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viernes, 27 de enero de 2012

Reforma ortográfica de la lengua española

Este texto circula por la red, la autoría no la tengo identificada pero vale la pena leerlo con detenimiento:



El maravilloso texto se refiere a una supuesta reforma ortográfica que va a aplicar la Real Academia, a fin de hacer más asequible el español como lengua universal de los hispanohablantes y de las soberanías soberanistas. Y lo reproduzco con escasas modificaciones.

Según el plan de los señores académicos "expertos en lanzada a moro muerto", la reforma se llevará a cabo empezando por la supresión de las diferencias entre c, q y k. Komo komienzo, todo sonido parecido al de la k será asumido por esta letra. En adelante se eskribirá kasa, keso, Kijote.

También se simplifikará el sonido de la c y la z para igualarnos a nuestros hermanos hispanoamerikanos: "El sapato ke kalsa Sesilia es asul". Y desapareserá la doble c, reemplazándola la x: "Mi koche tuvo un axidente" Grasias a esta modifikasión los españoles no tendrán ventajas ortográfikas frente a los hermanos hispanoparlantes por su estraña pronunsiasión de siertas letras.
Se funde la b kon la v, ya ke no existe diferensia entre el sonido de la b larga y la v brebe. Por lo kual desapareserá la v y beremos kómo obbiamente basta con la b para ke bibamos felises y kontentos.

Lo mismo pasará kon la elle y la ye. Todo se eskribirá kon y: "Yébame de biaje a Sebiya, donde la yubia es una marabiya". Esta integrasión probocará agradesimiento general de kienes hablan kasteyano, desde Balensia hasta Bolibia.

La hache, kuya presensia es fantasma en nuestra lengua, kedará suprimida por kompleto: así, ablaremos de abichuelas o alkool. Se akabarán esas komplikadas y umiyantes distinsiones entre echo y hecho, y no tendremos ke rompernos la kabesa pensando kómo se eskribe sanaoria. Así ya no abrá ke desperdisiar más oras de estudio en semejante kuestión ke nos tenía artos.

Para mayor konsistensia, todo sonido de erre se eskribirá kon doble r: "El rrufián de Rroberto me rregaló una rradio". Asimismo, para ebitar otros problemas ortográfikos se fusionan la g y la j, para que así jitano se escriba como jirafa y jeranio como jefe. Aora todo ba con jota de cojin. Por ejemplo: "El jeneral corrijió los correajes". No ay duda de ke estas sensiyas modifikasiones arán ke ablemos y eskribamos todos kon jenial rregularidad y más rrápido rritmo.

Orrible kalamidad del kasteyano, jeneralmente, son las tildes o asentos. Esta sankadiya kotidiana desaparese con la rreforma; aremos komo el ingles, que a triunfado unibersalmente sin tildes. Kedaran ellas kanseladas en el akto, y abran de ser el sentido komun y la intelijensia kayejera los ke digan a ke se rrefiere kada bocablo: "Obserba komo komo la paeya".

Las konsonantes st, ps, bs o pt juntas, kedaran komo simples t o s, kon el fin de aprosimanos a la pronunsiasion ispanoamerikana y para mejorar ete etado konfuso de la lengua. Tambien seran proibidas siertas asurdas konsonantes finales ke inkomodan y poko ayudan al siudadano: "¿Ke ora da tu rrelo?", "As un ueco en la pare" y "Erneto jetiona lo ahorro de Aguti". Por supueto, entre eyas se suprimiran las eses de los plurales:

"La mujere y lo ombre tienen la mima atitude y fakultade inteletuale".Yegamo trite e inebitablemente a la eliminasion de la d del partisipio pasao y kanselasion de lo artikulo, impueta por el uso: "E bebio te erbio y con eso me abio".Kabibajo asitiremo eta kotumbre bulgar, ya ke el pueblo yano manda, kedando suprimía esa de interbokalika ke la jente no pronunsia. Adema, y konsiderando ke el latin no tenia artikulo y nosotro no debemo imbentar kosa que Birjilio, Tasito y lo otro autore latino rrechasaba, kateyano karesera de artikulo. Sera poko enrredao en prinsipio, y ablaremo komo fubolita yugolabo en ikatola, pero depue todo etranjero bera ke tarea de aprender nuebo idioma rresulta ma fasile.

Profesore terminara benerando akademiko de la lengua epañola ke an desidio aser rreforma klabe para ke nasione ispanoablante gosemo berdaderamente del idioma de Servante y Kebedo.

