después del repaso a estos temas no volverá a haber quien caiga en los errores señalados; a ver si es verdad.

Luque Maricarmen

miércoles, 25 de marzo de 2009

Parecidas con diferente significado

Continuamente tropezamos con palabras parecidas en la forma, pero bien distintas en su significado, y es preciso recordarlas de vez en cuando para evitar confusiones.
Entre ensartar e insertar hay una gran diferencia. Se ensarta o se enfila un collar cuando las cuentas o las perlas se pasan por un hilo o alambre; porque ensartar es eso: pasar un hilo, cuerda o alambre por el agujero de distintas cosas. Aunque también tiene otro sentido más desagradable: meter por un cuerpo un objeto puntiagudo hasta atravesarlo. En algunas películas se ve el antiguo y crudelísimo tormento del empalamiento, que consistía en ensartar a los seres humanos en un palo como se ensarta a un ave en el asador. Y en filmes de gran violencia, no son raras las escenas en las que alguien cae sobre un objeto punzante que le atraviesa, y en el cual queda ensartado.
Otro sentido bien diferente de esta palabra es el que se le da en algunos lugares de
América, como en México: hacer caer a alguien en un engaño o trampa.Insertar, en sentido general, es incluir o introducir algo en otra cosa. Se inserta una información cuando se le da cabida en las columnas de un periódico o revista. Se pueden insertar párrafos entremedias de un escrito, como en un programa de radio o de televisión se insertan mensajes publicitarios.
Entre aparejar y emparejar conviene señalar la diferencia. Aparejar es prevenir, preparar o disponer algo. Se apareja el caballo para que esté listo para la monta, y a una lancha se le pone al aparejo o se apareja, para que esté en disposición de navegar.
Emparejar, amigos, es otra cosa. Es algo que todos, o casi todos, los seres vivos realizan a lo largo de su vida: juntarse de dos en dos formando pareja.
Aunque también es emparejar, poner una cosa a nivel con otra. Y se emparejan las puertas o ventanas cuando se juntan de modo que se ajusten, pero sin cerrarlas. Y dicho de una persona, se empareja con otra que estaba más avanzada en algo, cuando se pone a su nivel.
Y termino haciendo la distinción entre florear y florecer. Florear es “adornar con flores”, florecer es “echar flores”, aunque si no somos demasiado rigurosos con el idioma, diremos que en distintos lugares de habla española se utilizan ambas para el segundo significado.
Es conveniente, sin embargo, saber que cuando el queso o el pan se ponen mohosos se dice que están “florecidos”, del verbo florecer.

Luque Maricarmen

Precaución con las parónimas

Es fácil confundir las palabras semejantes, esas que se llaman parónimas porque son parecidas en su forma o en su sonido. Y son numerosas en nuestra lengua. Vean:

Inicuo e inocuo son dos muestras de ello. Inicuo es el malvado, el injusto, el que comete iniquidades. ¡Líbrenos Dios de los inicuos! Sin embargo, inocuo es lo inofensivo, lo que no hace daño.

Entre asilar y exiliar a veces surgen dudas. Por eso conviene precisar que asilar es dar asilo, protección o cobijo. Exiliar o exilar es expulsar a alguien de su tierra, generalmente por motivos políticos. Y los dos verbos van uno a continuación de otro, pues los asilados son los que encuentran protección oficial en otro país al haber sido exiliados/exilados del suyo. Y el exilio puede ser forzoso o voluntario, según se le haya expulsado de su patria o, por el contrario, voluntariamente se haya expatriado.

Hay dos palabras sin semejanza alguna que, sin embargo, con frecuencia se usan una por otra en el lenguaje coloquial. Son envidioso y egoísta.

“Ese tipo es un envidioso, todo lo quiere para él”, se oye decir. Pero se le está dando al vocablo envidioso un sentido que no es el suyo. Porque lo cierto es que quien no quiere dar de lo suyo a los otros o compartirlo con los demás es egoísta, no envidioso. El egoísmo es el excesivo amor por uno mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.

Llamar envidioso al egoísta es confundir un pecado con un defecto. Porque la envidia es más grave; es la tristeza o el pesar por el bien ajeno; es envidioso el que desea lo que otro tiene, doliéndose de que lo tenga.

Evidentemente, el egoísmo es más leve que la envidia, y el egoísta hace menos daño que el envidioso.

Y termino aclarando que cuando se rompe el hilo de lo que se está diciendo y se habla de otras cosas ajenas a ello, se hace una digresión, no una disgresión, como a veces se oye. Vean el ejemplo: “Cuando llegó el momento de explicar el reparto de las ganancias, hizo una digresión sobre la inutilidad del dinero”. ¿Sería por no repartir?

Luque Maricarmen

Términos parecidos y distintos significados

Utilizamos en nuestro vocabulario dos palabras muy parecidas, pero de distinto significado. Y no siempre hacemos la distinción pertinente. Son lapsus y lapso. Lapsus es un vocablo latino cuyo significado es “falta o equivocación cometida por descuido”. Por eso, un “lapsus linguae” es el error involuntario que se comete al hablar, y un “lapsus cálami”, el error mecánico que, involuntariamente, se comete al escribir.

Pero el verbo latino de donde viene “lapsus” tiene, además, otro significado: “moverse deslizándose”, como el movimiento de las estrellas, el de los ríos o el de las serpientes. Y de este significado es del que procede la palabra española lapso: “Paso o transcurso de tiempo”, sin olvidar la anterior acepción.

Por lo tanto, lapsus y lapso coinciden en el sentido de error involuntario, pero el espacio de tiempo entre dos límites es lapso, no lapsus.

Dos vocablos semejantes en su forma son herir y zaherir. Herir es una palabra muy usada cuyo significado, sobradamente conocido, es “dañar a una persona o animal, produciéndole una herida”. Pero con mucha frecuencia sucede que la usamos en el sentido de ofender o agraviar a alguien, lo cual no es incorrecto, pero sí sería conveniente no olvidar que para ese sentido existe zaherir, cuyo significado exacto es “decir o hacer algo a alguien con lo que se sienta humillado o mortificado”.Y prescindir de su empleo puede llevarnos a la pérdida de una palabrade uso inveterado en nuestra lengua.

Mucho uso se hace hoy, lamentablemente, de la palabra plagiar, palabra que ya se empleaba entre los antiguos romanos para expresar la acción de comprar a un hombre libre, sabiendo que lo era, y retenerlo en servidumbre. Actualmente, el plagio se refiere al secuestro de alguien para obtener rescate por su libertad. Aunque sin olvidar que el primer significado de plagiar es “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”.

Entre los parónimos o palabras parecidas casi siempre surge confusión. Tal sucede con acervo y acerbo.

Si el verbo acervar es amontonar, el sustantivo acervo significa montón, pero se aplica sobre todo al montón de cosas menudas, como trigo, frijoles, etcétera.

En un lenguaje menos real, el acervo es el conjunto de bienes culturales o morales que se van acumulando. Y nada tiene que ver este acervo con el acerbo, adjetivo, que significa “áspero al gusto”. Y en sentido figurado, es “cruel” o “desapacible”.

Luque Maricarmen