La Dichosa Palabra es un programa cultural que se transmite por Canal 22 de la Ciudad de México en donde se hace una apología de la cultura, los libros y el buen hablar de la lengua española. Este blog tiene la la finalidad de mejorar el uso de nuestro idioma. No tiene ninguna relación con el programa antes citado a excepción del objetivo.
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lunes, 10 de octubre de 2011
Difamar, calumniar, criticar. Verbo forzar, saber. Sabiondo.
Maricarmen Luque
Etiquetas:
conjugación,
gramática,
ortografía,
palabras,
significado,
verbos
Rescatador, raigambre. Verbos: haber, comentar, evacuar, licuar, predecir
Maricarmen Luque
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domingo, 25 de septiembre de 2011
Conjugación de verbos terminados en iar o ear. A favor o en favor. A cabo o al cabo.
Maricarmen Luque
jueves, 2 de julio de 2009
Hoy les traigo más errores
Quiero traerles hoy un error, que no llega a ser perceptible en el lenguaje hablado, pero que es notable en el escrito. Y ahí es donde hay que extremar el cuidado.
Cuando coinciden dos vocales iguales al final y al comienzo de palabras consecutivas, frecuentemente se pronuncian juntas; en “vamos a analizar”, se suelen juntar las dos aes en una sola, sin que se note demasiado.
Pero es de un efecto deplorable ver escrito: “se detuvo acomodar”, en lugar de “se detuvo a acomodar”, o “paso analizar”, en vez de “paso a analizar”.
Otra cuestión. Sigue siendo un caballo de batalla la acentuación de verbos como diferenciar, financiar, negociar, evidenciar, influenciar, reverenciar, etcétera. Todos ellos se acentúan como anunciar; por lo que nunca diferencío, ni financíe, ni negocíes, ni evidencías, ni influencíen, ni reverencíe sino diferencio, financie, negocies, evidencias, influencien y reverencien. Como anuncio, anuncias, anuncia, anuncies, anuncien.
Lo oirán muchas veces mal acentuado, incluso en los medios de comunicación, porque se trata de un error ya arraigado, pero como todo error, debe ser corregido
Alerta es una palabra con distintos perfiles. Procede de la interjección italiana all’erta, con la que se instaba a los soldados a ponerse en guardia ante un ataque. En español también se usa con valor de interjección, como voz de aviso o alarma: “¡Alerta!, el enemigo se acerca”.
Pero también puede ser un adjetivo, (sin variación de forma para masculino y femenino) con el significado de “vigilante y atento”: “El soldado, conteniendo la respiración, con los ojos alerta, vigilaba la zona enemiga”.
Cuando “alerta” funciona como complemento verbal, es considerado como un adverbio, por lo tanto es invariable: estar alerta, vivir alerta, permanecer alerta, etc.: “al manejar, el conductor debe estar alerta para no tener accidentes”.
Aunque la forma invariable, alerta, siempre es aconsejable, sin embargo, la palabra podría ser considerada como un adjetivo, por lo que es válido utilizarla con variación de número: “Los ciudadanos debemos estar alertas frente a las disputas de poder”.
Luque Maricarmen
Cuando coinciden dos vocales iguales al final y al comienzo de palabras consecutivas, frecuentemente se pronuncian juntas; en “vamos a analizar”, se suelen juntar las dos aes en una sola, sin que se note demasiado.
Pero es de un efecto deplorable ver escrito: “se detuvo acomodar”, en lugar de “se detuvo a acomodar”, o “paso analizar”, en vez de “paso a analizar”.
Otra cuestión. Sigue siendo un caballo de batalla la acentuación de verbos como diferenciar, financiar, negociar, evidenciar, influenciar, reverenciar, etcétera. Todos ellos se acentúan como anunciar; por lo que nunca diferencío, ni financíe, ni negocíes, ni evidencías, ni influencíen, ni reverencíe sino diferencio, financie, negocies, evidencias, influencien y reverencien. Como anuncio, anuncias, anuncia, anuncies, anuncien.
Lo oirán muchas veces mal acentuado, incluso en los medios de comunicación, porque se trata de un error ya arraigado, pero como todo error, debe ser corregido
Alerta es una palabra con distintos perfiles. Procede de la interjección italiana all’erta, con la que se instaba a los soldados a ponerse en guardia ante un ataque. En español también se usa con valor de interjección, como voz de aviso o alarma: “¡Alerta!, el enemigo se acerca”.
Pero también puede ser un adjetivo, (sin variación de forma para masculino y femenino) con el significado de “vigilante y atento”: “El soldado, conteniendo la respiración, con los ojos alerta, vigilaba la zona enemiga”.
Cuando “alerta” funciona como complemento verbal, es considerado como un adverbio, por lo tanto es invariable: estar alerta, vivir alerta, permanecer alerta, etc.: “al manejar, el conductor debe estar alerta para no tener accidentes”.