Eso si: nunka asetaremo ke potensia etranjera token kabeyo de letra eñe. Ata ai podiamo yega. Eñe rrepresenta balore ma elebado de tradision ipanika y primero kaeremo mueto ante ke asetar bejasione a símbolo ke a sio y e korason bibifikante de lengua epañola unibersa.

miércoles, 10 de marzo de 2010

El primer diccionario de la lengua española

Un lector curioso me pregunta cuándo se publicó el primer diccionario de nuestra lengua. Y por si alguien más siente la misma curiosidad, se lo cuento. El primer diccionario de español monolingüe, es decir, con las definiciones de las palabras en el propio idioma, fue publicado en 1611 y se llamó Tesoro de la lengua española o castellana. Su autor, el licenciado don Sebastián de Covarrubias Orozco, capellán del rey Felipe III, realizó una obra ingente y de un valor extraordinario, primera de ese tipo publicada en Europa.
Un siglo después, fue fundada la Real Academia Española de la Lengua a instancias del Marqués de Villena en 1713, reinando Felipe V. El primer trabajo académico de esta institución fue el diccionario, que se publicó en 1726.
Diccionario de autoridades se llamó este primer diccionario académico, por ser las autoridades de la lengua, es decir, los escritores de mayor prestigio hasta el momento, las fuentes que se utilizaron para su elaboración.
En la segunda página aparece: “Como base y fundamento de este diccionario se han puesto los autores que ha parecido a la Academia han tratado la Lengua Española con la mayor propiedad y elegancia”. El Diccionario de autoridades intenta establecer un modelo lingüístico y de estandarización del castellano del siglo XVIII, tomando como modelo el Tesoro de la lengua española o castellana, su mejor precursor.
La obra se hizo en 6 tomos y se acabó en 1739, trece años después de su comienzo. A lo largo de los siglos se han hecho muchas más ediciones del diccionario académico: tres en el siglo XVIII, diez en el siglo XIX, ocho en el siglo XX, y la última, la vigésima segunda, en el año 2001.
Sucesivas ediciones que van reflejando la evolución de la lengua, una lengua que pasó de ser patrimonio de unos pocos, a pertenecer a más de cuatrocientos millones de hablantes repartidos por el mundo.
La normativa y el arbitraje, consensuados entre las veintidós academias de la lengua española, nos llevan a caminar de la mano, unidos hacia el engrandecimiento del español. Una lengua única y diversa, con las peculiaridades de cada lugar en que se habla, pero entendiéndonos todos en el mismo idioma. Un privilegio.

Luque Maricarmen

miércoles, 20 de enero de 2010

Desencadena sentimientos encontrados: Entre nosotros, el libro electrónico

Ya tenemos entre nosotros el libro electrónico. De hecho, ha sido uno de los regalos estrella en las fiestas que acaban de terminar. Y su aparición desencadena sentimientos encontrados: ¿servirá para facilitar la lectura en los momentos en que no se puede acudir a una biblioteca o transportar un libro? ¿Resolverá problemas de almacenamiento y ampliará la capacidad de información? ¿Provocará la muerte del libro impreso?
Es obvio que en la última generación hemos vivido una revolución en las comunicaciones, consecuencia de la generalización de la computadora u ordenador personal, y del uso también generalizado de Internet.
Con frecuencia se afirma que la revolución electrónica es tan importante como lo fue la revolución de la imprenta o como la sustitución de los manuscritos por los códices en la Alta Edad Media. Y hay expertos que piensan que esta revolución acabará con la muerte del libro.
Pero echando un vistazo a la historia se ve que ninguna revolución ha sido definitiva. Si la invención de la escritura no hizo desaparecer la necesidad de la comunicación oral, ni el libro impreso terminó totalmente con los manuscritos, es de esperar que lo de hoy sea una especie de coexistencia entre los textos impresos y los electrónicos, y será el uso el que marque la adecuación de unos u otros para distintos propósitos.
Está claro que adaptarse a cambios revolucionarios nunca es fácil, y menos para los que ya llevamos gran parte del camino recorrido con los medios anteriores. Porque yo he de confesar que prefiero arrellanarme en un sillón a disfrutar de un buen libro, oyendo el ruido de las hojas al pasar y respirando el olor que despiden, a ser lectora electrónica con una pantalla entre las manos.
Como ven, es cuestión de preferencias. Y aunque no se pueden negar las ventajas del libro electrónico: una memoria capaz de almacenar más de 1500 títulos, su peso y tamaño reducidos, la posibilidad de elegir el tipo y tamaño de letra, etc., seguirá habiendo quien no esté dispuesto a privarse de la sensación de hojear un libro.

