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domingo, 12 de julio de 2009

Latinismos

Muchos son los latinismos o locuciones latinas que aparecen en nuestro idioma. Y tiene su explicación, ya que fue el latín la lengua culta usada durante siglos y de la que procede la nuestra. Unos pasaron a la historia. Otros muchos son exclusivos del lenguaje jurídico y otros permanecen y se emplean en el lenguaje coloquial, al que dotan de cierta erudición. Hoy les traigo algunos.
“Errare humanum est” significa ‘errar es humano’ y se emplea como disculpa ante una equivocación o un error.
La locución “modus operandi” significa ‘modo de obrar’. Tiene género masculino y es invariable en plural. Por ejemplo: “En los dos atentados los terroristas emplearon el mismo modus operandi”.
Las mismas características tiene “modus vivendi”, cuyo significado en el lenguaje corriente es ‘modo de ganarse la vida’. Por ejemplo: “Tenía tanta habilidad para la falsificación que la convirtió en su modus vivendi”.
“Verba volant, scriptum manet” significa ‘las palabras vuelan, lo escrito permanece’. Es una sabia frase de fácil aplicación.
Un latinismo de uso frecuente es déficit, 3ª persona singular del presente del verbo deficio cuyo significado es ‘faltar’. Empezó a usarse en el siglo XVIII en el ámbito económico con el sentido de ‘diferencia negativa entre ingresos y gastos’. El déficit, en general, es la ‘falta o escasez de algo que se juzga necesario’: “la ciudad tiene déficit de viviendas”. El plural es déficits.
Se sabe que para cerrar enumeraciones incompletas se usa la palabra etcétera, abreviada: etc. Procede de la expresión latina “et caetera” que se traduce por ‘y lo demás’.
Este latinismo, que en la escritura se emplea normalmente en forma abreviada, siempre va precedido de coma: “empezaron a llegar animales: perros, gatos, ardillas, patos, etc. Aquello parecía un zoológico”.
Como sustantivo, etcétera es masculino y admite plural: “Habría que añadir a lo dicho infinitos etcéteras”.
La locución latina “sui géneris” significa literalmente ‘de su género o especie’. Se usa como adjetivo con el sentido de ‘singular o peculiar’: “ese novelista tiene una forma sui géneris de escribir”.
“Vox pópuli” se traduce literalmente por ‘voz del pueblo’ y se emplea con el sentido de ‘rumor popular que corre de boca en boca’: “la infidelidad del rey ya era vox pópuli”, quiere decir que era del dominio público, o sea, conocida por todos.
Y termino con una que pueden encontrarse escrita y suele despistar; es “in púribus”. Originalmente era “in puris naturálibus”, literalmente ‘en puro estado natural’, pero con el tiempo la expresión latina se redujo, quedando en la forma actual, con el significado de: ‘completamente desnudo’. Por ej. “Los amantes apagaban la luz antes de quedarse in púribus’.
La lista sería interminable. Seguiremos.

Luque Maricarmen

miércoles, 1 de julio de 2009

Latinismos

Todos sabemos que los latinismos son esas palabras o frases que el latín, por ser origen del español, como lo es de todas las lenguas románicas, dejó en la nuestra.
Muchos de ellos pasaron tal cual, sin modificar, y en esa forma los usamos. Otros se adaptaron al español, pero unos y otros se emplean en la lengua habitual, sobre todo en la escrita, y muchos más en el lenguaje jurídico.
Pero sucede que a veces dudamos de su significado. Les traigo unos cuantos para disipar dudas posibles.
Motu proprio es una locución muy usada, pero no siempre en su forma correcta. Con frecuencia decimos, u oímos de motu propio o motu propio, cuando queremos expresar la idea de “voluntariamente o por propia iniciativa”, confundiendo su forma adecuada: motu proprio.
Etcétera procede de la expresión latina et caetera, que significa “y lo demás”. En español se usa para cerrar enumeraciones incompletas, y se escribe siempre precedida de una coma. Su abreviatura es etc.: “En la reunión había personas de distintas nacionalidades: argentinos, franceses, italianos, españoles, etc.”.
Un libro de poco volumen y fácil manejo, que contiene las nociones y datos básicos de una disciplina, se llama vademécum, palabra procedente de la frase latina vade mecum: ve conmigo.
Alguien se queda in albis, “en blanco”, cuando no comprende de lo que se trata: “Lo explicó de forma tan complicada, que todos se quedaron in albis”.
Ex cátedra es una locución que significa literalmente “desde la cátedra”, en referencia a la silla (en latín, cathedra: silla) de San Pedro, desde la que se considera que habla el Papa cuando es infalible. Por eso, cuando alguien emplea un tono magistral o dogmático, se dice, en tono de burla que habla “ex cátedra”: “Se cree tan listo que siempre habla ex cátedra”.
El exlibris es el “sello que se estampa en un libro para hacer constar el nombre de su propietario”. Puede escribirse en una o dos palabras (ex libris) pues esta era su forma original en latín, que significa “de (entre) los libros”: “Encargué un bonito ex libris para los libros que compré en la feria”.
Y un largo etcétera...