Aunque la forma invariable, alerta, siempre es aconsejable, sin embargo, la palabra podría ser considerada como un adjetivo, por lo que es válido utilizarla con variación de número: “Los ciudadanos debemos estar alertas frente a las disputas de poder”.
Luque Maricarmen
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Vamos a ver si hay
El verbo haber, uno de los más frecuentes en nuestro idioma y, por cierto, de los que más irregularidades presentan, causa no pocos dolores de cabeza a los hispanohablantes. Y es que es un verbo que desempeña múltiples funciones.
Haber es el principal verbo auxiliar en español, ya que se emplea para formar los tiempos compuestos de cualquier conjugación: ha estudiado, habían querido, habrá llegado, hemos viajado, hayan vivido, etcétera. Pero nunca debe usarse la forma arcaica habemos en lugar de hemos, ni la vulgar haiga en lugar de haya.
El uso que más dudas presenta este verbo es en su valor impersonal: cuando se emplea en frases que no llevan sujeto y en las cuales el verbo “haber” denota la existencia de algo designado por el sustantivo que lo acompaña. Por ejemplo: habrá una reunión mañana; hubo una fiesta ayer; había mal ambiente; hay un gran descontento.
Pero el problema aparece cuando lo designado por el sustantivo es plural, no singular. Pues en ese caso, como en el anterior, el verbo “haber” irá también en singular: no habrá limitaciones en el número de convocatorias; hubo varios intentos de reconciliación; en la reunión había dos bandos bien definidos; en la sesión de hoy, hay miembros de distintas tendencias, etcétera.
La explicación etimológica de esta construcción es que al ser impersonal carece de sujeto; el sustantivo pospuesto al verbo “haber” (limitaciones, intentos, bandos, miembros) desempeña la función de complemento directo, por lo que no existe concordancia. La concordancia con el verbo la determina el sujeto, no el complemento directo.
La regla es: El verbo haber con valor impersonal siempre va en singular. Seguramente a muchos hablantes les sonará rara la forma correcta, pero es que los vicios lingüísticos, como los demás, crean hábito, y lo incorrecto llega a parecer correcto o viceversa.
En cuanto al arcaísmo habemos, si se desea expresar la presencia de primeras o segundas personas (nosotros, vosotros) no debe utilizarse el verbo haber, en la lengua culta, sino ser o estar. Mejor: “somos o estamos pocos” que “habemos pocos”.
Y por fin, señalar el cuidado que se requiere para no confundir en la escritura los homófonos (mismo sonido, distinto significado) “haber” con “a ver”. “Pensaba que no iba a haber suficiente comida”. “En la pareja tiene que haber respeto mutuo”. “Vamos a ver una película”. “A ver qué pasa hoy”.
Amigos, a ver si no los aburrí...
Luque Maricarmen
Haber es el principal verbo auxiliar en español, ya que se emplea para formar los tiempos compuestos de cualquier conjugación: ha estudiado, habían querido, habrá llegado, hemos viajado, hayan vivido, etcétera. Pero nunca debe usarse la forma arcaica habemos en lugar de hemos, ni la vulgar haiga en lugar de haya.
El uso que más dudas presenta este verbo es en su valor impersonal: cuando se emplea en frases que no llevan sujeto y en las cuales el verbo “haber” denota la existencia de algo designado por el sustantivo que lo acompaña. Por ejemplo: habrá una reunión mañana; hubo una fiesta ayer; había mal ambiente; hay un gran descontento.
Pero el problema aparece cuando lo designado por el sustantivo es plural, no singular. Pues en ese caso, como en el anterior, el verbo “haber” irá también en singular: no habrá limitaciones en el número de convocatorias; hubo varios intentos de reconciliación; en la reunión había dos bandos bien definidos; en la sesión de hoy, hay miembros de distintas tendencias, etcétera.
La explicación etimológica de esta construcción es que al ser impersonal carece de sujeto; el sustantivo pospuesto al verbo “haber” (limitaciones, intentos, bandos, miembros) desempeña la función de complemento directo, por lo que no existe concordancia. La concordancia con el verbo la determina el sujeto, no el complemento directo.
La regla es: El verbo haber con valor impersonal siempre va en singular. Seguramente a muchos hablantes les sonará rara la forma correcta, pero es que los vicios lingüísticos, como los demás, crean hábito, y lo incorrecto llega a parecer correcto o viceversa.
En cuanto al arcaísmo habemos, si se desea expresar la presencia de primeras o segundas personas (nosotros, vosotros) no debe utilizarse el verbo haber, en la lengua culta, sino ser o estar. Mejor: “somos o estamos pocos” que “habemos pocos”.
Y por fin, señalar el cuidado que se requiere para no confundir en la escritura los homófonos (mismo sonido, distinto significado) “haber” con “a ver”. “Pensaba que no iba a haber suficiente comida”. “En la pareja tiene que haber respeto mutuo”. “Vamos a ver una película”. “A ver qué pasa hoy”.
Amigos, a ver si no los aburrí...
Luque Maricarmen
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