Luque Maricarmen

domingo, 3 de enero de 2010

Estoy triste por la muerte de Francisco Ayala

Hoy les traigo un suceso luctuoso, triste. Triste para los que leemos, escribimos y nos entendemos en español. En estos días se nos fue un prestigioso escritor y un hombre inquebrantable, al que una larga vida, 103 años, jamás venció. Francisco Ayala murió cansado, pero no vencido. Con una lucidez que conservó hasta el último minuto. Ese último minuto que aprovechó para despedirse, completamente sereno, de su esposa, su mujer amada.
La vida de Ayala transcurrió en dos siglos en los que conoció la tragedia de la guerra y el exilio. Fue un hombre íntegro y luchador, profundamente demócrata y liberal.
Como escritor, fue autor de una extensa obra, cultivando sobre todo novela y ensayo.
Su relato de Erika ante el invierno muestra el presentimiento de la Guerra Civil, donde su padre y su hermano son ejecutados en 1936. Terminada la guerra, abandona España, se dirige a París y de allí se embarca hacia La Habana, rumbo a Buenos Aires, donde arriba el 10 de agosto de 1939, donde permanece varios años, con estancias en Estados Unidos, México y Puerto Rico.
Su obra transita desde la siniestra gravedad de La cabeza del cordero y Los usurpadores al humor de Muerte de perro y El fondo del vaso, pasando por el lirismo melancólico de El jardín de las delicias.
Después de varios acercamientos hacia su vuelta a España, regresa definitivamente en el año 1977. Pronuncia conferencias, recibe homenajes y es galardonado con el premio Cervantes, el Príncipe de Asturias y el Nacional de Letras y Literatura.
Sigue escribiendo y es elegido miembro de la Real Academia Española de la Lengua en 1983.
En 2005, a punto de cumplir los cien años, termina la edición definitiva de su libro Recuerdos y olvidos, valiéndose de la tecnología moderna, que no se le resistía a pesar de su avanzada edad. (Es de señalar que tenía su página en Facebook).
Era Francisco Ayala un intelectual que nunca perdió el interés y la curiosidad por el mundo que le rodeaba.

Luque Maricarmen

miércoles, 1 de julio de 2009

El honor de la palabra: El valor normativo de la RAE

Siempre he aconsejado a mis amigos el uso del Diccionario de la Lengua Española, el de la Real Academia Española (RAE) y les voy a contar por qué.
Desde que en 1780, la RAE publicó su primer diccionario, el Diccionario de Autoridades, entre 1726 y 1739, no ha dejado de trabajar en el perfeccionamiento y actualización de su Diccionario de la Lengua Española. Atenta a la evolución del uso del idioma, la Academia va revisando de continuo las palabras incluidas para prescindir de las que han perdido vigencia y tienen mejor acomodo en el “Diccionario histórico”. Miles de vocablos se suprimen de una edición a otra, y todo ese material queda, accesible para su consulta, en el “nuevo tesoro lexicográfico” de la RAE.
Con frecuencia se solicita de la Academia que sean borrados del Diccionario términos o acepciones que pueden resultar hirientes para la sensibilidad social de nuestro tiempo, y así lo procura hacer, aunque conviene no olvidar que el propósito del Diccionario es facilitar la comprensión de los textos escritos desde el año 1500. Por ello, la Academia no tiene más remedio que conservar algunas de esas palabras molestas, sin que ello suponga estar de acuerdo con lo que significan o significaron antaño.
El trabajo de revisión del Diccionario se completa con numerosas adiciones, y se desarrolla a lo largo de los diez años que suelen transcurrir entre una edición y otra. La Academia incorpora no sólo aquello que responde a lo que se ajusta al “genio de la lengua”, sino otro tipo de innovaciones y, siempre con cautela, extranjerismos a veces no acomodados a esa naturaleza, pero ya asentados en la comunidad hispanohablante.
Es importante señalar que todas estas tareas las realiza en estrecha colaboración con las veintiuna Academias asociadas con ella, de América y Filipinas, para conseguir así un diccionario panhispánico, reflejo del español de todo el ámbito hispanohablante.
El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española tiene un valor normativo universalmente reconocido que lo hace único en su género, y sus periódicas ediciones van reflejando la realidad cambiante del idioma.
Estas son las razones, amigos, que fundamentan mi consejo, sin desestimar, por supuesto, la calidad de otros diccionarios que pueden ser manejados.