Luque Maricarmen

La vitalidad del latín

Muchas veces lo he dicho. Todos los que hablamos una lengua románica, es decir, procedente del latín, deberíamos tener, al menos, unos conocimientos rudimentarios de esa lengua. Pero con los vientos que corren, el pragmatismo manda incluso en la esfera de la educación, y “distraer” al estudiante adquiriendo conocimientos sobre una lengua muerta, aunque haya sido la más importante lengua de cultura hablada por la mayor cantidad de individuos a la vez, durante el periodo más largo de la historia, es “desviar” al hombre moderno del sentido práctico que debe guiar su formación. Y así vemos cómo va desapareciendo de los planes de estudio de la mayoría de las escuelas del mundo.
Sin embargo, hoy les traigo la noticia de un profesor de filología clásica de la Universidad de Munich, que a lo largo de 36 años de docencia, y todavía hoy, trata de rescatar el interés y la pasión por el estudio del latín.
El profesor Stroh, también conocido como “Valahfridus”, está considerado como el hombre que mejor habla esta lengua en el mundo. Ha enseñado el idioma latino como cualquier otra lengua moderna viva, mediante la conversación, la lectura comentada de los grandes autores latinos, Horacio, Petrarca, Ovidio, etcétera, e incluso representando con sus alumnos obras de teatro de dramaturgos latinos, en latín, naturalmente.
Ha sacado el latín a la calle participando en programas de televisión, y en los años 90 tomaba parte en manifestaciones de protesta con pancartas y canciones en latín.
Su lucha por resucitar esta lengua clásica incluye numerosas obras publicadas. La última, El latín ha muerto, ¡viva el latín!, llegó a entrar en la lista de los libros más vendidos. Gracias a su entusiasmo y al de otros colegas, nuevas generaciones de estudiantes alemanes de filología clásica son capaces de entenderse en esta lengua, y desde el año 2000 ha aumentado en casi un millón el número de estudiantes que han decidido aprenderlo.
¡Salve, magister, amantes linguae latinae te salutant!

Luque Maricarmen

sábado, 2 de mayo de 2009

Lo que nos dejó el griego y el latín

Ya sabemos que el español tiene su origen en las dos grandes lenguas de cultura, latín y griego, lo que hace que muchas palabras nuestras estén formadas por elementos compositivos de estas lenguas. Tal sucede con el grupo consonántico “ps”, resultado de la transcripción de la letra griega “psi” que aparece en la posición inicial de numerosos vocablos cultos: psicología, psicosis, psiquiatría, psicoanálisis (de “psyché”, alma) y pseudointelectual o pseudoprofeta, (de “pseudo”, falso).
En todos estos casos se admite la reducción del grupo “ps” a “s” y, aunque el lenguaje culto prefiere conservar la “p”, en el uso habitual pueden escribirse sin ella: sicología, siquiatría, seudoprofeta, etcétera.
En cuanto a la simplificación consistente en suprimir la letra “h” del prefijo griego “hexa”, elemento compositivo de las palabras hexágono (polígono de 6 lados) y hexagonal, escribiendo exágono y exagonal, es desaconsejable esta práctica, pues si bien “hexa” significa seis: hexaedro, (poliedro de 6 caras) hexámetro (verso de 6 pies) hexápodo (insecto de 6 patas), el prefijo “exa” significa un trillón. Nada que ver.
Sin olvidar que del numeral latino “sex” también se formaron muchas palabras relacionadas con el seis: sexto (6º) sexagésimo (60º) sexagenario (ya cumplió los 60, pero no llega a 70) sexenio, sexenal, etc.
Y hablando de prefijos, tengo que recordar que a veces se confunden “ante” y “anti”, olvidando que “ante” indica anterioridad y equivale a antes, y “anti” es “lo opuesto” y equivale a contra.
Resulta obvia la diferencia en las palabras anteayer (antes de ayer), anteproyecto (antes del proyecto), frente a antidepresivo (contra la depresión) antitusivo (contra la tos) o antitérmico (contra la fiebre).
Por eso, lo que sucedió antes del diluvio, me refiero al diluvio universal, cuando Noé se metió en un arca con una pareja de cada especie animal, es antediluviano, no antidiluviano, como tantas veces se oye. Y por extensión, se aplica este adjetivo a lo que es antiquísimo.