Luque Maricarmen

Ha nacido Wikilengua

Les paso hoy una noticia, que seguro les interesa, como a mí.
Acaba de ser presentado en España, por todo lo alto, el proyecto hecho realidad de un espacio en Internet dedicado a la lengua española; su nombre: Wikilengua. La Real Academia de la Lengua del siglo XXI no podía dar la espalda a Internet.
Se trata, como otras wikis, de una página del ciberespacio (ámbito artificial creado por medios informáticos) que recibirá las aportaciones lingüísticas de quien entre en ella, aportaciones que, naturalmente, pasarán por el filtro de la supervisión de los expertos.
La página de Wikilengua (www.wikilengua.org) supondrá una inmensa red de autopistas de acceso al trabajo de las academias; un espacio para intercambiar opiniones y estudios. Es una enciclopedia participativa hecha por y para los copropietarios del idioma; un medio excelente para fomentar la conciencia del patrimonio que supone la lengua española.
El director de la Real Academia, Víctor García de la Concha, señaló que la misión de la Academia es “tener abiertos los ojos y los oídos a quien hace la lengua: el pueblo”; “ver hacia dónde va el idioma y, a partir de ahí, dictar la norma”; “levantar acta de lo que el pueblo entiende por correcto en el uso de la lengua”.
Conviene aclarar, sin embargo, que esta página no es una obra de referencia, como el Diccionario o la Gramática, ni un consultorio lingüístico, sino un espacio para la reflexión sobre el idioma, ese gran instrumento de la inteligencia humana; un medio dedicado a una lengua que cree en la democracia y que debe servir para que nos entendamos y, sobre todo, nos comprendamos.,p>Y lo bueno de la red es que se puede participar en ella sin capital, pues, en palabras de uno de los financieros que participó en el acto de inauguración, Internet no sólo está haciendo un mundo más justo y democrático, de mayores oportunidades, sino que ha hecho bueno el viejo dicho latino de: navigare necessarium est (navegar es necesario).

Luque Maricarmen

miércoles, 13 de mayo de 2009

Nuevas palabras ante nuevas realidades

Dentro de los extranjerismos asimilados al español y presentes en el Diccionario de la Real Academia Española, figura una palabra apetitosa, de procedencia italiana, que muchos ya conocerán: tiramisú. Está formada por los vocablos italianos tira, tirar, mi, a mí, y su, arriba. Es decir, “que tira de mí hacia arriba”, que me eleva. Y no es de extrañar, porque el tiramisú, un dulce hecho con bizcocho empapado en café, mezclado con un queso suave y con crema chantillí o nata, te hace sentir en el séptimo cielo, te eleva.
¿Sabían que se llama “séptimo cielo” a un lugar extremadamente placentero?
Sin dejar el tema, el galicismo profiterol es un pastelillo relleno de crema pastelera u otros ingredientes y cubierto de chocolate.
Del inglés, aparece réflex, el visor que poseen algunas cámaras fotográficas para ver la misma imagen que saldrá en la fotografía.
Baremar es establecer un baremo. El baremo es una tabla de cuentas ajustadas, una lista o repertorio de tarifas, o un cuadro gradual establecido mediante un acuerdo, para evaluar distintas cosas, como los méritos personales, la solvencia de empresas, los daños derivados de accidentes, etcétera. La palabra se debe al matemático francés, Barrême, del siglo XVII, autor de la idea.
Gay ya pertenece al léxico de nuestra lengua, por lo que se pronuncia tal y como se escribe: gay. En plural, se pronuncia y escribe, gais, no gays. Aunque la palabra, que equivale a homosexual, puede usarse como sustantivo o como adjetivo, se recomienda el uso como sustantivo: (esa discoteca está llena de gais) y se desaconseja su uso como adjetivo: (iremos a una discoteca gay).
La palabra páprika o paprika es de procedencia húngara y equivale al pimentón español, condimento o especia que se extrae del pimiento rojo reducido a polvo. Admite las dos acentuaciones, aunque la forma esdrújula, páprika, refleja mejor su etimología y es la preferida en el uso culto.
Ya pertenece al lenguaje habitual la palabra parapente, vocablo de origen francés que designa ese emocionante deporte consistente en lanzarse desde una pendiente con un paracaídas rectangular, previamente desplegado, con el fin de conseguir un descenso controlado.
Como ven, amigos, a nuevas realidades, nuevas palabras. La lengua al ritmo del mundo que vivimos.