Luque Maricarmen

miércoles, 29 de abril de 2009

Es correcto decir los currículum vitae

La locución latina currículum vitae es de sobra conocida por todos. Literalmente se traduciría por la “carrera de la vida”, pero el sentido que se le da en el uso habitual que de ella se hace en muchos idiomas es “la relación de los datos personales, formación académica, actividad laboral y méritos de una persona”.

Sin embargo, es frecuente que muchos hablantes se planteen dudas a la hora de pluralizar la expresión. En latín se haría cambiando sólo la primera parte del sintagma. Así: “currícula vitae”, pero en español, según el Diccionario Panhispánico de Dudas, para el singular y el plural la expresión es invariable: el currículum vitae y los currículum vitae.

Tampoco sería correcto emplear “currícula” como un sustantivo femenino con el significado de “plan de estudios”. Para este sentido debe usarse la palabra castellana, currículo.

Aunque es bueno saber que si el hablante no quiere recurrir a latinismos, puede también expresar la misma idea del “currículum vitae”, con el término currículo, en singular, y currículos, en plural.

En cuanto a la pronunciación de “vitae”, puede hacerse juntando las dos vocales finales, con sonido “e”, propia del latín vulgar (vite) o separando el diptongo “ae”, propio del latín clásico (vitae).

Otra locución latina, más amena que la anterior, es alea iacta est, que significa “la suerte está echada”. Se usa cuando ya se tomó una decisión de la que uno no puede volverse atrás. La frase, contundente y definitiva, tiene su historia. Fue pronunciada por el general romano Julio César al atravesar el Rubicón, hoy Fiumicino, de camino hacia Roma, a pesar de que el Senado había declarado enemigo al que lo hiciera.

Pero él lo cruzó con sus legiones, lanzando la famosa frase alea iacta est (la suerte está echada) que pasó a la historia.

Y fue su arrojo u osadía lo que le valió entrar triunfante con sus soldados en la ciudad de Roma.

Luque Maricarmen

miércoles, 22 de abril de 2009

Antiquísima lengua: El indoeuropeo, raíz del del latín

Leía yo un libro de Antonio Alatorre, ese ilustre mexicano amante de su idioma y, como siempre que lo hago, encontré un montón de cosas ilustrativas relacionadas con nuestra lengua. Pero, en este caso, no sólo con la nuestra, sino con todas esas lenguas antiguas en la que se entendía media humanidad hace miles de años, cuando todavía la romanización, y por lo tanto las lenguas románicas, no eran ni soñadas por el hombre.
Porque si el español, como las demás lenguas románicas, vienen del latín, ¿de dónde procede el latín?
El latín arranca de una antiquísima lengua, el indoeuropeo, que hace siete mil años se hablaba en Europa y en Asia Occidental.
Y de ese tronco procede también el sánscrito, y del sánscrito el romaní, esa lengua que anda vagando por el mundo por ser la lengua de los gitanos.
Pero lo curioso, según Alatorre, es que si del indoeuropeo vienen palabras tan consustanciales con el hombre, como las latinas “pater” y “mater”, sólo la terminación “ter” es específicamente indoeuropea, ya que en miles de lenguas antiguas no pertenecientes a este tronco, padre y madre se decían “pa” y “ma”; lo que significa que esta dos sílabas, como las de los balbuceos de nuestros bebés (“tata”, “nene”, etc.) están en el origen del lenguaje, es decir, en el origen del hombre.
Todo esto hace verosímil el postulado lingüístico de que “el lenguaje de la infancia nos instruye acerca de la infancia del lenguaje”.
El lenguaje poniendo un rayo de luz en las tinieblas del origen del hombre como especie aparte, porque ya antes, cuando todavía no sabíamos usar herramientas y éramos una de las variedades de simios antropoides, entonces ya teníamos cierta especie de lenguaje, una forma de comunicarnos que con el tiempo, a lo largo de la evolución, se ha convertido en la lengua, ese instrumento útil y hermoso con el que hablamos, sufrimos, amamos y gozamos todos los seres humanos en las distintas partes del planeta.

Luque Maricarmen