Luque Maricarmen

sábado, 2 de mayo de 2009

Gentilicios

Aclarar dudas lingüísticas, entre otras cosas, es lo que pretendo desde estas líneas. Dudas que me llegan por correo electrónico, o que mis amigos me plantean vis a vis, como dicen los franceses. Pues es de Francia de donde procede esta locución adverbial (cara a cara), ya adaptada al español, y cuyo origen, supongo, está en el vocablo francés “visage”, rostro o cara.
Una de ellas se refiere al gentilicio indio. Es indio o hindú el natural de la India, e incluso indo, más usado en la lengua literaria que en el lenguaje habitual. Pero también es indio el perteneciente a las poblaciones aborígenes del continente americano, aunque con frecuencia se reemplaza por indígena. Asimismo, son alternativas correctas, amerindio e indoamericano, éstas de uso más restringido.
La coincidencia en la aplicación del gentilicio indio, en los dos casos anteriores, se debe al nombre de Indias Occidentales que se dio antiguamente al continente americano, frente a Indias Orientales, situadas en el sureste de Asia.
Otra cuestión que desagrada a muchos amigos mexicanos es el gentilicio propuesto, y ya de uso común, defeño, para los nacidos o residentes en el Distrito Federal. Ciertamente la etimología del término no da para elucubraciones poéticas ni históricas. Las Academias de la Lengua Española, en consenso, establecieron desde el año 2005, fecha en que se publicó el Diccionario Panhispánico de Dudas, que el gentilicio de los naturales de la capital del país es mexiqueño.
Y el último punto de hoy se refiere a la ciudad estadounidense de Miami, la cual debe su nombre a los indios miamis, que habitaron en el pasado la zona de su asentamiento actual. En español debe decirse (miámi), no (maiami) ni (mayami), pronunciación que, pese a lo extendida que está en algunos lugares de habla española, pertenece al inglés, no al español. Miamense es su correcto gentilicio, y no mayamero, como alguna vez oí.

Luque Maricarmen

Buenas noticias para la lengua española

Nuevas noticias en torno al IV Congreso Internacional de la Lengua Española y al XIII Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua, clausurados en Colombia hace unas semanas. Pero, sobre todo, noticias nuevas sobre el español, nuestra lengua.
Y ahora son conclusiones. Medidas prácticas que siguen a estas celebraciones periódicas, a estos encuentros que desplazan a cientos de estudiosos y amantes del idioma, desde los puntos más lejanos del planeta, unidos por un interés común: la puesta a punto del español.
El español, un vínculo que hermana a 400 millones de hablantes repartidos por veintiún países.
El Diccionario Histórico es la gran deuda pendiente de la Academias del español con su lengua. Este proyecto, que arrancó en el año 2000, presentará el recorrido de 150 mil palabras usadas para entenderse los hispanohablantes a lo largo de mil años de andadura. Y según los planes de la Real Academia Española (RAE) podremos tenerlo en las manos en 2013, cuando se cumplan 300 años de su fundación.
Antes de esa fecha, en 2008, la Asociación de las 21 Academias de la Lengua Española publicará una Ortografía, renovada y más extensa que la editada en 1999.
Y ese mismo año, tendremos en las librerías la Nueva gramática panhispánica, un texto descriptivo y normativo a la vez, que ya estábamos esperando.
El Diccionario de americanismos es otro de los proyectos más adelantado de las Academias. Contiene 100 mil americanismos, esto es, palabras surgidas entre los hispanohablantes de América, e indigenismos, vocablos del español cuyo origen está en las lenguas amerindias; en resumen, 100 mil voces más añadidas al español, para enriquecerlo y hacerlo más grande.
Antes de clausurar este IV Congreso, se anunció la sede del próximo, el que será V Congreso Internacional de la Lengua Española. Se celebrará en Chile, coincidiendo con el bicentenario de la independencia del país andino, en 2010. Las ciudades propuestas son Valdivia o Valparaíso, pero eso está aún sin determinar. Demos tiempo al tiempo.

Luque Maricarmen

Bienvenidos los neologismos

Se habla mucho de los que con celo se preocupan por la lengua, y con frecuencia se critica a los académicos y a los que se empeñan en la lucha por la pureza del idioma.
Recuerdo un artículo del antiguo director de la Academia, Fernando Lázaro Carreter, (q.e.p.d.) en el que trataba este tema, y resalto algunos aspectos del mismo que vienen al caso.
En estos tiempos que nos ha tocado vivir, donde impera el “todo vale” y el “ahí vamos”, es lógico que esa laxitud alcance también al idioma. Y no faltan quienes defendiendo el postulado de que la lengua es un elemento vivo que debe evolucionar, ¡quién lo duda!, olvidan que toda lengua se construye entre dos fuerzas: la de los que al poseer contenidos mentales ricos luchan por plasmar en ella esa riqueza y la de los que sólo la usan como recurso elemental para entenderse, privándola de matices y belleza.
Es obvio que los idiomas cambian, pero siempre impulsados por esas dos fuerzas que se contrarrestan y se equilibran.
Porque cuando la fuerza trivializadora es la que se impone, ocurre lo que sucedió con la ruina del latín, la gran noche de Occidente. Se rompió una gran lengua y surgieron unos idiomas rudos y primitivos.
Y no se puede olvidar que para convertir esos idiomas en grandes lenguas, sus mejores hablantes tuvieron que volver a la tutela clásica dotándolas de normas cultas, a imitación de la latina.
¿O es que se piensa que la poesía y la prosa de Fray Luis de León, de Cervantes o de Sor Juana, o las de nuestros insignes contemporáneos salieron de la laxitud o la relajación?
Si el español existe como lengua de cultura se debe a los recursos que le aportaron los mejores. Porque la lucha contra la dejadez y el “ahí se va” forma parte del vivir de toda lengua.
Cuando una cosa se dice mal y muchos lo hacen, significa que hay una falta individual y colectiva de instrucción, y denunciarlo supone salud idiomática y capacidad de reacción.
Bienvenidos sean los neologismos. Y bienvenida sea la capacidad de juzgarlos, discutirlos, aceptarlos o rechazarlos. Eso significa no sólo que la lengua está viva, sino también los que la hablan.

Luque Maricarmen

miércoles, 15 de abril de 2009

Aportaciones: lingüísticas del boxeo

Amigos, cuesta trabajo constatar que el boxeo, un deporte considerado por muchos como un espectáculo sádico y morboso, ha podido introducirse hasta tal punto en el lenguaje común, con una aportación tan numerosa de palabras y expresiones. Por algo será. Y ha dado lugar a locuciones que, con sentido figurado, añaden expresividad a nuestra forma de comunicarnos.
El toque de campana, en boxeo, es el que marca el final del asalto, librando al boxeador, a punto de ser abatido, de caer sobre la lona. En el lenguaje común, alguien se salva por la campana cuando, gracias a un hecho providencial, se libra de algún perjuicio.
Tirar la toalla, en el habla cotidiana, es darse por vencido, claudicar, rendirse. Porque en un combate de boxeo, el entrenador de un púgil tira la toalla al cuadrilátero, cuando considera que éste está en inferioridad respecto de su adversario.
Otra expresión típicamente boxística es “estar contra las cuerdas”. Le sucede esto al luchador cuando está siendo castigado duramente por su rival, a punto de caer. La expresión habitual, está contra las cuerdas se refiere al que se encuentra en una situación muy apurada de la que es difícil salir.
Entre las reglas de boxeo, figura la prohibición de golpear al adversario de la cintura para abajo. De hecho, los golpes bajos están penalizados. En el habla coloquial, un golpe bajo es una traición, una acción indigna e inesperada.
Las siglas KO responden a la abreviatura de la expresión inglesa “Knock out”, que traducida al español es fuera de combate. Esta expresión dio origen a un nuevo verbo: noquear, que por primera vez aparece en el Diccionario de la Real Academia, en su última edición del año 2001. El significado de noquear, que en el lenguaje boxístico es “dejar al adversario fuera de combate”, en otros contextos es “dejar sin sentido a alguien con un golpe” o bien “derrotar, o imponerse sobre alguien notablemente”.
Y aunque nada tenga que ver con el tema, hoy me entero de que una forma cariñosa de referirse a los yucatecos es boxitos. ¿Lo sabían? Yo no, aunque el término ya está recogido en el Diccionario de la Real Academia Española.

Luque Maricarmen